Jair Bolsonaro pone en riesgo la salud de los brasileños y de la democracia


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El mandatario enfrenta esta emergencia sanitaria en el peor escenario posible: con una crisis política y un choque económico en ciernes. Lo que se juega en Brasil con esta emergencia no son solo las vidas de sus habitantes, sino sus instituciones.

La pandemia del coronavirus está sacudiendo al mundo. En Brasil, todo apunta a que esta crisis sanitaria tendrá consecuencias devastadoras. Ante ello, parecería indispensable que el gobierno tome medidas de emergencia para evitar que el COVID-19 se transforme también en una hecatombe económica, social y política.

El gobierno de Jair Bolsonaro, sin embargo, no está tomando ese camino. En lugar de estar en Twitter, el presidente debería ocuparse del enorme desafío de salud que enfrenta su país.

El capitán retirado del ejército no ha asumido el rol de un jefe de Estado ante una emergencia y antes que dialogar con la oposición para enfrentar juntos la crisis sanitaria, ha decidido mantener sus incesantes ataques a las instituciones democráticas brasileñas, a la izquierda y a todos los que no coinciden con él. Su decisión de apoyar una serie de manifestaciones masivas a favor del cierre del congreso y de la Corte Suprema —violando la cuarentena a la que estaba confinado por recomendación médica—, ha suscitado el repudio social.

Por octavo día consecutivo, muchos ciudadanos han empezado a pedir su renuncia con cacerolazos desde sus balcones. Y esa idea ha comenzado a rondar también entre los políticos: han sido presentados formalmente tres pedidos de destitución ante la Cámara de Diputados.

No sería el primer mandatario en protagonizar un juicio político en Brasil. Desde el regreso de la democracia, en los años ochenta, dos de los cinco presidentes electos han sido removidos de su puesto. Así que los fantasmas de destitución han regresado al país.

Tomado de nytimes

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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