La enfermedad del ridículo

Por Orlando Oramas León/ RL

Estados Unidos ha quedado en ridículo y  expuesta la esencia criminal del bloqueo a Cuba tras sus presiones para que terceros países se abstengan o rechacen  colaboración médica de la nación caribeña para enfrentar la pandemia de la Covid-19.

Por el contrario, más de 40 gobiernos solicitaron a La Habana el envío de asistencia sanitaria, cual confirmación del prestigio que los expertos cubanos de la salud han cosechado en el mundo con cientos de misiones internacionalistas en países de todos los continentes.

Los galenos de la mayor de las Antillas han tendido a pueblos víctimas de devastadores terremotos, ya sea en Nicaragua, Perú, Armenia, Chile, México, Argelia  o Pakistán, por mencionar algunos.

También en zonas de desastre en Indonesia y Sri Lanka devastadas por un tsunami en el 2005.

Llegaron a preservar vidas en peligro por fuertes inundaciones en Bolivia, México, Guyana y Venezuela.

Socorrieron a países como Nicaragua, Guatemala y Honduras tras el huracán Mitch, que dejó más de 30 mil muertos y desaparecidos en 1998.

Entre 2000 y 2003 prestaron asistencia sanitaria a El Salvador, Ecuador, Nicaragua y Honduras, afectados por una epidemia de dengue. En 2004 brigadas médicas cubanas estuvieron en Sierra Leona, Liberia y Guinea en la primera línea de enfrentamiento al ébola.

Más que médicos, serán celosos guardianes de los más preciado del ser humano; apóstoles y creadores de un mundo más humano”, dijo sobre sus compatriotas de batas blancas el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro.

Y no hay un ápice de exageración en sus proféticas palabras.  Más de 80 naciones del planeta se beneficiaron de la asistencia médica de la pequeña ínsula caribeña.  Sus médicos, enfermeras y expertos de la salud han atendido más de mil 900 millones de casos, incluidos cuatro millones de partos y casi 14 millones de operaciones quirúrgicas.

También aplicaron más de 14 millones de dosis de vacunas, además de personalizar la atención en las zonas donde trabajan, muchas veces de difícil acceso, como pude comprobar visitando a médicos cubanos en la intrincada geografía paraguaya, donde también estuvieron y salvaron vidas, en particular entre la población aborigen, guaraní.

Y no me olvido del ridículo de Estados Unidos. Se hace mayor incluso cuando el Departamento de Estado advierte que los países que requieran ayuda de Washington tendrán que dejar de recibir la asistencia solidaria e incluso en muchos casos histórica de la pequeña Cuba.

Tremendo papelazo, dirían los cubanos, pues sus médicos incluso ahora están en la vieja Europa, en Lombardía, Italia, en uno de los puntos más álgidos de la batalla mundial contra la pandemia.

Y agregarían: para caldo dos tazas. Andorra también solicitó las prestaciones de los internacionalistas de la salud cubanos, que hasta ese Principado llevaron en alto el prestigio ganado por la medicina cubana y su espíritu humanitario.

La actitud de Cuba resulta más loable y admirada pues ayuda a otras naciones mientras enfrenta al nuevo coronavirus en condiciones de desigualdad provocadas por el bloqueo y la persecución financiera de Washington.

Al respecto el presidente Miguel Díaz-Canel subrayó que la política de cerco, con más de 300 medidas de castigo contra La Habana en el último año, impone limitaciones adicionales cuando la humanidad encara uno de los peligros más graves de su historia.

Estamos trabajando para Cuba, para el bienestar de nuestra gente y estamos trabajando también para el mundo, dijo el gobernante cubano y sus palabras van acompañadas con el envío de brigadas médicas a 13 de las más de 40 naciones que lo han solicitado. Y habrá más.

Foto de Portada tomada de Cubano Gurù

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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