La tragedia de Chernobyl a 30 años del programa médico cubano Parte III. VIDEO

Por Maribel Acosta Damas y Roberto Chile.

En las afueras de Kiev, en un pueblo de pinos que custodian una carretera que lleva hasta allí, vive Olga Desinova. Ella solamente sabe lo que pasó en la vida… pero ahora vive tranquila, con el alma en paz. Olga recuerda aquellos días de finales de los 80 en que todo cambió. La explosión del reactor IV de la Planta electronuclear de Chernobyl trajo enfermedad y caos en su país, su hijo enfermo, el sistema de salud colapsado. Después vino su viaje a Cuba. Chernobyl transformó entonces su rostro. Con Olga hablamos un día de noviembre de 2019 en  su casa de las afueras Kiev…

Olga Desinova en su casa en Ucrania, noviembre de 2019. Foto Roberto Chile

“Nosotros escuchamos por la radio que estaban llegando  los médicos cubanos que iban a seleccionar a los niños enfermos por la catástrofe de Chernobyl para hacer el  tratamiento médico  en Cuba. Saben cómo pasa esto- llamando por el teléfono una a la otra: ¿tú sabes? ¿Tú oíste? Y dijeron que iban a escoger a los niños en los policlínicos de Kiev. Y cuando nosotros nos acercamos al policlínico, la consulta era en el 2do piso y la cola estaba organizada desde el 1er piso. Estaban las madres con niños enfermos. Y cuando nosotros llegamos allá, había muchas personas  y yo soy bajita de tamaño, por eso yo  agarré al niño por la mano pensando que  de alguna manera podía pasar adelante.  Y de pronto veo a un hombre alto que está tranquilizando a una de las madres, algo le estaba diciendo, allí estaba traductor también. Y yo lo agarré  por la mano y dije: ¡Yo, yo, a mí, a mi hijo, por favor, ayúdame, ayúdame!

¡Mira mi hijo. ¡Se quedó sordo! A lo mejor se puede hacer algo… porque el diagnóstico de nuestros médicos de Ucrania era que el niño era sordo mudo. Y si la persona es sorda entonces no puede hablar. Y cuando tú tienes dentro de ti un dolor  tan grande y tú no puedes hacer las paces con esto tú dices: No. Yo no me puedo quedar con  las manos cruzadas.

Entonces él me dijo: Debe entrar por la cola y nosotros le vamos hacer un estudio a ver si podemos ayudar al niño. Y cuando llegó mi turno, yo entré a la consulta del doctor, ¡y tenía tanta esperanza! Me decía que ésta vez algo iba a cambiar.  Yo viajé con el niño a muchos países y hasta la China viajé. Sabía que lo que había pasado ya no se podía cambiar, pero lograr aunque sea alguna pronunciación, para que el niño pudiera entrar al mercado y pudiera por lo menos decir que quiere comprar  pan. Eso al menos…”

Periodista ¿Cuándo llega a Cuba y como es el tratamiento del niño?

Olga Desinova. El niño estaba muy enfermo, a él lo habían escogido sin la presencia de la madre. Y cuando yo vine hacer los documentos, me preguntaron qué trabajo yo tenía. Yo dije: soy médico.  Y me preguntaron si podía ir con los niños como médico coordinador de este grupo. Yo le dije: Por supuesto, yo voy, porque como el niño era sordo, entrar en un entorno de niños que escuchan es difícil. Yo tenía miedo que ocurrieran  incidentes. Les digo la verdad, tenía miedo. Y cuando me propusieron que fuera a Cuba, me puse muy feliz.

Y cuando llegamos a Cuba, cuando reconocieron a mi hijo me dijeron que había que hacer la remisión al instituto de Otorrinolaringología. Allí es donde se hace la revisión de la audición de los niños en La Habana. Había que llevarlo para allá.

Cuando los médicos consultaron  entre ellos dijeron que había posibilidad de tratarlo y de que escuchara… ¡Ustedes saben lo que significa cuando te dicen que hay posibilidad, que te dan alguna esperanza, una se agarra de esa idea con dientes, manos y pies….! Y en ti crece una confianza tan grande…. Pasó tiempo, le hicieron muchos análisis…. Y a él le pusieron aparatos auditivos en ambos oídos.

Y cuando él se puso los aparatos, empezó a mirar… Él escuchó los sonidos pero todavía no entendía qué era eso….él todavía no lo sabía… Y entonces los especialistas, los  logopedas,  los defectólogos cubanos me dijeron: ahora, usted, mamá, tiene que hablarle tanto a su hijo hasta que te salga un callo en la lengua. Hacía falta que él escuchara hablar y  hablar… Yo decía algo y le decía: repite, repite, repite… y entonces ese era el proceso de rehabilitación. … o sea, nosotros le enseñamos a hablar empleando todas las indicaciones que recibimos del Instituto de otorrinolaringología de Cuba.

Periodista ¿Cuál fue resultado?   ¿El niño habló, escuchó?

Olga Desinova.  Cuba lo hizo una persona completamente nueva, que puede escuchar y hablar, tocar piano, puede trabajar, tiene una esposa y dos hermosos hijos y él puede trabajar y ganar dinero para comprar el pan… Eso es muy importante para mí como madre. Y cuando ya yo no esté en este mundo, mi hijo tendrá un pedazo de pan y mis nietos no se mueren de hambre. Eso es para mí muy importante. Cuando regresamos a Ucrania el muchacho ingresó al Instituto Politécnico. Se hizo especialista y cursó la magistratura de sistema  de computación. Ahora está trabajando en una compañía donde utilizan no solamente idioma ruso, sino inglés también.

Periodista ¿Esa gorra que tiene al lado, qué recuerdos le trae?

Olga Desinova. Yo no tengo recuerdos de esa gorra. Yo simplemente nunca me olvido de ella. Te cuento: Allá en Tarará, en Cuba, un día nosotros nos estábamos preparando para ir a la playa con los niños y en este momento estaba pasando una guagua diciéndonos que Fidel Castro acaba de  entrar al Hospital Central de Tarará a ver a los niños que estaban ingresados allí…Y nosotros enseguida echamos a correr. El chofer del autobús nos dijo: “Siéntense, yo los llevo.” Y cuando lo vimos fue una emoción muy grande. Por supuesto, nosotros   le dijimos a Fidel muchas gracias, porque nosotros llegamos a ese país y recibimos una alimentación, las casitas hermosas para vivir, recibimos excelente ayuda médica… Y además de todo esto,  Fidel a ver a los niños!  ¡Eso era algo especial! …. Y mi hijo tenía en la cabeza una gorra con muchos sellos de futbol, de deporte ucraniano y otras cosas de muchachos. Yo cogí esa gorra y le dije a Fidel: Yo quiero regalarle a usted de recuerdo esta gorra con los sellos de Ucrania. Y él se quitó la gorra de su cabeza y puso su firma…escribió, puso la fecha y su firma.  Muchas personas me han pedido mirarla, tomarla en sus manos, pero yo la enseño solamente de mis manos…

… Existe la bondad humana, esa que no se puede valorar con dinero, no se puede… ¡Si lo sabremos mi hijo y yo! ¡Gracias Cuba, gracias!

Fidel Castro entrega su gorra a la madre ucraniana Olga Desinova. Fotograma Osmany Beato. Archivo tv cubana
Fidel Castro visita niños de Chernonyl en Tarara, Cuba. Fotograma de Osmany Beato

RL/ Fotos: Gentileza de los autores.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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