Los terroristas contra la Nación y la emigración (Parte II)

Por José Luis Méndez Méndez/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Después del 8 de diciembre de 1978, cuando se efectuó la segunda convocatoria de diálogo, se crearon favorables expectativas sobre el futuro promisorio de los encuentros, que habían dado resultados tangibles y demostrado la decisiva voluntad política de la Revolución cubana de mantener y desarrollar el acercamiento.

El gobierno de Cuba, aceptó ese reto a pesar del incremento del terrorismo de origen cubano. Estaba aun impune el asesinato de 57 de cubanos en el horrendo acto terrorista contra un avión civil derribado en pleno vuelo; había sido asesinado en México, por terroristas con base en Miami, un funcionario de la industria pesquera cubana; dos diplomáticos cubanos fueron secuestrados y desaparecidos en Argentina y los terroristas de origen cubano se habían acreditado esa agresión, además 106 actos terroristas fueron cometidos entre 1976 y 1978, contras intereses cubanos, pero a pesar de esa amenaza, continuó lo acordado.

Entonces, los violentos dirigieron sus actos de terror, contra los participantes de las conversaciones entre la Nación y su emigración. El joven Carlos Muñiz Varela, víctima de la terrible Operación Peter Pan, salió de Cuba en 1962 a la edad de nueve años en contra de su voluntad infantil. Defendió siempre a su patria y las causas justas de todo el mundo y especialmente la independencia de Puerto Rico,  pueblo que le dio abrigo y hospitalidad fraterna.

En diciembre de 1978, visitó Cuba una vez más, cuando tenía 26 años y una larga trayectoria de lucha a favor del acercamiento entre cubanos. Cuatro meses después de este viaje, Carlos sería asesinado. Las causas del crimen eran claras, para un miembro muy activo de la emigración cubana. Presidente de la agencia de Viajes Varadero, que promovía las visitas a Cuba; escribía además en la revista Areito, medio que favorecía la lucha contra el terrorismo, defendía la identidad  y la cultura nacional.

También abogaba por el levantamiento del bloqueo contra su país de origen y condenaba los actos de terrorismo que se llevaban a cabo desde Puerto Rico y Estados Unidos contra Cuba. Fue uno de los 55 hermanos que integró el primer contingente de la brigada de jóvenes emigrados “Antonio Maceo” que visitó Cuba por primera vez, siendo miembro de su Comité Nacional.

Su actitud lo condenó a muerte y atrajo el odio mortal de los terroristas de Omega 7 y de otros grupos mafiosos cubanos, que viven del negocio de la contrarrevolución. El 14 de noviembre de 1978, su muerte había sido anunciada por grupos terroristas en Puerto Rico: “No permitiremos que el dialogo avance”, “Dinamita, único medio con el que vamos a dialogar”. afirmó “Zeta”, jefe militar Comando Omega 7”. La amenaza fue publicada por el libelo Crónica Gráfica.

El alevoso asesinato se produjo el sábado 29 de abril de 1979. Carlos, después de visitar a su madre, transitaba en su auto, cuando un criminal le efectuó una ráfaga de disparos, resultó herido de gravedad en la frente y  murió poco tiempo después.

Después del asesinato este impreso sentenció sin pudor: “Creo que ya hemos dado ejemplo en Puerto Rico atacando a uno de los  dialogueros locales”.

Otros miembros de la Brigada Antonio Maceo y del Comité de los 75, así como emigrados residentes en varios países condenaron el criminal acto y exigieron justicia. La decisión estaba tomada, la reunificación familiar era posible y necesaria, solo el diálogo uniría a los cubanos y el terrorismo no lo impediría.

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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