Covid-19: Simples y evidentes diferencias

Por Randy Alonso Falcón.

El contagio involuntario, pero evitable, en un Hogar de Ancianos de Santa Clara, Villa Clara, hace par de semanas, desató las invectivas e ironías de los adversarios de siempre (los de alma y los de paga). Era la «oportunidad» para atacar el ordenado e integral enfrentamiento de Cuba a la COVID-19.

«Los hogares de ancianos, una bomba de tiempo en Cuba», titulaba la noticia uno de esos medios financiados para la subversión en el país; mientras otros dedicaban series de noticias al caso y a hablar del «desastre de la salud pública» cubana.

Les retuerce el alma que este pequeño país de muestras de lo que puede una nación pobre pero digna, en la que el ser humano es centro de las preocupaciones; mientras la tierra de sus amos navega caóticamente en el epicentro de la terrible pandemia.

Desde el inicio de la emergencia sanitaria global, consciente de la alta letalidad del virus en la tercera edad, el Gobierno cubano le brindó especial atención a esa franja etárea en el Plan Nacional de enfrentamiento, estableciendo medidas de protección para los trabajadores en esas edades, llamando a la protección familiar de los más ancianos y tomando precauciones especiales en las Casas de Abuelos y Hogares de Ancianos.

Estudiantes universitarios, jóvenes voluntarios y trabajadores sociales y de la gastronomía se ocupan en la mayor parte del país de llevar sus alimentos a los ancianos solos, y ayudan a no pocos con las medicinas. ¿Hay otro ejemplo parecido por ahí?

A los ancianos contagiados del Hogar villaclareños nadie los dejó abandonados a su suerte en el centro donde hacen vida diaria, nadie los desahució porque no había ventiladores o camas hospitalarias suficientes, no aparecieron muertos a la vuelta de los días porque quedaron olvidados por el resto del mundo.

A ellos no les faltó, desde el primer momento de detectado el contagio, la atención directa del Estado y sus instituciones, el cuidado de médicos y enfermeros, la lucha denodada en las instalaciones hospitalarias a donde fueron remitidos los positivos para que ninguno falleciera, aunque no pudieran evitarse dos muertes lamentables.

Algunas noticias desde otros lares de este mundo testimonian otro destino para sus ancianos. Para la OMS “Lo que hemos visto en Europa y América del Norte ha sido una serie muy intensa de brotes dentro de instalaciones para personas mayores. Ha sido algo devastador».

Durante semanas, los funcionarios de salud pública han luchado para frenar la propagación mortal del coronavirus en los hogares de ancianos de California.

En una instalación en el condado de Tulare, 15 han fallecido. La cifra de muertos llegó a 18 en un hogar de ancianos de Yucaipa, 14 en un centro de Pasadena y 17 en un hospital en Bell. Y los hogares de ancianos representan una proporción cada vez mayor de decesos en el condado de Los Ángeles: más del 40% de los 851 que han muerto en todo el Condado (Los Angeles Times, 26 de abril de 2020).

El recuento pinta una imagen sombría de la magnitud del brote en los hogares encargados de cuidar a los ancianos y enfermos. The Washington Post descubrió que más de 2.700 hogares de ancianos certificados por Medicare habían reportado públicamente casos hasta el martes.

El gobierno federal no ha publicado un recuento de víctimas mortales en hogares de ancianos, pero solo en Nueva York y Nueva Jersey, más de 5,000 personas en esas instalaciones han muerto (29 de abril de 2020).

Un terrible hedor provenía de un par de camiones estacionados frente a una funeraria en la avenida Utica en Brooklyn en la ciudad estadounidense de Nueva York.

Cuando llegó la policía, hicieron un horrible descubrimiento. Dentro de los camiones, habían varias docenas de cuerpos en descomposición.

No quedó claro cuántos de los cuerpos encontradas apilados en bolsas para cadáveres dentro de los camiones en la funeraria Andrew T. Cleckley habían muerto por la pandemia del coronavirus, dijeron las autoridades.

El sistema de atención funerario de la ciudad de Nueva York, los hospitales, cementerios, crematorios y morgues administrados por la ciudad, han estado bajo una presión extraordinaria en las últimas semanas, ya que los trabajadores asediados han tratado de lidiar con el peor evento de bajas masivas que golpeó a Nueva York desde que la gripe española de hace un siglo.

Al menos 14.000 personas en la ciudad han muerto por Covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus.

Algunas funerarias han tenido que usar remolques refrigerados, y otras han convertido capillas en morgues temporales, utilizando aires acondicionados de alta potencia para enfriar las habitaciones.

Aún así, la noción de que los cuerpos encontrados a plena luz del día en camiones de alquiler en una calle concurrida de Brooklyn subrayó los desafíos que enfrenta la ciudad mientras trata de absorber un desastre que ya ha matado a casi cinco veces más que los muertos en los ataques terroristas del 11 de septiembre. (The New York Times, 30 de abril de 2020)

El Reino Unido ha registrado 586 nuevas muertes por COVID-19 en hospitales, hasta un total de 21.678, a las que se agregan, al menos, 4.343 fallecidos en residencias de ancianos, informó hoy el ministro de Sanidad, Matt Hancock.

La Oficina Nacional de Estadísticas británica (ONS) publicó datos de muertos por el nuevo coronavirus en residencias de Inglaterra y Gales entre el 10 y el 24 de abril.

El ministro detalló que la proporción de fallecidos en residencias en el conjunto del Reino Unido se sitúa en torno a una sexta parte de las víctimas mortales totales (Agencias, 28 de abril de 2020).

Al menos 12.193 personas mayores usuarias de residencias de ancianos públicas, concertadas y privadas de toda España han fallecido en el marco de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus, según el recuento realizado por Europa Press. El Gobierno ya dispone de los datos por CC.AA. sobre la incidencia del virus en estos centros y los fallecimientos, aunque todavía no los ha dado a conocer. Los datos recopilados apuntan a la Comunidad de Madrid como la región española más afectada, donde han fallecido 4.953 ancianos residentes en centros; seguida de Cataluña, con 2.015 fallecidos; y de Castilla y León, con 1.956.

Las autoridades sanitarias de Francia han informado este miércoles de que se han registrado otras 427 muertes a causa del coronavirus en el último día, lo que supone un repunte respecto al día anterior, cuando se constataron 367 fallecidos en 24 horas.

El director general de Sanidad, Jérome Salomon, ha destacado durante una rueda de prensa que del número de fallecidos, que asciende ya a 24.087 desde el inicio de la pandemia, 15.053 han muerto en hospitales, mientras que otros 9.034 lo han hecho en residencias de ancianos.

Poco antes de la rueda de prensa diaria de Salomon, el ministro de Sanidad francés, Olivier Véran, ha aclarado que la cifra de decesos registrados en domicilios a causa del coronavirus se conocerá el próximo mes de junio.

Así, ha especificado que este número es más difícil de hallar y evaluar que el de los fallecidos en hospitales y residencias de ancianos (Europa Press, 29 de abril de 2020).

En la provincia de Loreto, la más extensa de Perú, cuya cabecera es Iquitos, la pandemia ha desbordado las instituciones de salud: “Los dos hospitales de Iquitos están desbordados. No tenemos donde atender a ningún paciente más y eso significa que las personas van a morir en sus casas”, le dice a BBC Mundo Luis Leonardo Runciman, decano del Colegio de Médicos del Perú en la Regional Iquitos.

Runciman confiesa que se siente “impotente y frustrado” por no poder proveer atención a las personas que lo necesitan.

Aunque tengamos oxígeno, no tenemos manómetros para instalarlos. Y aunque tenemos respiradores, tampoco tenemos enfermeras para que los manejen”, señala el decano.

A eso se suma que tampoco tenemos la manera de diagnosticar el Covid-19, porque no tenemos suficientes pruebas moleculares ni [pruebas] rápidas para hacerlo”, añade.

En un hospital de Guayaquil, en Ecuador, los muertos de la pandemia llegaron a amontonarse hasta en los baños. Algunos fueron amortajados por enfermeros porque «el personal de la morgue no se abastecía», revela uno de los trabajadores de salud.

El hombre, que aceptó hablar telefónicamente con la AFP bajo reserva por temor a ser despedido, comparte la «pesadilla» que vivió dentro del saturado sistema sanitario de Guayaquil, uno de los mayores focos de propagación del nuevo coronavirus en Latinoamérica.

Cuando en marzo comenzó la emergencia, recuerda, cada enfermero pasó de atender de 15 a 30 pacientes en un turno de 24 horas. «Llegaba tanta gente que cuando los ibas a canalizar (con suero) se te morían prácticamente en las manos».

Entonces «se fueron dando de alta o derivando pacientes (a otros centros) para liberar todas esas camas. Tenemos 65 camas de unidad de cuidados intensivos ocupadas con pacientes de covid. Se sacaron las máquinas de anestesia de los quirófanos para suplirlas con los respiradores».

«La gente (enferma) está sola, triste, la medicación les produce estragos gastrointestinales, algunos se defecan; se sienten mal y piensan que siempre van a estar así y ven que la persona que está al lado se empieza a ahogar y gritar que necesita oxígeno».

Las muertes se multiplicaron en un instante, según el funcionario. «El personal de la morgue no se abastecía y lo que nos ha tocado hacer muchas veces a nosotros es amortajar los cuerpos y acumularlos en los baños».

Sus colegas, agrega, han «tenido que aguantarse las ganas» de usar los retretes ocupados «por cadáveres» (AFP, 26 de abril de 2020).

Como definió el Director de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud, los que están sufriendo más «son las personas más sabias de nuestra sociedad, las más valiosas, y no las podemos dejar fuera de nuestras comunidades porque eso es lo que nos hace humanos”.

La realidad es que miles de personas mayores han muerto abandonadas por el sistema. Las razones son claras: privatización y excesiva comercialización de los servicios sanitarios de la mano de férreas políticas neoliberales, carencia de personal, falta de previsión, desmantelamiento de la atención primaria y concentración de los servicios en reducidos centros hospitalarios.

No es tiempo de dar lecciones, ni es algo que se pretenda. El mundo necesita de más cooperación y menos muros. Pero, ante las burdas manipulaciones, vale marcar estas simples y evidentes diferencias.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: