Cruceros varados por Covid describen su viaje de terror

La odisea de unos 160 turistas latinoamericanos, que no han podido salir de un crucero que llegó a las costas de San Diego, en California, es contada por uno de ellos a la cadena Univisión, como el viaje de placer que se volvió pesadilla, aún sin terminar este 4 de abril.

El Celebrity Eclipse partió de Argentina el primero de marzo y debió concluir el 15 su recorrido en San Antonio, Chile, pero solo permitieron desembarcar a sus nacionales en Puerto Montt. El resto de los casi 2 500 pasajeros tuvieron que seguir hacia el norte porque ningún país latinoamericano en el Pacífico los quiso recibir. De ahí que atracaran el pasado lunes en San Diego, con cuatro enfermos de covid-19, un pasajero estadounidense y tres miembros de la tripulación.

Tras varios filtros sanitarios, más de 2 300 pasajeros se fueron a sus lugares de origen. Los estadounidenses a sus estados y los europeos al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles para tomar sus vuelos. Los mexicanos se fueron en bus a Tijuana.

Pero los turistas de Colombia, Brasil, Argentina y Ecuador seguían dentro del barco esperando que sus países autoricen vuelos especiales para volver a sus casas.

Otro crucero, el Zaandam, llegó por fin a Florida y pudo atracar este 2 de abril, con cuatro muertos y varios infectados por el virus. Las autoridades primero dijeron que no los recibirían y luego que sí, al saber que llevaban a bordo 311 estadounidenses, 52 de ellos residentes en esa península.

Como ningún país les permitía desembarcar, la pasajera estadounidense Laura Gabaroni, dijo a la agencia AFP: «Cuatro personas están ahora muertas, y eso está en la conciencia de todos los que a lo largo del camino nos rechazaron». Luego reconstruyó lo que llamó viaje de terror.

Tras partir de Argentina rumbo a Chile, allí la defensa nacional chilena solo autorizó el desembarco en Valparaíso de ocho chilenos y dos franceses «por razones humanitarias». Varios días después, la compañía de cruceros estadounidense Holland America desplegó otro barco, el Rotterdam, desde Puerto Vallarta en México para reunirse con Zaandam y darle suministros, kits de prueba covid-19, frente a las costas de Panamá.

Ese país los autorizó el 27 de marzo a recibir asistencia sanitaria solo en alta mar, cuando murieron cuatro cruceristas, de Estados Unidos, Suecia, Reino Unido y Holanda, según declaró la Autoridad Marítima.

En lanchas trasladaron de un crucero a otro a los pasajeros, y tras dos días más varados, con estricta seguridad, el gobierno de Panamá les permitió atravesar el Canal, advertidos de que no permitirá desembarcar a «ningún pasajero ni miembro de la tripulación en su suelo”. El Zaamdan y el Rotterdam, pusieron proa a Fort Lauderdale, Florida, donde por fin fueron recibidos. Ninguno tuvo la suerte de los pasajeros del crucero británico MS Braemar, salvados rápidamente por Cuba.

Por L G / R L

Foto de portada tomada de Prensa Latina

En la foto, Laura Gabaroni Huergo y su esposo Juan Huergo, pasajeros trasladados al Rotterdam.

   

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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