Cuba: Cuando el aplauso viene de la mar

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Justo cuando en millones de hogares cubanos suenan los aplausos para honrar al personal de salud que batalla contra el Covid-19, en la mar, el buque danés HelleKosan con tripulación cubana-filipina, abraza la iniciativa.

Boga, boga, boga, vuelve a bogar

Boga, boga, boga a trabajar.

Silvio Rodríguez

“¡Aunque nadie nos oiga aplaudiremos aquí!”, acordaron la tarde del domingo 29 de marzo los ocho tripulantes cubanos que navegan en el buqueHelleKosan, contratados por la naviera danesa Lauritzen Kosan.

Horas después, justo a las 9:00 PM los aplausos irrumpen en el puente de mando (*) del gasero. Están al norte de la Isla de Trinidad. Navegaban con mar tranquila, viento del Noroeste y a 15 nudos de velocidad.

Aplauden para honrar a todo el personal de salud que en Cuba y el mundo se aferran a salvar vidas y detener al implacable Covid-19. A esos que rozan el peligro, y se sobreponen el miedo por el compromiso (goce)de curar.

El escenario tiene una connotación especial: El mundo se debate entre la vida y la muerte. Están lejos de casa, hace dos meses que no pisan tierra, y las esposas de dos de ellos —el capitán y segundo oficial del buque— son médicas. El elogio mueve sus fibras. Estremece. Y un dolor cortante les atraviesa la garganta Quieren tragar y les cuesta. Por un instante el silencio se apodera del buque gasero.

Esa noche inicial, se les unieron seis filipinos, quienes junto a los cubanos aplaudieron por los suyos. Ellos también comparten la angustia de la pandemia que al día de hoy (1ro de abril) ha azotado a 2311 compatriotas suyos y ya carga con 96 muertos, algunos eran médicos.

La historia del gasero HelleKosanes contada por Eduardo Garayta Ruíz. Cubano de 64 años de edad. Hace dos meses partió de su hogar, en el habanero municipio de Diez de Octubre, con la certeza que a mediados de mayo estaría de vuelta. Ahora sabe que ello no será posible.

El buque vs. Covid-19

A Garayta nunca lo he visto personalmente. Lo conocí por Facebook. Su foto de perfil deja ver a un hombre maduro apertrechado de casco, gafas, nasobuco y guantes para su protección. Sobresalen en él sus anchas cejas negras y un tatuaje en el antebrazo derecho con un timón y un ancla de marino, símbolo que resume sus 42 años de marino a bordo. Su mirada revela preocupación.

No es para menos, vivimos tiempos dramáticos. Su buque transporta gas en el Caribe y él responde como Primer Oficial. A su cargo está todo lo relacionado con la seguridad de la vida humana en el mar, las operaciones de carga o descarga, el mantenimiento del barco y un largo etcétera.

Los cubanos que allí navegan pertenecen a la empresa Selecmar, entidad del Ministerio de Transporte de la Isla, a través de la cual fueron contratados por la naviera danesa, Lauritzen Kosan. La misma que extrema las medidas para proteger a su tripulación del Covid-19.Por eso ha decretado que NADIE entra al barco, ni autoridades aduaneras ni personal relacionado con las operaciones de carga.

La tripulación está obligada a usar nasobucos, guantes reciclables, gafas y overoles de protección. Además, deben tomarse la temperatura dos veces al día y registrarla por escrito. A su rutina diaria se ha sumado la desinfección del barco con productos especiales para ese fin.

Además de lo indicado, Garayta toma sus propias precauciones: “Al entrar o salir a cubierta introduzco las botas de trabajo en recipientes con cloro, la ropa de trabajo queda afuera. Los guantes se botan en bolsa plásticas, lavo mis manos por 45 segundos las veces que sean necesarias. Mantengo la distancia social en el puente de mando de los Prácticos del Puerto, uso toda la protección disponible, y siempre desinfecto el lugar cuando termino las maniobras”.

Desde Dinamarca la Compañía está al tanto de la salud de cada miembro de la tripulación –cubanos y filipinos-, circulan cada día boletines informativos y mediante el ir y venir de mensaje electrónicos son asesorados.

El diálogo

—¿El suministro y avituallamiento del buque se ha visto dificultado?

—No, se hace como siempre por los suministradores en los puertos, pero mantenemos el distanciamiento social al más mínimo detalle y toda la documentación corre por mail.

—¿Cómo te mantienes informado de la situación de Cuba?

—Por Cubadebate, el Noticiero de la Televisión Cubana, por Facebook y el contacto directo con la familia.

—¿Le pides algo?

—¡Qué se queden en casa!

—¿Cuál es el ambiente de la nave?

—Pese a la preocupaciónpor la cantidad de fallecidos en el mundo, hay buen ambiente.Recuerda que no podemos ser relevadosen mayo, como estaba previsto. Los contratos vencen, pero las fronteras están cerradas. Habrá que aguantar hasta que la situación mejore y el mundo vuelva a la normalidad. Mientras tanto hacemos nuestras labores diarias, el trabajo no para a bordo;hay queseguir operando en la actividad comercial.

— ¿De qué recursos se valen para mantener la calma?

—Estamos acostumbrados a estar en el mar, es parte de nuestras vidas. Solo que antes sabías cuándo regresabas a casa. Reunirnos y conversarnos reconforta, todos somos amigos desde hace muchos años. Nuestras relaciones humanas son excelentes. Cubanos y filipinos somos una gran familia.

—¿Escuchas música?

—No me lo vas a creer. Regueton: Gente de Zona, Jacob Forever, Ozuna. También Descemer Bueno, Buena Fe y otros muchos.

—Volviendo a los aplausos, ¿qué sentiste?

—Una emoción tremenda y a su vez la impotencia por no estar en Cuba ayudando a la familia.

La tradición

El lunes 30 de marzo, La tripulación del HelleKosan volvió a aplaudir, esta vez a petición nuestra filmaron ese instante. Lo enviaron con una nota: “Esto fue por todos los que luchan en el mundo por salvar vidas”.

Así, cada noche en la soledad del mar, el buque gasero aplaude junto a la familia cubana. ¿Llegará a convertirse el aplauso en una tradición en estos tiempos de pandemia? Esperar cada día la hora del cañonazo les anima.

También desde sus naves, los marineros luchan por sostener la vida. A ellos les debemos el suministro de comida, combustible, medicina. Atrapados ahora en la mar, sin pisar tierra, ellos van de puerto en puerto trasladando mercancías. Vaya entonces el reconocimiento de nuestras palmas a los cientos de miles de buques que como el HelleKosan no claudican.

Nota: (*) Lugar desde donde se gobierna la nave y en el que se encuentran los controles de navegación, de dirección y demás equipo esencial para la misma.

JGR/RL/ Foto: Facebook del entrevistado. 

Desde su puente de mando, Eduardo Garayta Ruíz, Primer oficial del buque gasero Helle Kosan
El cubano Eduardo Garayta Ruíz vela por la salud de su tripulación.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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