Cuba vs EEUU: Guerra cultural en tiempos de coronavirus

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David Rodríguez Fernández.

La crisis provocada por la pandemia del COVID 19 nos muestra sus múltiples aristas: sanitarias, económicas, sociales, políticas. Y también las culturales.

En el campo de la guerra cultural asimétrica entre EEUU y Cuba, el fenómeno del coronavirus refleja, al tiempo que reproduce, dos modelos antagónicos y paradigmáticos. La gestión de la crisis se ha convertido por tanto en el escaparate de la nueva guerra fría cultural, si es que alguna vez dejó de existir tal confrontación ideológica.

EEUU posee la hegemonía cultural, pero en esta batalla actual los tanques pensantes del capitalismo made in USA y su artillería mediática, lo tienen diíficil. Mientras pretenden seguir defendiendo su american way of life a través de diversas herramientas de persuasión ideológica, la realidad aplastante desmonta día a día las ilusiones consumistas de las proyecciones de vida del capitalismo. Los aplausos que estremecen cada noche son un ejemplo claro: los agradecimientos no son para las políticas que abandonan a su suerte a los losers que no han sabido triunfar, ni para los recortes sanitarios ni para los que negocian con la salud y la vida de las personas; más bien todo lo contrario, elogian a los que salvan vidas y sancionan a quienes les maltratan.

La percepción que se tiene de Cuba y de EEUU por parte de la opinión pública occidental será otra muy distinta tras el papel que están jugando cada uno de los dos países en la gestión de la crisis sanitaria. Aun así, EEUU intenta esconder sus vergüenzas atacando al adversario precisamente en aquello que lo deja en evidencia una vez más: sistema de salud, prioridad de los Estados con sus ciudadanos, y solidaridad internacional.

La Salud entendida como Negocio vs servicio público, fundamental y universal

EEUU posee uno de los sistemas de salud más privatizados del mundo. Junto con las leyes que regulan la posesión privada de armas por parte de la población, son los dos grandes temas de debate que condicionan las elecciones presidenciales. Mientras la venta de armas y municiones se dispara, el negocio de la salud excluye a millones de ciudadanos. Personas sin techo y sin ningún tipo de cobertura social ni sanitaria reciben mensajes del Estado del tipo Sálvese quien pueda, Esto es la ley de la selva, Pague por sus servicios sanitarios. Tristes imágenes nos llegan desde EEUU de personas contagiadas de coronavirus que son atendidas en el suelo de un parquin al aire libre, o de familias endeudadas por costear los tratamientos sanitarios. Sin un sistema de salud púbico fuerte, cualquier crisis sanitaria cogerá desprevenido y desbordará al propio sistema. Es evidente que al libre mercado, al capitalismo, le incomoda la planificación de la economía y por tanto su supeditación al bien común. En consecuencia, las politicas de salud son tratadas como un negocio más, que deben ser rentables y beneficiosas.

Por contra, Cuba posee una sistema sanitario público, gratuito y universal. Destina el 28% del presupuesto a la Salud (año 2020), y posee 9 médicos cada 1.000 habitantes, una ratio superior a EEUU y la mayoría de los países europeos (entre 3 y 4 médicos/1.000 hab). Incluso en tiempos del período especial, donde la crisis económica en Cuba fue muy dura, marcada por un doble bloqueo tras la caída del bloque del Este y la URSS, no se cerró ningún hospital ni policlínico, al contrario, se reforzó el sistema de salud público perfeccionando y ampliando los programas del médico de la familia. La prevención comunitaria y de salud pública han sido señas de identidad, con una participación integral de otros agentes sociales. Esto ha permitido a la sociedad cubana estar más preparada ante catástrofes y actuar de manera organizada para implementar vacunaciones masivas, y adoptar medidas eficaces para frenar enfermedades como el dengue hemorrágico. Además hay que sumar la experiencia acumulada a lo largo de la historia de las misiones médicas internacionalistas, con intervenciones exitosas en epidémia como el ébola o en el apoyo a implementar políticas de salud pública en comunidades.

Daños colaterales vs salvar vidas

El presidente de EEUU Donald Trump ha declarado que si mueren 100.000 personas, habrá realizado un buen trabajo. Son los daños colaterales de esta guerra, son sacrificios necesarios para salvar la economía de mercado, su verdadera prioridad. Junto con Bolsonaro (Brasil) y Johnson (Reino Unido), quienes han hablado en términos similares, también se han resistido en un primer momento a tomar medidas severas pero necesarias para frenar los contagios, como es parar la actividad economica no esencial. Por su parte, en Europa, Países Bajos criticaba a varios países del Sur del viejo continente porque seguían tratando en los hospitales a gente mayor enferma, dando a entender que era un desperdicio de recursos sanitarios y económicos. Al mismo tiempo, negaban la solidaridad entre los países vecinos.

Cuba, en cambio, actúa por principios como es la dignidad plena del ser humano. Martí ya lo expresó a finales del siglo XIX cuando dijo “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, y así aparece reflejado en la Constitución de la República de Cuba. Fidel, ya desde los tiempos del yate Granma, actuaba con esta máxima de que nadie se quedara atrás, y sucedió que cuando un revolucionario cayó al agua en plena travesía rumbo hacia la Sierra Maestra, se paró todo para salvar su vida y rescatarlo, antes de proseguir la marcha. Este sentimiento de humanidad que preserva la vida por encima de todo, se puede ver en los programas de atención al adulto mayor, al seguimiento de las muejres embarazadas, a los planes de vacunación y educación sanitaria en la población, en la subvención de los medicamentos, y en la gratuidad absoluta de los tratamientos médicos. Y además, es una filosofía que también se exporta solidariamente a otros pueblos.

Egoísmo vs Solidaridad internacional

El mejor antídoto contra la pandemia está siendo la solidaridad, y Cuba uno de los mejores exponentes a nivel mundial. La mayor de las Antillas, un  país pequeño y pobre en recursos naturales ha demostrado a lo largo de su historia que la solidaridad internacional es consustancial a su forma de entender la vida y las relaciones diplomáticas, compartiendo lo que tiene y lo que ha formado. Una gran obra, Misiones en Conflicto, del profesor y ensayista italonorteamericano Piero Gleijeses, retrata el papel que la pequeña isla jugó en el apoyo a las luchas de liberación africana en plena Guerra Fría. Cuba apoyó las causas justas de los pueblos que reclamaban su colaboración sin condiciones ni contrapartidas: sanó, alfabetizó, luchó y dejó incluso más de 2.000 muertos. Esa solidaridad marcó profundamente la relación entre los países del Sur con Cuba hasta la actualidad, especialmente con los africanos. Tras la crisis del coronavirus tampoco será igual la relación ni la imagen de Cuba, especialmente de los países que han recibido la ayuda médica cubana.

Son 60 años en decenas de países con casi 30.000 médicos, sin contar con otros profesionales sanitarios. Y todo ello bajo un feroz bloqueo económico que impide incluso comprar materiales para Cuba en su lucha contra el coronavirus. En la crisis actual, a fecha de hoy, son 14 los países que han recibido la brigada cubana Henry Reeve, y más de 40 que la han solicitado.

Por contra, hemos visto como países de Europa y los propios de EEUU retenían o robaban mascarillas, respiradores y otros materiales que iban hacia otros países, en lugar de trabajar coordinadamente y compartir recursos solidariamente.

Cuba, China y Rusia, han demostrado que otra gobernanza mundial es posible y necesaria, con la colaboración respetuosa entre iguales para combatir este tipo de desafíos mundiales. Naciones Unidas debe contribuir a las alianzas por la vida y en defensa de la Humanidad para este reto y para los futuros recogidos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, como alternativa urgente y necesaria al expolio y la guerra, a las sanciones y bloqueos unilaterales.

Guerra Cultural: mentiras vs verdades

En esta batalla ideológica, EEUU y sus servidores están aplicando las técnicas de la posverdad frente a la verdad: repetir mentiras hasta convertirlas en falsas verdades, ocultar verdades o manipular las informaciones. En este sentido, EEUU ha iniciado una feroz campaña, inmoral, falsa e injusta para atacar a las brigadas médicas cubanas. Se pretende acusar de esclavizar a los brigadistas cubanos por cobrar por los servicios el Estado y destinar una parte a salarios y otra para la formación de profesionales y fortalecer el sistema público y gratuito de Salud.

Bolsonaro en Brasil, la autoproclamada golpista Áñez en Bolivia, Lenin Moreno en Ecuador también utiizaron estas maniobras de desinformación para justificar la salida de estas brigadas de sus países. Las consecuencias de acabar esta colaboración cubana, que cubría déficits de los sistemas nacionales y que había sido solicitada por los anteriores gobiernos progresistas, son escalofriantes.

EEUU esconde su estrategia para el robo de cerebros cubanos, y entierran informaciones como la de que EEUU impide que la ayuda de China llegue a Cuba. Pero no puede ocultar que la isla recibió a un crucero que varios puertos habían rechazado por tener varias personas contagiadas con coronavirus, o que permitió el aterrizaje de un avión, o que en Italia y en Andorra son recibidos gratamente por los pueblos, junto a sus hermanos latinoamericanos y caribeños.

En Europa, los gobiernos reciben presiones de EEUU para que no soliciten colaboración médica cubana. Aun así Italia y Andorra han recibido sendas brigadas cubanas Henry Reeve, las cuales han sido calurosamente acogidas y ya están trabajando codo con codo con las autoridades locales. Esperemos que Cuba pueda aportar en más territorios en los que se valora su aporte y se reconoce su experiencia.

La verdad sobre Cuba se impone aunque traten de ocultarla, la manipulen, o la infravaloren. La escala de valores y los principios rectores de la Revolución Cubana es incuestionable. Una imagen circulaba por la red global estos días: una sanitaria cubana sujetando en brazos a superman. Se trata de un magnífico ejemplo gráfico de los tiempos que corren. Cuba salva, hasta a su enemigo histórico.

Quien salga reforzado y quien salga debilitado en esta batalla de ideas será consecuencia de su actuación ante la crisis. Pero no olvidemos que la guerra cultural juega un papel importante. Por eso, aun veremos películas, reportajes de TV, análisis de expertos que nos contarán que EEUU fue quien venció al COVID 19. No les dejemos que nos roben otra vez la historia, son los pueblos quienes la escriben pero también quienes tienen que contarla. Una vez más, Cuba absolverá a la Historia con sus páginas de solidaridad internacional. La verdad, como el sol, no se puede tapar con un dedo.

Tomado de Cubainformación/ Foto de portada: Daniel Lobos.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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