Ecuador destrozado

Al presidente derechista Lenin Moreno no le faltaron consejos para contener la epidemia del nuevo coronavirus que, en estos momentos, mantiene en caos a Ecuador, en especial a Guayaquil, donde los cadáveres yacen en las calles o son incinerados por la familia sin una respuesta oficial para sepultarlos.

En esa ciudad de la provincia de Guayas, donde radica Guayaquil, tierra natal del expresidente Rafael Correa, es común observar fallecidos en las calles, pues no hay una respuesta del Estado ante la infección que según el último parte anunciado por el Ministerio de Salud, acumula 3.995 casos confirmados y  220 muertes registradas  y un tota de 150 personas recuperadas en el territorio nacional. 

El pasado sábado, la municipalidad de la portuaria ciudad donde viven 2,3 millones de personas, informó la donación de 2 000 ataúdes de cartón prensado, para tratar de aliviar la situación tras ser entregados en varios cementerios locales.

Un ataúd costaba en Ecuador 400 dólares, pero ante el alza de víctimas mortales aumentó a 1000 dólares o más. Las funerarias y morgues están colapsadas.

La tendencia más alta está en Guayas con 2 534 positivos. Pichincha con 395, 100 Azuay; Manabí; 88 y 56 El Oro, indicó el Ministerio de Salud.

Sin embargo, en las redes sociales los ciudadanos acusan al gobierno de mentir, pues, dicen, la cifra es mucho mayor.

La verdad, indican centenares de mensajes, está circulando en fotos y videos de los fallecidos, que han permanecido hasta cuatro días en sus viviendas hasta que los familiares deciden incinerarlos ante los horrorizados vecinos. Hay más de 7 330 solicitudes de levantamientos de cadáveres.

La pandemia no perdona. El Servicio Integrado de Seguridad ECU911 informó que 1 600 miembros del personal de salud están contagiados con el nuevo coronavirus, lo que empeora la situación de las victimas que en su mayoría permanecen en sus casas, pues no hay cupos hospitalarios.

La pandemia llegó a Ecuador, situado en la línea virtual meridiana del mundo, el pasado 28 de febrero en uno de los peores momentos del gobierno de Moreno, quien desde su asunción renegó de sus supuestos ideales progresistas y entregó el país a la derecha, persiguió física y judicialmente a los líderes revolucionarios e introdujo reformas económicas neoliberales.

Aunque la Organización Mundial de la Salud orientó medidas preventivas de cuarentena colectiva y distanciamiento social, el régimen se negó a aplicarlas hasta que fue tarde y la pandemia se descontroló.

Ese fue uno de los motivos de la renuncia, el pasado día 21, de la entonces ministra de Salud, Catalina Andramuñó, quien alegó que le resultaba inaceptable la imposición de funcionarios sin conocimientos de salud pública.

Andramuñó explicó que era muy difícil enfrentar una emergencia sanitaria sin recursos, pues luego de un mes de confirmarse el primer caso, la cartera de Salud “no había recibido ninguna asignación presupuestaria por parte de la autoridad competente, para el manejo de la emergencia”.

En realidad, Moreno no mantuvo a flote el sistema sanitario existente durante la administración de Correa, donde la permanencia de brigadas de colaboración medica de Cuba permitió la atención de más de tres millones de individuos, e igual número de operados de la vista, más miles de vidas salvadas, seguimiento en atención primaria en lugares remotos del país.

Pero el presidente, para complacer a su par estadounidense Donald Trump, que desbarra contra la calidad de la medicina cubana, cerró el contrato a los facultativos cubanos, que retornaron a la isla, creando un vacío —ahora aún más visible— en la atención básica sanitaria.  Además, en el presupuesto anual del país suprimió un 30 % de la partida destinada a la salud pública.

El Ejecutivo de Moreno debió, desde que el nuevo coronavirus se acercó a su país, adoptar medidas básicas, como el aislamiento social, pero para hacerlo debía distribuir comidas y bienes de consumo básico y de aseo, lo que no hizo para complacer a la empresa privada y a sus acreedores.

Tampoco llegaron las pruebas rápidas para detectar las redes de contagio, los kits, las mascarillas. No hay respiradores suficientes en hospitales. O sea, lo que dijo el Ministerio de Salud, de que todo estaba garantizado, fue una gran mentira.

La Covid-19 sitúa a Ecuador como una de las naciones que en América Latina ha manejado la crisis de la peor manera, y eso es responsabilidad del primer dignatario.

Con este desborde de enfermos y muertos, que se estima seguirá creciendo, el régimen decidió pagar el capital de los bonos 2020, según el titular de Finanzas, Richard Martínez, equivalentes a 325 millones de dólares, pero que en su análisis oficial dijo que permitiría acceder a 2 000 millones de dólares ya gestionados con otros organismos internacionales.

La intención fue criticada por la Federación de Estudiantes de Ecuador, entre otras tantas organizaciones, que exigió a Moreno interrumpir el pago de la deuda con el Fondo Monetario Internacional y dedicar esos fondos a la compra de insumos médicos y asegurar el sustento de trabajadores en cuarentena.

Correa: Ecuador es el peor ejemplo en medio de la pandemia

Para el ex mandatario Correa, en diálogo con el canal argentino C5N, “en 2009 su país fue alabado en medios científicos por combatir la fiebre porcina y hoy somos el peor ejemplo. La crisis es terrible y ha sido mal manejada, porque la pandemia nos ha tomado con un sistema de salud destrozado y una economía debilitada”, indicó.

Al referirse a Guayaquil, refirió que se trata de una ciudad donde el 60 % de los ciudadanos poseen empleos informales y tienen que salir a ganarse el día a día. “Si les quieres mantener en aislamiento, tienes que mantenerlos en las casas con alimentos y bienes básicos. Las autoridades no hicieron nada”.

Cintia Vitier, la alcaldesa de Guayaquil, contagiada con el virus, habló en un video desde su casa pidiendo ayuda al gobierno central para que envíe medicamentos e insumos a los centros de salud de la capital provincial, “porque los médicos y las enfermeras no tienen siquiera guantes para protegerse”.

También fuentes de la Policía Científica de Guayas, la provincia más grande del país, revelan que hay un escandaloso ocultamiento de muertes por Covid-19, perpetrado por el oficialismo.

“En Guayaquil intervenimos habitualmente en unas 50 muertes por día, pero en este momento la cifra trepó a 120. De manera que hay, como mínimo, 70 fallecimientos por día debido al virus. Sucede que hay una trampa. El Protocolo que se puso en marcha no exige que se verifiquen las razones de la muerte, de manera que el deceso se computa como de causas no concluyentes”.

Una de las críticas más fuertes a la gestión del ultraderechista Moreno procede de la población, que le exige junto a su equipo de trabajo que tome decisiones y acciones urgentes en materia de salud.

En un editorial, el periódico Los Andes, denunció que “este azote que nos encuentra a los ecuatorianos llenos de corrupción, débiles, perezosos y cómodos, metidos en un laberinto del que no sabemos cómo ni cuándo saldremos, debe trocarse, transformarse en una historia de resiliencia colectiva, de tenacidad, disciplina social, entereza, coraje y valor bajo un liderazgo presidencial que debe trascender con ingenio, con honestidad, trabajo, las circunstancias actuales, más allá de la demagogia, de cálculos e intereses politiqueros y electoreros. Todo será posible si se reconstruye el país con unidad, civismo, organización y grandeza de alma”.

Consejos difíciles de asimilar para un político traidor al partido que lo llevó al Palacio de Nariño para convertirse en un títere más de la administración estadounidense.

A pesar de que Moreno, un discapacitado que dio muestras de lealtad a la Revolución Ciudadana liderada por Correa, y ahora vocifera contra Venezuela, el presidente de esa nación, Nicolás Maduro, ofreció su apoyo desinteresado al gobierno ecuatoriano para paliar la crisis sanitaria.

“Son espeluznantes las imágenes de Ecuador, sin Gobierno, sin atención médica, sin apoyo, el pueblo abandonado en su enfermedad. Cientos de cadáveres en las casas descomponiéndose”, reflexionó el líder bolivariano tras conocerse que el pasado viernes el país dio a conocer 205 nuevos casos positivos declarados del nuevo coronavirus.
Maduro aseguró que lo importante es la vida del pueblo ecuatoriano por lo que las diferencias con Moreno quedarían a un lado.

“Presidente Lenín Moreno tenemos graves diferencias políticas, ideológicas, personales inclusive, vamos a ponerlas de lado y Venezuela ofrece todo su apoyo y la humilde experiencia al pueblo de Ecuador”, le dijo.

El jefe de Estado venezolano pidió a la Alianza Bolivariana para los Pueblos (ALBA) unir esfuerzos para cooperar con los ecuatorianos.

Hasta el cierre de este comentario, Quito aun no se había pronunciado sobre la ayuda prometida. Difícil que el egocentrista Moreno, quien calificó de “burro” a Maduro en octubre pasado y pidió su derrocamiento en el Grupo de Lima, recuerde de qué lado está su deber para con un pueblo que lo colocó en el Palacio de Nariño, solo gracias al apoyo constante de su entonces amigo Correa.

Por Lídice Valenzuela

Tomado de Cubahora

Foto de portada tomada de NPR 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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