El aplauso de las nueve

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Por Dailenis Guerra Pérez. 

Ya son las nueve. Lo sé desde la cocina, sin mirar reloj alguno. Comenzaron los aplausos a la hora justa. Suelto los trastes y como desde el interior de casa mi aplauso es insignificante, entonces tomo el caldero más cercano y estremezco al barrio con el sonido. A la par mi esposo silba en la ventana y siento como otros también suenan los trastes y unen sus manos para producir miles de sonidos.

Así sucede cada noche. Esas acciones desmedidas de cariño, admiración y orgullo a todos los que se enfrentan a la muerte y a su más aliado amigo, el coronavirus. Son muestras de agradecimiento a los galenos, a su valiente vida. A esas personas sencillas, pero sumamente humanas que ofrecen su alma por salvar otras.

Los aplausos se han convertido en la manera de expresar las gracias en el mundo entero. Son reconocimientos compartidos para los que están dentro y los que permanecen fuera.

Es la gratitud a los médicos que forman parte del Contingente Henry Reeve que salvan vidas extranjeras en 14 naciones, con la seguridad de que en la Isla sus seres más queridos permanecen seguros.

Es el reconocimiento a los 250 especialistas que se alistan para enfrentar a la covid -19 en Angola y a los que ya permanecían en varias naciones promoviendo salud y que ahora se suman a la lucha contra la pandemia.

El aplauso de las nueve rompió la rutina, como lo hizo el coronavirus.  A las nueve se funde el homenaje sincero  a los hombres y mujeres  que prevalecen en lucha perenne por la vida humana, que se ha convertido en el centro del mundo. Cuando vale cada instante, cada soplo de vida; ellos ofrecen lo mejor del corazón.

Pero es un sonido estremecedor para reconocer también a los estudiantes de ramas afines a  las ciencias médicas que realizan nobles tareas. A los de otras naciones que apoyan las pesquisas de sus compañeros, al resto del personal que garantiza la higiene y la alimentación en los centros de aislamiento y hospitales.

A los que con conciencia, aunque no forman parte del ministerio de salud dijeron sí cuando se solicitó la ayuda. A los estudiantes que preguntaron qué había que hacer para cooperar durante los tristes días donde reina el coronavirus.

Hoy, cuando se declaran más de 1 millón de casos positivos confirmados en el mundo; las cifras de fallecidos superan los 58 mil y en Cuba son ya 320 los casos positivos; cuando el coronavirus se adjudica dos vidas más en nuestra nación y los médicos le  desgarraron 15 personas que ya están de alta;  el aplauso de esta noche será para reconocer la fuerza, el valor y el humanismo de todos.

Será un aplauso hecho nido, donde entre palmadas se anida la fe, la esperanza de las buenas almas. Prevalecerá un sonido convertido en arte, para llevar el mensaje de gratitud a los de batas blancas, a los de los uniformes verde olivo, a los de azules prendas. A los que no llevan uniformidad al vestir, pero están allí, con corazón en mano produciendo, amasando el pan de cada día y a los que engrasan sus manos para mantener la vitalidad de la transportación. Será el homenaje al personal de la prensa que nos mantiene informados, que no claudica en indicar lo que es mejor para preservar el aliento.

Esta noche, justo a las nueve, Cuba romperá el silencio para agradecer a todos los que se enfrentan a la pandemia. Un aplauso gigante que constituirá  la muestra de un abrazo fundido en la esperanza, en la seguridad de otro suspiro por la vida.

RL/Foto de portada: EFE.

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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