Enfermeras cubanas dan servicios en un mundo donde faltan millones de tales profesionales

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó un déficit mundial de 5.9 millones de profesionales en enfermería, una carencia que se hace hoy mucho más dramática cuando la humanidad enfrenta la pandemia de la Covid-19.

Así lo constata el informe «Situación de la enfermería en el mundo 2020» de la OMS, según el cual las mayores necesidades de ese personal se sitúan sobre todo en países de África, Asia sudoriental y en el oriente del Mediterráneo.

También significa carencias en zonas de América Latina, donde la enfermedad suma contagios y muertes.

La OMS declaró el 2020 como el Año Internacional de la Enfermería, que coincide con el aniversario 200 del nacimiento de Florence Nightingale, considerada una precursora de la Enfermería profesional moderna y creadora del primer modelo conceptual de la profesión.

El informe de la agrupación mundial consignó que aproximadamente 90 por ciento son mujeres, de ellas una mínima cantidad ocupa puestos directivos en el sector salud.

La OMS llamó a aumentar en el ocho por ciento anual el número de graduados de esa especialidad, así como implementar medidas para aumentar las opciones de empleo y de retención en los sistemas nacionales de salud.

Pero una situación totalmente distinta presenta Cuba, una pequeña nación del Caribe que tiene una de las mayores tasas per cápita mundiales de médicos y de personal de enfermería.

Cuba posee 85 mil 732 enfermeros y enfermeras que representan 76.2 por 10 mil habitantes, mientras, en Centroamérica, Suramérica y el Caribe cuentan con tan solo 13.8 por 10 mil habitantes.

Estas cifras sitúan a la mayor de las Antillas entre los países de la región de mejores coberturas, lo que le permite prestar servicios sanitarios a otras naciones, en particular en estos días de pandemia.

Los expertos en enfermería de Cuba son reconocidos por su preparación profesional y entrega al trabajo en disímiles condiciones en su patria y en otras latitudes.

Resultan columna vertebral del sistema preventivo de salud cubano y están presentes en los consultorios de familia, en las visitas de terreno en la comunidad, las jornadas de vacunación y el seguimiento al estado de salud de la población más vulnerable y pacientes de enfermedades crónicas.

Son imprescindibles en los policlínicos, hospitales, institutos, hogares de ancianos y otras instituciones.

 Actualmente más de 500 enfermeras y enfermeros integran las 16 brigadas médicas que, mediante el contingente internacional Henry Reeve, envió La Habana en cumplimiento de las solicitudes de diversos gobiernos para enfrentar el nuevo coronavirus.

En este complejo contexto mundial Cuba estrenó su cooperación sanitaria con Barbados, adonde envió un destacamento conformado por seis médicos y 95 enfermeras.

Antes habían llegado a Kingston, la capital de Jamaica, 49 doctores y 99 licenciadas en enfermería. De ese contingente, 78 de sus integrantes suman experiencia en misiones internacionales anteriores.

Durante su preparación en La Habana todos fueron instruidos en la utilización de los medios de protección personal y sobre los protocolos sanitarios adoptados a nivel global para el tratamiento a la Covid-19

Pero antes de que fuera declarada la pandemia Cuba tenía desplegados en otras naciones más de 28 mil expertos de la salud, muchos de los cuales son licenciados en enfermería.

Detrás de esa cifra hay nombres e historias, como la de la enfermera Damarys Rabelo, que hoy cumple misión en Surinam, o la intensivista Yoanna Trujillo Rumayor, ahora en Granada, que antes prestó servicios en Venezuela.

Por O O L / R L

Foto de portada tomada por Periòdico Sierra Maestra

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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