Espíritu joven

Por Dailenis Guerra Pérez/RL

Llegan todos los días a mi morada. Se identifican como educandos de las ciencias médicas. Sus rostros nunca los he visto, solo la intensidad de sus miradas al hablar. Forman parte de los más de 47 mil 955 estudiantes que pesquisan en cada una de las comunidades, tocándole la puerta a la familia cubana e integrándose junto a los médicos en los consultorios.

El Presidente Nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), José Ángel González Castañeda, indica que más de 1 millón de viviendas han sido visitadas, lo que patentiza el compromiso de las nuevas generaciones.

Sin embargo, no solo los futuros galenos se han posicionado en la línea de combate contra la covid-19, desde las primeras medidas tomadas por la dirección del país, los jóvenes han respondido ante el llamado de la patria.

Al ser convocados por las comunidades y los barrios para tener un protagonismo en lo que se hace contra el coronavirus, allí estuvo la juventud universitaria, asumiendo el ser útil, para ofrecer ayuda a los que la claman.

Los miembros de la FEU se han adjudicado la realización de pesquisas, la entrega de alimentos y medicamentos, la atención a la familia, la higienización y la comunicación a los vecinos en lo importante que es permanecer en casa.

Trabajan además en las zonas complejas declaradas en cuarentena con tareas de higienización, la limpieza de las calles, las paradas, las escaleras de los edificios y en otros servicios llevándolos hasta la casa.

Jóvenes que nunca habían enfrentado una enfermedad de tal magnitud, ofrecen su colaboración en mantener la disciplina y el distanciamiento social durante las colas en tiendas y de esta manera apoyan a las autoridades del orden.

Los futuros profesionales asumen responsabilidades según sus carreras de estudio. Por ejemplo: Los que prefieren las ciencias, están involucrados en el envase de hipoclorito de sodio al 1%, como los de la Universidad de La Habana y los de Oriente.

Otros se encargan de comunicar a la población, de mantener la calma en los más exacerbados, de emitir confianza y seguridad. Un buen ejercicio práctico que realizan los estudiantes de diseño, periodismo, comunicación social y psicología; que llevan la información veraz y oportuna a los barrios.

Hemos palpado el actuar de esa generación en los centros de aislamientos, donde están cerquita del virus, pero no temen al contagio. Se sienten seguros y cooperan junto a sus profesores, convencidos de que la labor es imprescindible.

Otros se encargan de garantizar la producción de alimentos de ciclos cortos en los polos productivos, de enseñar a hacer ejercicios en casa para ver pasar más rápido el mal tiempo.

Y es que los universitarios se han vuelto un batallón importante en esta contienda: han formado parte de los equipos de trabajo que realizan estudios biológicos, contabilizan cifras, crean programas informáticos que facilitan las pesquisas, y otros están trabajando de conjunto con la fiscalía en la prevención de delitos.

Decía José Ángel González Castañeda que “los estudiantes tenemos el compromiso, la actitud de aportar al país.” Y es cierto, están ahí, en las tareas de impacto, incluso, la de quedarse en casa.

Son aquellos que asumen el compromiso que les correspondió vivir. Los que dejaron atrás los días habituales en sus universidades para luchar contra un enemigo invisible. Son las nuevas generaciones que aportan con su brío, un espíritu joven y desafiante en la lucha contra el coronavirus, con la convicción de vencer.

Foto de portada tomada de RFI

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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