Europa con esperanza, EEUU el epicentro y África en vísperas de la tragedia por la Covid-19

En el inicio de la Semana Santa las iglesias en buena parte del planeta estuvieron vacías, mientras que en Roma el papa Francisco dirigió la misa a los feligreses desde una basílica vacía.

Resultan algunas de las paradojas en estos días de pandemia por el coronavirus que tiene a la mitad de la especie humana en confinamiento.

Es la Covid-19, una gripe pero de alto contagio y mortalidad que cobró decenas de miles de vidas en el mundo, más de un millón de enfermos, flotas aéreas varadas en tierra, fábricas paradas y grandes ciudades en confinamiento.

La enfermedad no cree en ricos ni pobres, gobernantes o ciudadanos de a pié, famosos ni simples mortales; tampoco en creyentes de cualquier denominación religiosa o ateos.

Potencias ya sea económicas e incluso nucleares están entre las más afectadas. Estados Unidos va a la cabeza, no por su poderío militar, sino porque tiene el mayor número de contagios.

China, que parece haber atajado la propagación, ha enviado más de mil 300 millones de euros en insumos médicos a otros países, incluso de la rica y vieja Europa y Estados Unidos.

“Mirad a los verdaderos héroes que salen a la luz en estos días. No son los que tienen fama, dinero y éxito, sino son los que se dan a sí mismos para servir a los demás”, dijo el domingo el papa argentino.

En esa jornada dominical se reportaban más de mil 200 millones de contagios por la Covid-19 en 190 países.

Solo en Europa suman 47 mil los fallecidos, la mayoría de ellos en Italia, España y Francia, donde, sin embargo las cifras comienzan a marcar una tendencia a la baja.

En España durante las últimas 24 horas perdieron la vida 674 personas, pero fue la tercera jornada consecutiva en que se redujo el número de muertes, cuyo balance total a causa del nuevo coronavirus supera los 12 mil 400.

Por su parte Italia reportó 525 decesos el 5 de abril, pero fue la cifra más baja desde el 19 de marzo, fecha desde la cual murieron 15 mil 887 personas. “Son buenas noticias pero no deberíamos bajar la guardia”, dijo el jefe de Protección Civil, Angelo Borrelli, a la prensa.

Francia también sumó más muertes, 357, pero resultó la del domingo la de menos mortalidad en una semana.

Pero los estimados indican que lo contrario ocurrirá a Estados Unidos, devenido epicentro de la pandemia.  Más de 310 mil contagios y unos nueve mil muertos resultarán datos pasajeros cuando se espera que los próximos siete días serán el arranque de una espiral en ascenso de la enfermedad.

“Esta probablemente será la semana más dura (..). Habrá muchos muertos”, adelantó el presidente Donald Trump al país, al que advirtió que será “un período horroroso”.

Horror fue lo que se vivió durante los últimos días en Guayaquil, donde la gente caía sin vida en plena calle y los cadáveres esperaban por ser recogidos en avenidas y viviendas ante la incapacidad de las autoridades para hacer frente a la tragedia.

A nivel regional Latinoamérica llegó al fin de semana con casi 30 mil 400 casos positivos y más de mil muertes.

En Brasil, que tiene un tercio de los enfermos y la mayoría de las muertes, 432, el Ministerio de Salud Pública avizoró que se acerca “la fase mas aguda”, a despecho de la postura del presidente Jail Bolsonario, empeñado en minimizar la gravedad de la situación.

Y África podría estar en el umbral de un drama humano de grandes proporciones y una catástrofe económica por la Covid-19, que ya cobró 334 vidas y más de ocho mil contagios.

Las consecuencias del contagio con el virus del Ébola palidecen ante las proporciones de la actual pandemia, aseguró la coordinadora directora de la Oficina Regional para África del Programa de la ONU para el Desarrollo, Ahunna Eziakonwa.

Sudán del Sur, el país más joven del planeta, ya confirmó la expansión de la enfermedad y se sabe que resulta uno de los países más pobres y con menos recursos e infraestructura para hacer frente a una progresión de la Covid-19.

El mercado laboral africano depende sobre todo de las importaciones y exportaciones y con el cierre en casi todo el planeta, las economías están congeladas y por supuesto, los empleos perdidos, señaló Eziakonwa.

El llamado continente negro podría perder hasta el 50 por ciento de los puestos de trabajo, con lo que se sumaría al azote del nuevo coronavirus a la epidemia del desempleo y la del hambre para muchos de sus habitantes. Todo un coctel fatal.

OOL/RL/ Foto de portada: Gaceta médica

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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