Humanidad o barbarie: Cuba frente a la lógica gánster

 Si bien la pandemia del covid-19 ha tomado por sorpresa al planeta hay gobiernos que lo han conllevado con más responsabilidad que otros. Lamentablemente la magnitud del impacto del virus no depende solamente de la madures y la responsabilidad, en gran medida los recursos económicos e institucionales definen también la gravedad del impacto.

A esta coyuntura se suma un elemento más, la ética y la solidaridad en las relaciones internacionales para maniobrar, de la manera más humana, con la enfermedad y con el pánico que azotan de manera generalizada.

En los últimos días el hilo de esta historia se ha visto ensuciado por la mezquindad de actores particulares, los cuales parecieran suponer que solo lo relativo al interior de sus fronteras es digno de una atención adecuada.Me refiero a los hechos relacionados con la carencia global de suministros médicos, y el “robo de contratos” que los Estados Unidos ha venido realizando a diferentes países, en lo que se ha denominado “la guerra de las mascarillas”.

En el caso francés, las mayores compras se están realizando por parte de las regiones administrativas que constituyen el país. En los últimos días, presidentes de estas regiones han denunciado como los Estados Unidos llegan a los aeropuertos en China y sobre la pista, a punto de embarcar los suministros médicos, pagan entre tres o cuatro veces más por los pedidos, llevándoselos sin importar los acuerdos previos con otros países.

Alemania también ha sido víctima de estas situaciones cuando un embarque con suministros le fue “confiscado” por los Estados Unidos en Tailandia. Se trataba de mascarillas que habían sido encargadas para la salud de la policía en su quehacer diario. Estos hechos llevaron a Andreas Geisel ministro del interior a declarar: “Consideramos que esto es un acto de piratería moderna. No se trata así a socios transatlánticos. Incluso en tiempos de crisis global, no debería haber métodos del salvaje oeste. Insto al gobierno federal a instar a los Estados Unidos a cumplir con las normas internacionales «.

Y precisamente como buenos piratas, los aliados estadounidenses en América Latina no escapan a estos hechos. Bajo una acción similar a las anteriores, Brasil perdió 600 respiradores artificiales negociados en China, los cuales no pudieron pasar del aeropuerto de Miami, donde el embarque debía hacer escala. Ante la extrañeza de este vuelo fantasma, Brasil recibió una nota donde la casa matriz cancelaba unilateralmente la compra.

Para dar profundidad a su actitud, el gobierno de Donald Trump ejecutó la ley DefenseProductionAct de 1950, la cual le permite tomar medidas de guerra, tales como prohibir a sus propias empresas vender equipos médicos a otros países. Ante esta situación la propia compañía 3M, gigante de la producción de mascarillas, informó que esta acción puede conducir a consecuencias graves en otros países, pues exportan sus productos a lugares como América Latina e incluso Canadá.

Pero como si todo esto fuera poco, durante varios días ha tenido lugar un debate en la prensa alemana, ante la supuesta intención del gobierno estadounidense de comprar la exclusividad de una futura vacuna a la farmacéutica CureVac, quien opera en parte con fondos del gobierno germano.

Lo realmente preocupante de estas acciones es considerar las repercusiones que puede conllevar a países que no tienen los recursos económicos de estas potencias mundiales. Si los suministros médicos se adquieren por la ley del más fuerte, entonces al escenario de la pandemia se suma la actitud más barbárica del sistema internacional.

Pero no todo es tan violento en el panorama. De forma antagónica a esta lógica gánster, Cuba se encuentra desplegando su ejército, ya ha enviado sus tropas a China, Italia, Andorra, diversos países de América Latina y próximamente a territorios franceses. Se trata de una cruzada por la humanidad,realizada por su ya reconocida guardia de batas blancas, cientos de médicos que llegan a los lugares más remotos del planeta, entrenados en las más feroces catástrofes relativas a la salud, como la epidemia de ébola en áfrica.

Además, en medio del bloqueo y las adversidades económicas, a la postre generadas por la gentil guerra hibrida que le encima el vecino del norte, Cuba se encuentra produciendo el fármaco Interferón Alfa 2B, utilizado con total éxito en China para hacer frente a la recuperación de personas enfermas por covid-19.

Otra acción humanitaria con la que Cuba demostró su altura fue el recibimiento de los 682 pasajeros del MB Braemar, crucero al que negaron el desembarque en otros países por contar con cinco casos confirmados del virus. En una acción sin precedentes el gobierno cubano recibió a los enfermos y tramitó el regreso de sus pasajeros.

Ante todas estas acciones y para poner aún énfasis en su lógica de barbarie, la embajada de los Estados Unidos en La Habana instó por medio de su cuenta de Twittera otros países a no solicitar médicos cubanos. Por suerte para el mundo, de nada sirven los parloteos en redes sociales cuando las acciones del pueblo cubano hablan en un lenguaje superior, el lenguaje de la solidaridad, de profundos sentimientos fraternos y humanos.

En un discurso en la Facultad de derecho de la Universidad de Buenas Aires, Fidel Castro decía: “Una vez dije que nosotros no enviaríamos nunca a ataques preventivos y sorpresivos contra ningún oscuro rincón del mundo, pero que en cambio nuestro país será capaz de enviar los médicos que se necesiten a los más oscuros rincones del mundo”. Una vez más, la vos profética de Fidel atinaba a nuestro presente, mientras los Estados Unidos amenaza de guerra las costas venezolanas y Cuba despliega sus médicos por el mundo.

Por Marcelo Valverde Morales

Tomado de Cubainformaciòn

Foto de portada tomada de Telesur

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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