La crisis del imperio y un mundo nuevo

A lo mejor nada ha expresado de forma más clara la pérdida de capacidad hegemónica de Estados Unidos que la patética posición de Donald Trump en contra de la OMS. En caso de que tuviera argumentos y liderazgo, convocaría a una campaña de boicot político en contra de la OMS, actitud que EE.UU. pudo mantener en otros momentos con efectos tangibles.

Pero no tiene ni lo uno ni lo otro, la postura de EE.UU. en estas circunstancias tuvo que reducirse a su lenguaje preferido: el boicot económico; pero con otra ola de desgaste de la imagen de EE.UU., que en una situación de emergencia mundial, debilita al organismo internacional que busca orientar y coordinar acciones en contra de la pandemia.

El “American first” revela toda la pérdida de capacidad hegemónica de EE.UU., porque supone algo que ya no es real: defender los intereses de EE.UU. es defender la democracia, el desarrollo económico, la libertad, el fortalecimiento de un mundo solidario y armonioso.

American first” se ha revelado ser “American alone”. Nunca los EE.UU. han estado tan aislados en el mundo. Nunca el destino de EE.UU. estuvo tan separado –y hasta contrapuesto– al de los otros países del mundo. Trump representa el aislacionismo en su forma más extrema.

Cuando más necesita el mundo un liderazgo político coordinado para enfrentar la pandemia, más EE.UU. se encierra sobre sí mismo y da la espalda al mundo.

La estrategia de Trump es la de la extrema derecha de hoy en el mundo. Retomar posturas de la guerra fría, buscando chivos expiatorios para sus problemas –mexicanos, China, OMS, entre otros-, para camuflar el fracaso del gobierno de EE.UU. para enfrentar los efectos de la pandemia, que hace del país el mayor foco de la pandemia en el mundo con efectos descontrolados. Trump quiso disfrazar la impotencia de su gobiernos liberando recursos millonarios, como el dinero pudiese resolver los problemas de la humanidad.

Pero qué esperar de un país que promueve las maravillas de la empresa privada, del mercado, de los planes privados de salud, pero que no asiste a su población con planes públicos de salud. El pueblo norteamericano, en particular los más desvalidos –negros, latinos, pobres en general–, sufren en carne propia el discurso neoliberal y el debilitamiento de los servicios públicos.

De ahí, la necesidad de Trump de culpar a China y a la OMS por los efectos de la pandemia. Aparte de culpar a la ciencia y a los científicos, promoviendo medicamentos mágicos, que apenas disimulan sus intereses privados como accionista de la empresa que produce el que él más difunde.

Pero si ya se anunciaba la superación de la hegemonía norteamericana en el mundo antes de la pandemia, con la economía china disputándole el liderazgo mundial, se va estableciendo un consenso de que la pandemia ha acelerado la decadencia del imperio norteamericano y la proyección de China como un nuevo liderazgo mundial.

La forma de combatir al coronavirus por parte de China y de EE.UU. y de los países de Europa, revela la superioridad de un estado fuerte, ágil, que prioriza las necesidades de las personas a las del mercado. Mientras EE.UU. da la espalda a los otros países, China y Cuba desarrollan un intenso y amplio rol de solidaridad, incluso con los propios EE.UU. y Europa.

La crisis de la pandemia acelera la decadencia de EE.UU. como la gran potencia mundial. La economía de todos los países estará profundamente afectada por la mayor recesión desde la de 1929, con una tasa récord de desempleo. La derecha retornará con fuerza, valiéndose del monopolio de los medios y con su propuesta de ajuste fiscal, como si esa política no fuera la responsable de la mayoría de los efectos de la pandemia al debilitar los servicios públicos.

El mundo postpandemia será un mundo de reconstrucción de las economías y de las sociedades de cada país, en medio de una brutal disputa entre neoliberales y antineoliberales, para saber con qué horizonte se realizarán esas reconstrucciones. Lo cierto es que China será una referencia mucho más amplia que los EE.UU., como modelos de resistir a la pandemia y de la reconstrucción postpandemia.

El mundo postpandemia será un mundo de profundización de la decadencia del imperio y de posibilidad de construcción de un mundo más justo, más solidario, más colaborativo.

Por Emir Sader

Tomado de Cubadebate

Foto de portada tomada de Scribd

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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