La distancia ¿para siempre?

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Mantener las distancias entre las personas es una tema en el cual se insiste por estos días como una medida para enfrentar la enfermedad COVID-19, pero entre individuos siempre ha habido un espacio que se interpreta en dependencia de su magnitud.

Universalmente se ha estado practicando en mayor o menor grado, sin embargo, en el caso de Cuba la inobservancia de esas reglas es tal que muchos han llegado a pensar que la cantidad de centímetros y metros entre uno y otro es solo asunto de evitar el nuevo coronavirus.

Pues fue desde la segunda mitad del siglo pasado que comenzó a decaer en la nación antillana esta norma de convivencia que además de la longitud en lo físico, también se exigía en el trato, incluyendo gestos, palabras y sus entonaciones.

Por cierto, en países europeos, los caballeros además de poner distancia por el medio, también prestaban mucha importancia a la posición para estar listos a empuñar la espada contra un posible adversario, pues al darse cruce, se colocaban a la izquierda.

De aquellas costumbres medievales todavía queda el vestigio de que algunos vehículos automotores tienen el timón al revés de la mayoría, y es que están a la usanza de quienes cabalgaban por su izquierda para que quien viniera de frente lo hiciera por la derecha y estuviera al alcance de su arma.

Está por verse lo que sucederá cuando pase esta pesadilla de la COVID-19 que ha obligado a implantar las distancias exclusivamente por urgentes necesidades sanitarias y no de significados en la vida social.

Tal vez se mantenga como un hábito, pero también pudiera suceder que después de un tiempo de contener los deseos, los espacios entre personas se reduzcan drásticamente, favorecido por la efusividad que caracteriza a los cubanos.

Sería interesante que los especialistas en la materia investigaran las causas por las cuales en Cuba se adopta como norma la Distancia Interpersonal (DI) Intima, que se sitúa entre menos de medio metro (0,45 m) y el contacto físico.

Existe esta definición: “Es la distancia a la que se expresan sentimientos intensos (ternura, amor, consuelo, enojo, contrariedad…). Es la distancia en la que tienen lugar las confidencias y las prácticas amorosas.”, aunque en el caso cubano debe ser imposible en la inmensa mayoría de las ocasiones en que se aplica esta distancia entre las personas agolpadas en los mercados o en centros de prestación de servicios.

Cabe preguntarse: ¿Será o no conveniente que se incrementen los lugares donde se realicen trámites o compras para evitar aglomeraciones de personas en distancia íntima? Los nuevos puestos laborales podrían ocuparse por esa cantidad de trabajadores que existen en las llamadas “plantillas infladas”.

Los amigos o conocidos se ubican entre 45 y 120 centímetros para conversar, y esto es lo que se conoce como DI Personal, seguida de la DI Social de 1,2 a 3,5 metros y es la recomendada en estos días para evitar el contagio de la SARS CoV 2.

La DI Social se define como “la distancia para los contactos sociales de carácter formal, relaciones entre desconocidos, reuniones de negocios o fiestas de compromiso. El contacto físico es totalmente formal (por ejemplo, darse la mano), el tono de voz es más elevado y la actitud ante la interacción es más distante.

Y también existe la DI Pública, en la cual los individuos se sitúan entre 3,5 y 7 metros, explicada en algunos textos como que usa “para contactos más superficiales, donde la vista y la voz tienen un papel preponderante aunque sin poder percibir pequeños detalles, gestos o modulaciones significativas. Es la distancia para las audiencias, las exposiciones y los discursos.”

De todas las distancias interpersonales, la más dañina a la salud es la Intima cuando hay altas concentraciones de individuos, que por sentido común, podemos considerar como causante de enfermedades respiratorias agudas que aquejan a un buen número de cubanos.

Si es así, bien vale la pena crear condiciones para facilitar la Distancia Interpersonal Social mediante gastos en desconcentrar ventas y servicios, e incrementar los empleados trasladados desde las plantillas infladas, lo que además de evitar colas excesivamente largas y aglomeraciones, elevará la calidad de vida con un servicio más rápido.

Apelando al sentido común en las matemáticas, podría asegurarse que los gastos serán siempre menos a los que se usan en la infraestructura y medicamentos para tratar a los pacientes de esas afecciones. Y para lograrlo también es importante una inversión en materia de comunicación social y persuasión para crear el hábito de la Distancia denominada Social.

Tomado de Cubahora

Portada de Alfredo Martirena Hernández

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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