La pandemia de la deuda externa en América Latina

Economías grandes y pequeñas, del Norte y el Sur andan semiparalizadas por estos días como consecuencia de las medidas de distanciamiento social provocadas por la expansión de la Covid-19.

A la par que se saturan los servicios de urgencia hospitalarios y en varias naciones los sistemas sanitarios dan señales de colapso, millones de personas se quedan sin empleo ante la abrupta disminución de los procesos productivos y actividades comerciales.

A nivel macroeconómico ello ocurre cuando hay compromisos financieros por pagar con entes como el Fondo Monetario Internacional y otros prestamistas. Pero lo cierto es que para muchas naciones los recursos disponibles resultan ahora vitales, y muchas veces insuficientes, para encarar la pandemia.

En particular aquellas como Cuba, Venezuela, Irán y Siria bajo medidas de bloqueo y otras unilaterales dictadas por Estados Unidos, que las refuerza en la actual coyuntura.

No por gusto el papa Francisco instó este domingo en su mensaje de Pascua a instaurar un “alto el fuego global e inmediato” para hacer frente a la pandemia del nuevo coronavirus y exhortó a reducir o anular la deuda de los países más pobres.

El pontífice propuso que “se relajen” las sanciones internacionales de los países afectados “y se afronten -por parte de todos los países- las grandes necesidades del momento, reduciendo, o incluso condonando, la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres”.

Irán, al igual que Estados Unidos, es de los países más afectado por el nuevo coronavirus, pero la Casa Blanca se niega a levantar los castigos a Teherán pese a llamados de Rusia, China e incluso del secretario general de la ONU, António Guterres.

Lo mismo ocurre con Cuba, privada de comprar respiradores artificiales a una compañía que fue adquirida por una firma estadounidense y ya no puede venderle a la isla por disposiciones del bloqueo económico, financiero y comercial vigente desde hace casi 60 años.

Venezuela, también bajo cerco de EE.UU., solicitó un préstamo de emergencia al Fondo Monetario Internacional para dedicarlo a la batalla contra la Covid-19, lo cual le fue negado. Y ya se sabe quién tiene la voz cantante en las decisiones del FMI.

En este complicado contexto marcado por la epidemia la deuda externa se convierte en una espada de Damocles contra los esfuerzos gubernamentales frente a la enfermedad.

Es por ello que el Ministerio de Economía y Finanzas de Ecuador comunicó una solicitud de consentimiento a los tenedores de bonos con vencimientos en los años 2022, 2023, 2024, 2025, 2026, 2027, 2028, 2029 y 2030, que bordean los 17 mil millones de dólares.,

Si los bonistas aceptan la propuesta Ecuador se aliviará la caja fiscal en unos 850 millones de dólares, con los que hará frente a la emergencia causada por el COVID-19 y por la caída de los precios del petróleo, añadió un comunicado del referido ministerio.

Por su parte en Lima la organización no gubernamental Latindadd se sumó a la demanda mundial de anular la deuda externa del presente año, para liberar fondos que alivien el impacto de la pandemia.

La coordinadora de Incidencia Política de la Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social (Latindadd), Patricia Miranda, destacó la importancia del pronunciamiento de más de 140 organizaciones de todo el mundo.

Subrayó que por el impacto económico de la inactividad en los países de la región, determinada por la enfermedad, millones de trabajadores informales se sumirán en la pobreza; las micro, pequeñas y medianas empresas cerrarán y la pérdida de vidas puede ser aún mayor por la precariedad de sistemas de salud.

El pronunciamiento internacional advierte que una suspensión y diferimiento de pagos, como sugieren el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, solo retrasará el problema fiscal, sin resolver el problema de fondo, pues los impactos de la pandemia durarán varios años.

Otro que reclamó por la condonación del débito en el continente fue el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), entidad académica con sede en Argentina.

Solicitamos la condonación de la deuda externa soberana de los países de América Latina por parte de Fondo Monetario Internacional y de otros organismos multilaterales”, destaca el texto rubricado por prestigiosos economistas e intelectuales.

Celag cita datos de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo que dan cuenta sobre pérdidas globales de dos billones de dólares, mientras la Organización Mundial del Trabajo advierte sobre unos 25 millones de empleos en riesgo.

En lo financiero Celag alerta sobre la salida de capitales de los países emergentes por un valor récord de 60 mil millones de dólares en menos de dos meses, de acuerdo con información del Instituto Internacional de Finanzas.

Y a favor de tales pronunciamientos habría que agregar que los países latinoamericanos deberán emplear más del 40 por ciento del Producto Interno Bruto de la región para cumplir con las obligaciones de pago.

En las condiciones actuales la deuda externa deviene para Latinoamérica otra pandemia, junto a la Covid-19.

Por Especialista Orlando Oramas León

Foto de portada tomada de Internet

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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