Marcha del Pueblo Combatiente en Cuba: cuando las calles de La Habana se quedaron vacías

El ingreso por la fuerza en la embajada de Perú en La Habana, de tres  antisociales cubanos, que impactaron un ómnibus contra la cerca de esa sede diplomática,  causando la muerte del joven custodio Pedro Ortíz Cabrera, fue la culminación de la indiscriminada política de estimular las salidas ilegales de Cuba, ejecutadas por parte del gobierno de Estados Unidos para crear una crisis migratoria en suelo cubano.

Negaban visas a los que deseaban abandonar el país legalmente y recibían como héroes a los que lo hacían ilegalmente poniendo el peligro la vida de otras personas.

Desde los primeros meses del año 1979 se había excarcelado a un grupo de contrarrevolucionarios a los que Washington se había comprometido a sacar legalmente del país. Pero no lo hacían. Mentían y les hacían creer que el gobierno cubano no los dejaba salir.

El tiempo pasaba y la crisis migratoria se fue complicando porque comenzaron a secuestrar embarcaciones para dirigirse a la Florida. Allí las autoridades recibían a los secuestradores sin siquiera molestarlos y mucho menos investigarlos u arrestarlos, concediéndoles de inmediato la entrada oficial en el  país. No les importaba si habían asesinado a alguien para lograr sus propósitos.

Se entregaron notas de protesta a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Washington  y en varias oportunidades Cuba les advirtió del peligro que ocasionaba estimular la inmigración ilegal al recibir como héroes a los secuestradores de embarcaciones. Pero nada respondieron

También las embajadas de Venezuela y de Perú en La Habana propiciaban la inmigración ilegal al aceptar y otorgarles asilo a quienes irrumpían por la fuerza en sus áreas diplomáticas .

Entonces ocurre lo increíble.  El 1 de abril de 1980, tres antisociales embisten un ómnibus contra la cerca de la embajada de Perú en La Habana. Disparan y asesinan al custodio y penetran por la fuerza en el recinto diplomático, donde las autoridades les conceden asilo y los protegen.

A continuación reproducimos una parte del editorial titulado La posición de Cuba, publicado en el periódico Granma el  7 de abril de 1980 y donde se da a conocer entre otras cosas, la actuación del Gobierno Revolucionario para proteger la seguridad  de las miles de personas, incluidos niños, que invadieron la embajada de Perú:

“…A partir de los hechos ocurridos en las embajadas de Venezuela y de Perú, elementos gangsteríles comenzaron a elaborar planes para secuestrar al Embajador de España e incluso planes para penetrar por la fuerza y ocupar la oficina de intereses de Estados Unidos».

“La inmunidad diplomática atraviesa en estos instantes por una grave crisis mundial. Cuba como país revolucionario está en el deber de combatir enérgicamente cualquier situación que amenace con introducir en nuestro territorio prácticas que la tiranía política, la explotación y la injusticia social en sociedades de clases explotadoras y clases explotadas y los regímenes neocolonialistas, oligarcas y burgueses han engendrado en otras partes y que en ocasiones han sido armas incluso de los revolucionarios.

“No queremos y no necesitarnos embajadas tomadas ni embajadores secuestrados. Ni estamos dispuestos si desgraciadamente ello ocurriera a someternos a ninguna exigencia. Por eso adoptamos rigurosamente las adecuadas medidas de protección. Por eso custodiamos las embajadas. Por eso dio su joven vida el valiente soldado Pedro Ortiz Cabrera, muerto el primero de abril mientras cumplía su abnegado deber en la embajada de Perú. La Habana es sin duda una de las capitales del mundo con más seguridad para los diplomáticos. Al imperialismo le gustaría cambiar esta imagen y no estamos dispuestos a tolerarlo.

“Al retirarse los custodios cubanos, la representación de Perú dio prueba de su incapacidad para controlar la situación en su propia sede. Ahí se han demostrado plenamente los amargos frutos de la política de proteger delincuentes comunes.

“El Embajador Edgardo de Habish, hombre honorable y serio, hasta fecha reciente representante de Perú en Cuba, trató de evitar esto. A raíz de la entrada por la fuerza de un grupo de antisociales en su sede diplomática los invitó a regresar a sus casas, y efectivamente regresaron. El Gobierno de Cuba le había dado previas y seguras garantías de que no se les molestaría para nada. Esta actitud le costó el cargo de Embajador, después de 33 años en el servicio diplomático. La Cancillería peruana ordenó que los delincuentes fuesen llevados de nuevo a la Embajada. Aquellos polvos trajeron estos lodos, y junto al lodo la sangre generosa y limpia del soldado cubano Ortiz Cabrera.

“¿Por qué esa política absurda de conceder visa a los que penetran por la fuerza, sin justificación alguna y no a los que van pacíficamente a solicitarla?
“El sábado en horas de la tarde el Gobierno de Cuba reiteró su posición ante todas las representaciones diplomáticas acreditadas en nuestro país:

“1.- Cuba no se opone a que todos los que lo deseen puedan viajar legalmente a Venezuela y Perú siempre que obtengan la autorización de dichos países.

“2.- Tampoco se opone a que puedan hacerlo a cualquier otro país con la autorización del gobierno correspondiente.

“3.- No se permitirá la salida de los que penetraron por la fuerza en las embajadas.

“4.- A los que penetraron en la embajada del Perú después de la retirada de los custodios cubanos no se les considera autores de un acto de fuerza y por tanto son absolutamente libres de regresar a sus casas, salir y entrar en la embajada cuantas veces lo deseen. Las autoridades cubanas no adoptarán medida alguna en su contra. También pueden viajar a Perú o a cualquier país que les conceda visa. Es asunto de ellos y del país que quiera recibirlos.Por supuesto siempre que haya menores involucrados será imprescindible la autorización de ambos padres.

“Ayer domingo por la mañana las autoridades cubanas establecieron controles provisionales en los alrededores de la Embajada peruana para impedir el excesivo hacinamiento en el patio de la misma. Las condiciones de estancia allí no eran ya realmente muy agradables.

“Ante la incapacidad de los representantes peruanos para atender v suministrar alimentos al personal allí acumulado el Gobierno Cubano decidió:

“1. Instalar en las proximidades un puesto de la Cruz Roja Cubana con todo el personal requerido para prestar servicios médicos. Muy próximo también hay un policlínico listo para el mismo fin.
“2. Crear en los alrededores de la embajada medios de higiene para las necesidades esenciales y adoptar las medidas epidemiológicas pertinentes.
“3. Suministrar agua potable.
“4. Suministrar alimentos.
“5. Garantizar la leche a los niños.
“6. Autorizar a todos los que soliciten permiso para ir a sus casas, incluso dormir en ellas y regresar cuando lo estimen oportuno garantizándoseles la autorización para viajar al exterior a través de la embajada peruana tan pronto obtengan el consentimiento del país receptor.

“Al cierre de esta edición mil setecientos treinta de ellos habían solicitado y recibido autorización para visitar sus domicilios ¡Muy grande es la confianza en la palabra de la Revolución!»

“Como puede apreciarse es imposible brindar más facilidades ni más libertad de emigración».

“Se ha respetado escrupulosamente la inmunidad diplomática».

“Ahora queda por ver qué hace el Gobierno de Perú con sus ilustres huéspedes».

“Si el Gobierno de Perú desea recibir en su país a todos los elementos antisociales y lumpens de Cuba, gustosamente los autorizaremos a salir y también a todos los que estén ideológicamente en desacuerdo con la Revolución y el socialismo. Cada vez más las fronteras entre el delincuente común y el contrarrevolucionario se confunden«.

“Si se desean mantener relaciones serias, sinceras y respetuosas con Cuba, también estamos dispuestos».

“No es que nos neguemos a ofrecer protección; lo que no estamos dispuestos es a sacrificar la vida de nuestros soldados para defender la impunidad de delincuentes comunes».

Respetamos el derecho de Perú, Venezuela y cualquier otro país a ofrecer asilo a quien estime pertinente y calificar quién debe o no recibirlo. Pero para eso no hay que pasar sobre la sangre de soldados cubanos. Si se dan circunstancias especiales con determinados gobiernos con los que puedan surgir estos problemas, porque no desean o no pueden por razones de presiones internas devolver un delincuente común, nosotros estamos dispuestos a brindar todas las facilidades para que sea personal de su seguridad e incluso soldados del país en cuestión los que protejan la seguridad de sus sedes diplomáticas y que nuestras fuerzas de seguridad se limiten a prestarles ayuda cuando la soliciten».

“Por Perú hicimos nosotros cien mil donaciones de sangre cuando el terremoto de 1970, pero no estamos dispuestos a ofrendar impunemente la sangre de un solo soldado para proteger infames delincuentes.

¡Esta es la posición de Cuba!”, culminaba el editorial.

Más de un millón de cubanos desfilaron el 19 de abril frente a la embajada de Perú por la Quinta Avenida durante 13 horas y 17 minutos, mientras que las principales calles de La Habana  quedaban vacías.

El perímetro de la embajada permaneció custodiado por 5 batallones de milicianos internacionalistas, sin armas y de espaldas a la sede diplomática.

El 21 de abril partieron del puerto de Mariel rumbo a la Florida, dos embarcaciones con 48 antisociales a bordo.

UN AÑO DESPUES  DE LOS SUCESOS

Un año después de ocurrido los sucesos de la embajada de Perú, visitó La Habana para participar en la sesión inicial de la presidencia del Consejo Mundial de la Paz, el doctor  Edgardo De Habich, quien fuera durante casi tres años embajador de Perú en La Habana, y testigo presencial de aquellos hechos.

El ex embajador peruano dijo a Granma que había quedado demostrado que “la posición cierta era la de aquellos que propiciaban el entendimiento entre Perú y Cuba, –y agregó–, lo ocurrido da plena fe que la posición correcta era la que yo adopté y que la posición correcta era la de Cuba”

De Habich expresó que «las propias autoridades de Estados Unidos han declarado lo que dije oportunamente: ninguno de los que ingresaron en la Embajada de Perú y ninguno de los que salieron por el Mariel, tenía derecho a hacer suyo el derecho de asilo porque ninguno de ellos era perseguido político».

«Por tanto —continuó diciendo—, no quieren recibirlos. Pese a las declaraciones de asilo del presidente Carter, en el sentido que tenía el corazón abierto para recibir a esta gente, pese a falsas declaraciones de la prensa transnacional, que dijo que aquellos países que recibieran a esta gente recibirían a un elemento positivo, hoy en día se comprueba exactamente lo que yo expresé: que ninguno de ellos tenía derecho a asilo político y que la gran mayoría, casi su totalidad, eran elementos de extracción muy baja, propia del hampa».

De Habich reiteró que «los acontecimientos han demostrado una vez más que la posición correcta era la que propicié como amigo de Cuba  fundamentalmente como representante del Gobierno de Perú, y que los intereses que se debieron defender eran los intereses de Perú y los intereses de Cuba, y no los intereses que estaban relacionados fundamentalmente con el imperialismo y con la gente deseosa de vulnerar la imagen externa de Cuba socialista».

Por Delfín Xiqués Cutiño

Tomado de Granma

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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