Memorias desde Cuba en tiempos de pandemia: El dengue hemorrágico

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Corría el año 1981. Cuba estaba en medio de una epidemia de dengue hemorrágico no conocido en las Américas. Según contó el Dr. Gustavo Kourí, Director del Instituto de Medicina Tropical de Cuba, la epidemia se detectó a fines de mayo de ese año en una localidad de la periferia de La Habana. Enfermos con fiebre, dolores abdominales y de cabeza y, en ocasiones, un cuadro hemorrágico acompañado de choque que provocó la muerte de 158 personas, de ellas 101 niños.

El país reportó 344.203 casos y diariamente se comunicaba a la población por las autoridades de Salud Pública el estado de la enfermedad. En total se ingresaron, siguiendo una estrategia de hospitalización de la sanidad cubana, 116.151 pacientes.

Este fue un momento de incertidumbre. Después de 1959 Cuba no había visto semejante número de niñas y niños muertos.  El país no estaba preparado para la epidemia, inédita y extendida por toda la isla. Los científicos cubanos identificaron en 24 horas la cepa que originaba la enfermedad y las vulnerabilidades que el país tenía que afrontar.

En cuatro meses la epidemia fue controlada. Para eso el país instituyó en todos los hospitales infantiles, las salas de terapia intensiva pediátrica. Por primera vez también se aplicó a los enfermos los recién creados interferones cubanos y decenas de miles de niños fueron reforzados inmunológicamente con el medicamento producido por la isla.

El interferón demostró también por primera vez su elevada capacidad de ayuda al organismo humano en la resistencia a las enfermedades. Cuba además fundó el Sistema Nacional de Vigilancia para el Dengue.

En esos días difíciles, la isla tenía que importar equipamiento que le permitiera fumigaciones masivas para acorralar el mosquito Aedes aegypti, agente transmisor de la enfermedad. Solicitó su compra a Estados Unidos, por la cercanía y urgencia de la epidemia. Ronald Reagan, entonces Presidente, lo negó. En largos viajes desde Europa, llegaron a Cuba esos equipos.

Aun sin explicación científica que aclarara el origen de esta cepa de dengue, Cuba logró controlar la epidemia en cuatro meses, innovar en la aplicación de medicamentos y estrategias de administración de salud y fortalecer el sistema de sanidad con una infraestructura que la preparara ante contingencias.

Sin embargo, ahí no quedó todo.

Los científicos cubanos continuaron estudiando la enfermedad aparecida repentinamente, y ya en 1983  el Dr. Gustavo Kourí denunciaba en un congreso médico internacional que ese virus había sido introducido de forma deliberada por Estados Unidos.

En 1995, científicos cubanos mostraron evidencias sobre la similitud de la cepa circulante en 1981 en Cuba con la primera de dengue 2 aislada en el mundo, conocida como de referencia o prototipo.  Y en agosto de 2014 la prestigiosa revista científica Archives of Virology, incluyó en sus páginas un artículo de la doctora en Ciencias Rosmari Rodríguez Roche, investigadora del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK), en el que demostraba la introducción deliberada de este tipo de dengue en Cuba.

Hasta ahora, nunca más Cuba ha lamentado la pérdida de vidas humanas de manera masiva en contingencias inesperadas. Y en la medida en que la isla fortaleció su sistema de salud y su experiencia médica, continuó incrementando la colaboración a países pobres del mundo.

En 60 años de bloqueo a Cuba, ningún gobierno de Estados Unidos ha lamentado las acciones agresivas contra la isla, mucho menos la responsabilidad por la crueldad de aquel centenar de niños muertos y de un pueblo necesitado de ayuda para vencer la epidemia.

MAD/RL/ Fotos: Archivo Granma. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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