Celia y la Revolución Cubana

Por Dailenis Guerra Pérez/ RL

Celia Sánchez Manduley asumió las ideas liberales que tenía Manuel, su padre. Nació un día como hoy hace cien años y fue niña aplicada, de esas que toman clases de piano y estudian en escuelas privadas. Pero era flor auténtica, lejos de dogmatismos religiosos y de cualquier otra índole de convencionalismos y prejuicios.

Su visión era diferente a las muchachas de la época. Después del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, se involucró con varias organizaciones de perfil insurreccional. En 1953, año del centenario del natalicio de José Martí, participó en la colocación de un busto del Apóstol en el Pico Turquino. Desde ese momento se solidarizó con la causa de los jóvenes participantes en las acciones del 26 de julio. Conoció a Frank País mediante Manuel Echevarría, fundador del Movimiento 26 de julio y enseguida quedó integrada al movimiento dirigido por Fidel.

Norma sería la nueva definición para Celia. Era su nombre de guerra, y entonces Norma devino figura fundamental en los días de los preparativos de la expedición del Granma y del inicio de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

Aquella mujer organizó una red de colaboradores campesinos en las cercanías de donde debía desembarcar la expedición que resultó fundamental para la continuidad de la lucha. En febrero de 1957 marchó al encuentro de Fidel en compañía de Frank País, Faustino Pérez y otros miembros de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de julio para coordinar el apoyo desde el llano y guiar al periodista del New York Times, Herbert Matthews, a la presencia de Fidel.

Fue la primera mujer que ocupó una posición de soldado combatiente en las filas del Ejército, sería en el combate de El Uvero donde se inició esta nueva etapa de revolucionaria.

La Norma, Lilian, Carmen, Caridad y Aly; pero siempre Celia, sufrió la persecución, sin embargo no temió, continuó su labor revolucionaria. Tuvo un papel destacado en la creación del batallón femenino Mariana Grajales, que operaba como apoyo a la retaguardia guerrillera. Este hecho demostró que las mujeres cubanas también podían ocupar posiciones de combatientes guerrilleras en los combates del Ejército Rebelde contra las fuerzas militares de la tiranía batistiana.

Luego del triunfo asumió importantes tareas y responsabilidades y fue participante activa de los momentos más trascendentales de la Revolución Cubana, de todas las actividades relevantes y las obras más significativas emprendidas después del 1ro de enero de 1959.

Celia fue secretaria del Consejo de Estado, diputada al Parlamento, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y de la Dirección Nacional de la FMC. Durante la Guerra de Liberación Nacional se dedicó a recopilar toda la documentación de la lucha en la Sierra Maestra, posibilitando la creación de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado en 1964.

Falleció el 11 de mayo de 1980, legando un siglo de vida incansable y heroica. Una mujer intransigente ante lo mal hecho, justa y defensora de los valores principales que deben caracterizar a los seres humanos.

Foto de portada tomada de Trabajadores 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: