En la convivencia con el nuevo coronavirus, fumar compromete

Cualquier otro amago tranquilizador es puro engaño: el tabaquismo sigue siendo uno de los principales problemas de salud pública en el mundo. La COVID-19 ha venido a ponderarlo; morir ahora —no dentro de años— puede ser una realidad si el fumador adquiere el nuevo coronavirus y desarrolla la forma grave de la enfermedad que provoca el microorganismo.

En síntesis, Fumar triplica las posibilidades de desarrollar una infección grave por COVID-19, el titular con el que larazon.es puso el dedo en la llaga, endureció este enfoque frente a otros precedentes que embadurnaban al tabaquismo con las propiedades protectoras de la nicotina contra el SARS-CoV-2.

Y puede que hasta a algunos dependientes del hábito tales informaciones les hayan servido de consuelo, pero estos son los resultados de una encuesta elaborada por Pfizer, ‘Rompe con la Nicotina’, que cita el rotativo español:

El 70 por ciento de los fumadores españoles ha intentado dejar de fumar al menos una vez en su vida y, de media, lo han intentado hasta cuatro veces. Ahora, no obstante, la reapertura de los centros sanitarios juega a favor de los fumadores en esta situación, ya que una conversación de entre 2 y 5 minutos con el profesional sanitario duplica las posibilidades de éxito de dejar de fumar de manera definitiva”.

Una encuesta no lo dice todo, está claro. Y tampoco, una conversación de cinco minutos, pero el riesgo de infectarse y morir no es en estas circunstancias una posibilidad lejana.

Este es un motivo más para abandonar el tabaco”, señala el reporte. “Se ha demostrado que el coronavirus afecta en mayor medida a personas que padecen enfermedades crónicas, entre ellas las respiratorias y cardiovasculares.

De hecho, una nueva investigación publicada en la revista Tobacco Induced Diseases revela que las enfermedades cardiovasculares aumentadas por el tabaquismo están presentes en más del 30 por ciento de las víctimas mortales por coronavirus”.

El texto añade que las sustancias nocivas que contienen los cigarrillos hacen que se produzca una disminución de las defensas del aparato respiratorio, provocando que los fumadores multipliquen hasta casi tres veces sus posibilidades de desarrollar una forma clínica severa de infección por coronavirus.

En los pacientes que son fumadores, la insuficiencia respiratoria grave y la necesidad de recibir ventilación mecánica se produce de forma más frecuente que en los no fumadores”.

El doctor José Luis Díaz-Maroto, experto en Tabaquismo, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Guadalajara – Periférico, en Guadalajara, también subrayó que cualquier tipo de producto para fumar aumenta el riesgo de contraer el virus, ya que al arrimar los dedos y las manos a los labios se incrementa la posibilidad de transmisión del virus de la mano a la boca.

Además, el pronóstico podría complicarse en personas fumadoras o con EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), llegando a convertirse en población de riesgo en algunos casos”.

Sin dudas, las evidencias científicas demuestran que el consumo de tabaco es un importante factor de riesgo en la incidencia de la infección por SARS-CoV-2 y en la severidad en la progresión de la enfermedad.

Esta convicción, y la necesidad de adaptarse a convivir con el microorganismo durante un periodo aun indeterminado, son razones de peso para evitar el consumo de productos de tabaco en todas sus formas.

Lo dicho, “implica una mayor necesidad de concienciar sobre la importancia de dejar de fumar y, para ello, es clave acudir a los profesionales sanitarios, quienes recomendarán la mejor manera de conseguirlo”, alerta el texto.

Y concluye: “El daño que el consumo de tabaco provoca en los pulmones y en el sistema inmune comienza desde que se empieza a fumar, por lo que es importante aprovechar cualquier oportunidad para abandonar el hábito”.

FP/RL

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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