Estados Unidos pretende arreglar el mundo sin resolver sus propios problemas

Por Susana Tesoro.

El gobierno de Estados Unidos se mantiene inquieto, metiche, empecinado en arreglar los problemas ajenos y sin mirar a su alrededor donde cien mil estadounidenses han muerto a causa de la pandemia, gracias al manejo deficiente de un sistema de salud que mucho promete y poco cumple. Ahora Donald Trump se ha virado para China y pretende dictar como el gigante asiático debe tratar las protestas de Hong Kong.

Según muestra Sputnik, tras varios meses de tranquilidad en Hong Kong, las protestas contra el Gobierno chino en esta ciudad autónoma se reanudaron el pasado 24 de mayo. Las autoridades dispersaron a la multitud con gas lacrimógeno y cañones de agua. EEUU no tardó en reaccionar y prometió una respuesta dura. Pero, ¿Quién es Donald Trump para decidir desde Washington sobre China?

Desde hace varios años Pekín sigue con sus intentos de impulsar la incorporación de la región en el seno de China. Hong Kong hasta 1997 perteneció al Reino Unido, y actualmente se encuentra en un período de transición que debe durar 50 años. A partir de 2047 Hong Kong se convertirá en una parte integral de la RPC. Pekín trata de armonizar el sistema político de la urbe con el suyo para esa fecha. 

El líder estadounidense, como era de esperar, no tardó mucho en reaccionar a las protestas en un lugar tan lejano como Hong Kong. Al parecer siente que es su responsabilidad inmiscuirse en los asuntos de otros países. El dirigente norteamericano ya prometió medidas duras contra Pekín a causa de los acontecimientos en Hong Kong. Advirtió que realizará una declaración «muy fuerte» sobre China antes del fin de esta semana.

Existen informes sobre la posibilidad de que la Administración estadounidense introduzca sanciones contra funcionarios, empresas e instituciones financieras chinas. En concreto, podría congelar sus activos. De esta manera Trump penalizaría a las autoridades del país asiático. Sin embargo, la decisión final todavía no se ha tomado.

«No se trata de los intentos de organizar una nueva revolución de color porque evidentemente Estados Unidos carece de recursos para hacerlo, sino de apoyar las actividades de los protestantes [en Hong Kong] para mostrar en los medios las imágenes de China sofocando la libertad de expresión y la democracia y justificar de esta manera la introducción de sanciones. Se trata de una táctica estadounidense bien conocida», comentó el especialista.

Aquellos políticos occidentales mal intencionados que pretenden preocuparse por el futuro de Hong Kong, simplemente toman la ciudad como un peón para llevar a cabo actividades subversivas y planean una «revolución de color» ahí para contener el desarrollo de China.

Las llamadas revoluciones de color o golpes suaves entran dentro de las estrategias de intervención silenciosa que Estados Unidos utiliza para derrocar a Gobiernos que no comparten la visión estadounidense sobre la organización económica, política y militar de las naciones.

Sputnik afirma que “se ha anunciado una ‘sentencia de muerte’, pero solo para la interferencia de Estados Unidos en los asuntos de Hong Kong. Con la firme convicción de China, la hipocresía y la práctica de doble rasero de Washington están destinadas al fracaso”.

RL/ Foto de portada: Alex Brandon/ AP.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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