Fidel nos guía

Por Dailenis Guerra Pérez.

Fidel es más que las letras de un nombre. Fue el hombre que dignificó a los cubanos, que les permitió la  libertad  añorada desde los valientes mambises; el líder genuino que pensó por el bienestar de los suyos y los de más allá. Aplicaría entonces sus ideas revolucionarias mundiales mediante la solidaridad y el internacionalismo.

En los días actuales, es la solidaridad y nuestro humanismo lo que engrandece a la Patria. Son los hombres y mujeres que se ofrecen a salvar vidas en el rincón del planeta que clame su ayuda.

Ante la actual pandemia, Cuba puso a disposición de 59 países a más de 28 mil 400 colaboradores para que junto a los profesionales de esas naciones trabajaran en el enfrentamiento a la Covid-19. Divididas 30 en el continente africano, 10 en Asia y Oceanía,  4 en el Medio Oriente, 6 en América Central y Suramérica y 9 en países del Caribe;  han realizado en solo un mes más de 17 millones de consultas,   19 mil partos y 97 mil cirugías.

Los médicos cubanos han atendido a más de 2500 enfermos de la Covid-19 y trabajan no solo en los centros de aislamiento, sino en los hospitales, en las terapias, con la participación destacada del grupo de enfermería que se esmera también por garantizar el bienestar de los convalecientes.

La ayuda profesional de Cuba para enfrentar la pandemia, compuesta por 24 brigadas, ha llegado a 22 naciones y  con 2030 profesionales, donde el 60 % son mujeres, hijas de Vilma Espín; tan valientes y decididas como los hombres.

Pero el internacionalismo no solo se palpa en la colaboración médica, sino en los intercambios científicos,  de experiencias y  protocolos de tratamiento.

A los médicos cubanos que hacen su mejor tarea fuera de nuestras fronteras, los caracteriza el valor, el humanismo, las convicciones y la sapiencia de su historia. Es entonces cuando el gesto amable y agradecido de otros pueblos, el aplauso de manos foráneas, la gratitud del extranjero enfermo; es rotunda victoria ante las agresiones imperialistas.

Ya no es la voz de una Nación que exige la verdad, es la realidad marcada en el corazón del sobreviviente,  el que depositó su esperanza en el cubano que no conocía y que se volvió parte de su familia. Es la voz de las naciones reconociendo que Cuba ofrece calma en medio de la tormenta.

Cuando el imperio está rumiando sus miserias, cuando se disfrazan las culpas,  Cuba se ha multiplicado entre los pueblos del planeta, lejos del egoísmo y el afán de lucro capitalistas. “Porque todo lo que se haga por los demás, todo lo que se haga por otros pueblos, todo lo que se haga por la humanidad es lo que puede dar sentido  a la vida de un revolucionario”, decía Fidel en la Clausura de la Sexta Cumbre de  los Países No Alineados,  el 9 de septiembre de 1979.

Cuando el bloqueo recrudecido y la campaña de desacreditación de los médicos cubanos caracterizan las actuales agresiones contra la Isla, el internacionalismo de este pueblo, la solidaridad y su alma buena, se convierten en nuestro sostén ante los embates del imperio.

Eso nos forjó Fidel hace 20 años cuando definía Revolución como solidaridad, internacionalismo, modestia, altruismo, desinterés y heroísmo. Un hombre que siendo también sostén, ilustró a su pueblo cómo  ofrecer la mano amiga, sacar la pureza del ser humano y apartar las piedras del sendero. Fidel nos enseñó a reparar desde cualquier parte del mundo los rotos sueños.

RL/ Foto de portada: René Burri/ Archivo.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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