Hipotética vacuna contra la COVID-19, ¿bien público o privado?

Cuando todavía a ninguno de los candidatos vacunales propuestos contra el SARS-CoV-2 le ha llegado la hora de demostrar su eficacia, “el director general de la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica (Ifpma), Thomas Cueni, ha señalado que poner en duda la propiedad industrial por la COVID-19 crearía incertidumbre y enviaría un mensaje equivocado a las compañías que se han arriesgado en grandes inversiones para reutilizar medicamentos en el tratamiento de pacientes con dicha enfermedad y ampliar la fabricación”, informó El Periódico.

Al citar las palabras de Cueni, publicadas en un artículo del diario económico Financial Times, la nota periodística refiere que «la propiedad intelectual no es un obstáculo, sino una ayuda para terminar con la COVID-19″, argumento que esgrime cuando responde a ciertas solicitudes relacionadas con que la hipotética vacuna sea un bien público al servicio de todos los ciudadanos del mundo.

Las patentes y la propiedad intelectual en general —apunta Cueni—, son la razón principal por la que existe una base de innovación tan sólida desde la cual trabajar para encontrar soluciones.

En este sentido, el texto refiere que “sin la existencia durante años de un marco regulatorio predecible, basado en las leyes de propiedad industrial y en la existencia de patentes a nivel mundial para proteger la innovación», sería imposible para la carrera científica encontrar una vacuna.

Por otra parte, añade que “a pesar de la gran cantidad de proyectos de investigación en marcha, no hay garantía de éxito, ya que pocos tratamientos e incluso menos vacunas pueden resultar seguros y efectivos».

Este nivel de toma de riesgos —insiste Cueni—sería imposible sin un floreciente ecosistema de innovación basado en los incentivos de la propiedad intelectual. Y, a la vez, recuerda que “la industria farmacéutica se comprometió desde el inicio de la crisis sanitaria, además de garantizar el suministro de todos los medicamentos, a que habrá una distribución equitativa de los tratamientos cuando estén disponibles y a hacerlo a un precio asequible”.

En torno al tema, el reporte también alude que la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica se unió como socio fundador a la alianza mundial liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuyo objetivo es acelerar el desarrollo y la producción de terapias y vacunas frente al coronavirus, y que estos estén disponibles de manera equitativa.

Recuperar la inversión realizada y generar recursos que puedan ser reinvertidos en nuevos proyectos de I+D biomédica es el fin —señala el texto— por el que “la industria farmacéutica defiende el conjunto de medidas de protección de la propiedad industrial, que ofrece garantías a las compañías que investigan y desarrollan nuevos medicamentos”.

Según Thomas Cueni, esto es crítico en la investigación en medicamentos, por el alto coste en recursos y tiempo y el elevado riesgo que implica. “Poner un fármaco a disposición de los pacientes necesita de 10 a 12 años de trabajo y 2.500 millones de dólares, y apenas uno de cada 10.000 compuestos en investigación llegará al mercado un día».

“A ello se suma que solo 3 de cada 10 medicamentos comercializados llegan a recuperar la inversión realizada, merced a los citados altos costes, la fuerte competencia terapéutica y la progresiva especificidad de los tratamientos, cada vez más orientados a perfiles concretos de pacientes, entre otras cuestiones», concluyó el director general de la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica.

FP/RL/ Foto de portada: Europa Press.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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