Investigan en niños si vacuna contra la gripe protege del nuevo coronavirus

Hay una premisa que ha llevado a una investigación: la teoría de la interferencia viral, que explica cómo las defensas del organismo responden de una manera innata y global antes de identificar al enemigo y atacarlo de manera específica.

A partir de ella, los científicos del área de Investigación en Vacunas de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio), en España, desarrollarán un estudio, a partir de haberse cuestionado si las sustancias antivirales que la vacuna de la gripe provoca que el organismo libere, pueden interferir en la incidencia y severidad de otros virus y, en concreto, del SARS-CoV-2, informó el periódico El Mundo.

Para el ensayo clínico, nombrado Vigira, han sido seleccionados 400 niños, con edades comprendidas entre uno y tres años con distintas patologías respiratorias. Estos serán vacunados contra la gripe y luego se evaluará la respuesta de defensa del organismo frente a infecciones víricas.

Antes de la pandemia, Vigira ya estaba estudiando los efectos de la vacuna de la gripe en niños de entre 12 y 35 meses, “con el objetivo de aportar datos que ayudaran a determinar si resultaba conveniente o no vacunarlos contra la gripe de manera universal”, dijo Javier Díez, jefe de Investigación de Vacunas, de Fisabio.

Al explicar las particularidades científicas de la investigación, Díez especificó que, “tras la vacunación se generan interleuquinas y se producen una serie determinada de alteraciones en las membranas de las células que quizá podrían impedir la infección de otros virus como el bocavirus, el virus respiratorio sincitial o rinovirus”. Ahora —dijo— vamos a añadir el estudio de este coronavirus que ha causado la pandemia mundial de la COVID -19, por su especial agresividad.

El científico precisó que el ensayo resulta bastante sencillo y no conlleva riesgos asociados, que a unos se les pone la vacuna contra la gripe y a otros la de la hepatitis A, sin que se conozca cuál recibió cada participante. “Después, se lleva a cabo un seguimiento de las enfermedades que contrae, así como de la incidencia y la severidad con que le afecta”.

Díez agrega que los niños ni siquiera tienen que acudir al médico: son controlados mediante una aplicación móvil —seguida de manera continua por los investigadores—, y que “al más mínimo síntoma indica a los padres que deben tomar muestra de moco con los escobillones que les proporcionamos”.

A partir de octubre —informa el científico— esta muestra se someterá al test del SARS-CoV-2 por si lo hubieran contraído.

Pero, los resultados del estudio no se conocerán de manera inmediata, pues la próxima fase del mismo se extenderá todo el tiempo que la COVID-19 siga activa entre la población general, señala la fuente.

La nota subraya que este es un estudio pionero que permitirá además extraer indicios de cómo se comporta esta infección en los menores. “Un hecho interesante, ya que poco se conoce de su impacto en la población infantil y hay muchas lagunas”. La falta de financiamiento ha impedido, sin embargo, que la investigación también se realice en adultos.

Fisabio centra su trabajo en el desarrollo de investigación innovadora y trasnacional, y desde 2009 aporta evidencia científica en todas las etapas del ciclo de vida de las vacunas.

FP/RL

Foto de portada tomada de La Vanguardia 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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