José Martí: La acción y el verbo nutrido que nos fortalece

Por Dailenis Guerra Pérez RL 

Hoy conmemoramos de singular manera el 125 aniversario de la caída en combate de José Martí. La mayoría lo hacemos desde el hogar, rememorando su historia y su legado. En tiempos de pandemia Martí renace con su sabiduría e ideas alentadoras. Con su prosa justa y preclara, avizorando el futuro, instando a la unidad y al buen deber como parte de su humanismo desmedido.

A Martí lo perdimos en los campos de Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895. Esperaba a Bartolomé Masó y Máximo Gómez le acompañaba. Una columna española de unos seiscientos hombres avanzaba hacia Dos Ríos y los sorprendió.

Gómez se lanza al ataque y dispuso que Martí permaneciera junto a Masó en la retaguardia. Los mambises se batieron contra la vanguardia enemiga, pero el grueso de la columna no le permitió avanzar.

Mientras tanto, Martí propuso a su ayudante, Ángel de la Guardia, a salir a la batalla, y revólver en mano se lanzó sobre la alta hierba, donde se encontraban escondidos soldados españoles que perpetraron su vida.

De la Guardia intentó infructuosamente rescatar el cadáver, y al reincorporarse al contingente mambí avisó a Gómez. El Generalísimo, desesperado por la funesta noticia, se lanza, prácticamente solo, al lugar del suceso a fin de recobrar a Martí, vivo o muerto. Pero el hermoso cadáver fue recogido por el enemigo, que se retiró bajo constantes ataques de los cubanos empeñados en recuperarlo.

Al conocerse la caída de Martí, el alto mando español ordenó exhumar el cuerpo y trasladarlo a Santiago de Cuba para su cabal identificación. Finalmente fue sepultado en esa ciudad, donde hasta hoy reposan sus restos en la necrópolis de Santa Ifigenia.

Cuba perdía al Pepe de Leonor, al hombre que le entregó su espíritu, pero legó su genial pensamiento, que se hace eterno.

En tiempos de coronavirus, de Martí prevalece su ideal humanista, reflejado en los médicos cubanos que sin medir circunstancias, raza, sexo; dan frente a la pandemia en cualquier rincón del mundo. Del Apóstol descuella su creencia en el hombre y las posibilidades del mejoramiento humano ante la vulnerabilidad de la humanidad frente a tal desafío sanitario.

El humanismo martiano nos llega en la convicción de la Revolución cubana de ayudar a los que lo necesitan, en ese interés desmedido del alma de una nación pequeña por la vida de otros hombres en otras tierras que claman auxilio.

Entonces Martí no muere, está presente en la cotidianeidad de sus hijos, porque se volvió faro y guía. José Martí es el presente y el futuro, nuestra raíz, el motor impulsor de cada jornada; es la acción y el verbo nutrido que nos fortalece.

Foto de portada tomada de Radio Cumanayagua

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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