La biofarmacéutica cubana frente a los grandes monopolios de la medicina

La única certidumbre en torno al tratamiento para enfrentar la pandemia es que no existe hasta el momento un medicamento que cure el Sarv Cov-2. Todos son experimentales y los ensayos clínicos que están en marcha tardarán casi el mismo tiempo que el desarrollo de una vacuna, entre 18 meses y dos años. ¿Cómo en medio de esta inseguridad los gobiernosadoptan los fármacos? 

Cuba ha podido aprovechar decenas de fármacos que ya estaban en fase de desarrollo para mejorar la inmunidad innata”, explicó el Dr. Francisco Durán, director de Epidemiología del Ministerio de Salud cubano a la agencia de noticias EFE.

La misión de los científicos es compleja desde el lado de la ciencia y desde el apetito comercial de los grandes monopolios farmacéuticos. La toma de decisiones basada en evidencia, se debate entre el derecho universal a la salud y el derecho a las patentes de los medicamentos.

El desarrollo continuado por años de la biotecnología en Cuba, ha permitido la elaboración de fármacos utilizados con éxito contra el nuevo coronavirus, dichos medicamentosse aplican en la atención gratuita de sus ciudadanos.

Si lo comparamos con el modelo de biotecnología en Estados Unidos, impulsado por los beneficios de las gigantes farmacéuticas y la medicina pagada, tenemos que los enfermos de la Covid-19 tendrían menos oportunidades.

En tanto que el bloqueo asfixia la economía y frena el desarrollo tecnológico en la isla, los científicos y médicos cubanos permanecen en sus laboratorios innovando con el objetivo de salvar vidas, no solo en el país, sino en el mundo, porque el bloqueo no solo perjudica a los cubanos, hospitales de Nueva York pidieron acceder al Interferón producido por Cuba y la Administración de Trump no lo permite precisamente debido a las medidas coercitivas unilaterales que han impuesto a Cuba por más de 60 años.

Los esfuerzos anti pandémicos de Cuba se ven obstaculizados por las sanciones estadounidenses de décadas y son el principal obstáculo no solo para responder a grandes crisis de salud como la Covid-19, sino el principal obstáculo para el desarrollo del país en cualquier área.

Existe una diferencia importante entre el modelo de biotecnología en EE.UU. y Cuba. Impulsadas por los beneficios de las gigantes farmacéuticas, las biotech estadounidenses no garantizan el acceso a los nuevos fármacos, y menos a los más de 30 millones de estadounidenses que carecen de seguro médico. En Cuba la biotecnología pertenece al Estado y constituye una industria auxiliar de un sistema público y universal de sanidad.

Es el caso de la respuesta a la pandemia de la Covid-19, el sistema de salud cubano, especializado en la medicina preventiva, dio prioridad a la inmunoterapia para hacer frente a otras epidemias, desde el dengue a la meningitis. Gracias a ello, en su respuesta al coronavirus, Cuba ha podido aprovechar decenas de fármacos ya en fase de desarrollo “para mejorar la inmunidad innata”, dijo a la agencia EFE el Dr. Francisco Durán, director de Epidemiología del Ministerio de Salud.

Entre los fármacos se encuentran el Interferón Alfa 2B, que fue creado en los años ochenta en colaboración con otros científicos en Helsinki para combatir un brote de dengue. Ahora se produce con una empresa china, mientras que los institutos del polo científico desarrollan nuevas variedades del Interferón con el fin de mejorar su eficacia contra la Covid-19.

ST/RL/ Foto de portada: Archivo Granma.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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