La voz del amo

La Embajada de Cuba en los Estados Unidos fue balaceada la madrugada del pasado 30 de abril por un individuo llamado Alexander Alazo de origen cubano. Ante las reclamaciones del gobierno cubano por tales hechos, las autoridades norteamericanas afirman que no fue un acto de terrorismo, que el atacante tiene problemas mentales pues dice que escuchaba unas voces que le indicaban disparar a la Embajada.

 Alexander Alazo de 42 años declaró haber nacido en Cuba, que prestó servicios en el ejército cubano, y emigró a México en 2003, luego a Texas donde solicitó asilo político en 2007. El acusado informó además que fue a Cuba en 2014 y comenzó a predicar en una iglesia.

Según sus confesiones, durante años Alazo creyó que miembros del crimen organizado cubano lo estaban vigilando y querían dañarlo a él y a su familia. En la Embajada, trató de encender una bandera cubana empapada de gasolina, pero no pudo hacerlo porque estaba lloviendo.

Gritó y gritó al edificio ocupado. “¡Dispárenme si quieren!” “¡Estoy aquí!” “¡Soy americano!” “¡Soy yanqui!” Y luego el Demandado Alazo tomó su rifle semiautomático de estilo AK-47 y lo disparó 32 veces al edificio, causando daños exteriores extensos y penetrando en el mismo edificio. Afortunadamente y por suerte, nadie resultó herido.

Agregó el demandado en sus declaraciones a la policía que si hubiera visto a alguien salir de la embajada, incluso al embajador, le habría disparado, porque él es “el enemigo”.

Advirtió Alazo que su esposa, enfermera itinerante de salud mental, le había recomendado buscar ayuda porque estaba escuchando voces en su cabeza. El acusado Alazo declaró que le recetaron un medicamento antipsicótico en marzo de 2020 después de una evaluación en un hospital psiquiátrico, pero que no cumplió por completo con su tratamiento.

El acusado Alazo había a instancias de su esposa acudió a consulta de servicios de salud mental a fines de febrero o principios de marzo de 2020, pero negó tener una enfermedad mental. Salió en breve del hospital porque “no estaba tan loco”.

La cancillería cubana, seguida de reclamos de casi todo el mundo, demandó este hecho y pidió respuesta del gobierno de Estados Unidos. El hecho fue calificado como un acto de terrorismo, al que la oficialidad norteamericana definió como el acto de un demente que actuaba por su propia cuenta.

Un día después de los sucesos de la Embajada, el secretario de Estado, Mike Pompeo, sin hacer alusión al ataque, repitió la retórica de la administración de Donald Trump contra la cooperación internacional cubana en materia de salud.

Ciertamente Alazo sentía voces, como las que escuchaba el perro junto al gramófono en la imagen corporativa de la famosísima Compañía disquera y de mucho más RCA Víctor, cuya grafica era reconocida como “la Voz del Amo”. Esas eran las frecuencias que oía Alazo: la voz de enemigos de Cuba que le decían, casi seguro a través de un teléfono celular, repitiendo y repitiendo: “Dispara a la Embajada de Cuba y a cualquier cubano que encuentres allí!

ST/RL

Foto de portada tomada de Prensa Latina

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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