Lo más vergonzoso de la raza humana

Por Dailenis Guerra Pérez

Cuando hoy llegan a 250 mil los fallecimientos en todo el mundo a causa del coronavirus, miles de trabajadores migrantes se encuentran en la primera línea en el combate contra esta enfermedad en países de Europa y los Estados Unidos.

Son especialistas de las ciencias médicas que se exponen a condiciones muy duras en un contexto en donde los sistemas sanitarios han entrado en colapso. Se enfrentan al virus, pero también al racismo y a la xenofobia por parte de líderes y sectores de la población, que ven en su presencia una amenaza a sus privilegios y no una posibilidad de preservar su propia vida.

Esta crisis pone una vez más en evidencia la importancia de esos trabajadores en las economías de los países occidentales, donde el desmonte de los sistemas sanitarios debido a políticas de recorte, han afectado duramente las capacidades de respuesta frente a la pandemia. Pero, ¿por qué tanto rechazo al trabajador migrante?

Las muestras de rechazo constituyen las consecuencias de los discursos pronunciados por los gobiernos de derecha. Cuando hombres blancos, de Europa y también de Estados Unidos, responsables de insoportable dialecto, mantienen una narrativa racista, se apegan al alegato de odio y generan miedo hacia las personas migrantes.

Esta situación ha provocado las malas convivencias entre las ciudadanías y que algunas poblaciones de obreros nativos de los países capitalistas alberguen cierta arrogancia imperial de raza superior, porque eso es lo que el sistema quiere que crean. Esas personas han vivido privilegios de salarios y condiciones de trabajo, mientras el migrante, al otro lado de la distorsionada balanza, no observa regocijo alguno.

Hay líderes que cruelmente acusan al migrante como promotor de las crisis, por invadir empleos y negocios de las naciones capitalistas, cuando en un trasfondo propician una ideología en la que se divide a la clase obrera y se rechaza al forastero, que claro, consecuentemente se convierte en una especie de enemigo.

Sin embargo la pandemia ha demostrado la fuerza y el poder de los migrantes; la necesidad de su trabajo para fortalecer las economías de las naciones del primer mundo, la capacidad de los latinos, de los extranjeros de cualquier parte; esos que son muy mal remunerados y asumen labores en paupérrimas condiciones laborales donde se vulneran sus derechos humanos.

Y creo que la palabra clave es humano, esa que no conjuga en la verborrea de los capitalistas cuando se refieren al extranjero. La humanidad necesita una cura para la pandemia del coronavirus, pero se requiere una cura también para la xenofobia. Se necesita ante todo respetar al migrante; su cultura, su fe, pero sobre todo, su condición humana.

Foto de portada de Yahir Mena / ONU Migración

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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