Pandemia social en Colombia

América Latina se encuentra en una crisis humana, social, debido al auge de líderes de derechas en los últimos tiempos y de la falta de empatía en el bienestar humano de los mismos guiados por una óptica neoliberal y por ende pro imperialista. Colombia es un ejemplo preciso que, en la presente nota queremos destacar algunos de los sucesos más relevantes observados por la psicóloga colombiana Beatriz Umaña, de formación profesional cubana.

Desde su propia vivencia, Beatriz plantea que actualmente la situación en Colombia es crítica, muchos factores han llevado a que ahora mismo la curva de contagio del virus y el estado de emergencia se incrementen, debido al levantamiento parcial de la cuarentana para abrir muchos sectores del comercio y no “paralizar” la economía del país. Priorizando las ganancias materiales contra la salud poblacional.

Considera que los medios de comunicación son totalmente enajenantes y pincelados (nada sutilmente) por una ideología de ultra derecha, que a su vez, genera que la población viva en la ignorancia y el engaño; la prensa plana y digital, las radios y la TV colombiana (RCN, CARACOL…) son especialistas en distorsionar la información. Valga como ejemplo:llaman al presidente constitucional de Venezuela Nicolás Maduro “usurpador” y a Guaidó -títere de la Casa Blanca-, como el legítimo presidente de Venezuela. Sobre la frustrada incursión marítima a Venezuela desplegada desde Colombia donde fueron adiestrados y entrenados mercenarios en suelo colombiano, niegan toda responsabilidad y repiten el absurdo de que las lanchas con insignia de la armada colombiana se desamarraron solas y así llegaron a las costas venezolanas.

Esconden las cifras de contagio y muertes por Covid-19 para ocultar lo que realmente está pasando en el país y cómo la pandemia junto a otras enfermedades está castigando a los sectores más pobres de la población.

Pero si de muerte se trata, el asesinato a líderes sociales es la otra crónicaque afecta a Colombia, donde la vida no parece valer. En lo que va del 2020 han sido asesinados no menos de 95 activistas.

El sistema de salud colombiano, desde la mirada de la psicóloga, vive la violencia que se ejerce desde el gobierno y ese sistema enajenante.

Al no recibir ni los medios necesarios de cuidados básicos para la protección de la salud: vestimenta de seguridad adecuada a la crisis, inversión económica por parte del gobierno en el área de salud o al menos pruebas para la Covid-19, ni la remuneración a tiempo al personal de la salud y mucho menos el valor real de su labor, sumándole los despidos cuando se manifiestan por la situación, tanto de salubridad, salarios y la altísima corrupción en todos los niveles de poder.

En la suprema impunidad del Estado donde no es investigado el asesinato diario, no llama la atención la violencia de quienes atacan al personal de salud por ignorancia y temor a ser contagiados. Son constantes las amenazas de muerte para que se muden de vecindario, transforma a Colombia en un país que en lugar de celebrar la labor de los médicos los atacan y amenazan. Hecho de triste impacto que los desmotiva y los pone en alto riesgo de perder su vida en el intento de salvar la del prójimo.

Al sistema que impera en Colombia no le interesa el factor humano, se privilegia la concentración de la riqueza en unas pocas manos sobre la súper explotación del pueblo, en la que obreros, campesinos, estudiantes y profesionales, pueblos originarios y afrodescendientes carecen del más elemental de los derechos, el de la salud y la vida.

Entre ellos los desplazados por el conflicto armado y los migrantes de las ciudades y localidades más pobres y más deprimidos económicamente del país, como las poblaciones indígenas que se encuentran en el Amazonas o la Guajira,abandonadas históricamente por el estado y que ahora están gritando por atención digna, nuevamente ignorados.

Colombia afronta un panorama difícil: la pandemia del COVID-19 ha llegado en medio de una crisis política y social reflejada en las masivas protestas que movilizaron al país en los meses de noviembre y diciembre.

A esto se suman las malas perspectivas económicas, de la desaceleración económica regional.Desde la opinión de esta psicólogaes necesario hacer un llamado a la comunidad internacional  de alerta y de cooperación, en aras de denunciar los problemas que la pandemia social colombiana está generando. El COVID-19 vino a arreciar las condiciones de vida de los más desfavorecidos mientras permanecen cada vez más llenos los bolsillos de los grandes poderosos. Revertir este grado de vergonzosa injusticia en pleno siglo XXI es el gran desafío del pueblo colombiano.

LLP/ RL/ Foto de portada: Luisa Gonzalez / Reuters. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: