Por Memoria, Verdad y Justicia marchamos en Uruguay

Por Ana María Bereau (*).

El 27 de junio de 1973 se concreta el golpe de Estado en Uruguay si bien el terrorismo de Estado se venía ejerciendo desde antes.

Para la fecha del golpe ya imperaba el terror represivo, los cuarteles estaban llenos de hombres y mujeres prisioneros, varios detenidos habían muerto en la tortura y muchos habían sido asesinados en las calles.

El proceso de retorno a la democracia en Uruguay comenzó en 1984 y la liberación de los presos se logró en 1985.

Desde 1996 la Organización Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos-Desaparecidos convoca a la Marcha del Silencio  en reclamo de Memoria, Verdad y Justicia por los delitos de Lesa Humanidad cometidos durante el periodo de terrorismo de Estado.

El 20 de mayo fue la fecha elegida recordando que en Buenos Airs, Argentina, en 1976  fueron asesinados cuatro uruguayos. Este país había iniciado la etapa más oscura de su historia reciente en relación a la violación de los Derechos Humanos.  Todo lo relacionado con este hecho  tuvo la impronta atroz de las dictaduras terroristas latinoamericanas de las décadas de los 70-80.

La operación respondió a un plan uruguayo llevado adelante por su aparato represivo conjuntamente  con fuerzas argentinas.  Los operativos de los secuestros dirigidos por Aníbal Gordon respondieron a las técnicas de la Triple A y  la OCOA uruguaya (1).

El método era irrumpir  a patadas arrancando puertas, encapuchar a las víctimas, sacarlas semidesnudas y simultáneamente llevarse todo lo de valor de las casas allanadas; trasladar a los secuestrados a lugares clandestinos, incluyendo los niños,  en este caso el Centro Clandestino de Detención y Tortura (CCDT) “Automotores Orletti” (2), y finalmente abandonar los cuerpos maniatados  días después en un descampado, dentro de un auto, con el implacable tiro de gracia en la frente o en la sien. La escena era acompañada con volantes de falsa autoría de izquierda que intentaban explicar las razones como actos de venganza, luchas intestinas o  ajustes de cuentas. Luego sistematizaron la tortura y el asesinato.

El CCDT Automotores Orletti (3) fue una de las sedes en las que se puso en práctica el plan represivo de las dictaduras del cono sur: “Plan Cóndor”. Una de las formas utilizadas por los represores además de la tortura y el asesinato era la introducción de sus cuerpos en tambores de 200 litros, con cal y cemento, arrojados en diversos sitios y en el canal de San Fernando en Buenos Aires.

Por allí pasaron 68 latinoamericanos, entre ellos los argentinos Marcelo Ariel Gelman, hijo del escritor Juan Gelman, Graciela Rutila Artés y su niña Carla Artés Company (4), los diplomáticos cubanos Crecencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias (5), entre otros.

Estos hechos se repitieron cientos  de veces por muchos años  incorporándose además el terrible  delito de la desaparición de personas y la apropiación de los menores.

A pesar  de chocar con la ley de Impunidad, aprobada como condición  para la transición y el retorno a la democracia y que aceptaba la caducidad de los delitos de lesa humanidad, la organización Madres y Familiares nunca abandonó la búsqueda de sus seres queridos.  La  Marcha del Silencio fue y sigue siendo otra forma de lucha. Se realiza en muchas ciudades del Uruguay, el mismo día y a la misma hora.

Se llevan solamente las fotos de los detenidos desaparecidos y en el momento final de la caminata, en medio del atronador silencio se van nombrando uno por uno a  los Compañeros y se afirma  Presente!, porque este es el compromiso de una sociedad que defiende esa presencia  como garantía de NUNCA MAS TERRORISMO DE ESTADO. Porque no hay paz posible si hay olvido de lo que se vivió. La desmemoria puede llevar a la repetición de la barbarie y los miles de uruguayos que marchan no quieren volver a vivir esa muerte.

Este año la Marcha no será posible por los riesgos que correría esa multitud que se congrega. Por ello los organizadores buscaron variantes y acogieron muchas de las propuestas que de manera comprometida y solidaria llegaron hasta ellos. Se solicitó el uso de la Cadena de Difusión Pública para dar lectura de los nombres de los Compañeros que fueron desaparecidos y así respaldar el reclamo de conocer DONDE ESTÁN. Lamentablemente el Poder Ejecutivo Nacional en  la persona del Presidente de la República Luis Lacalle Pou rechazó indeclinablemente el pedido. Negar esa autorización es continuar tácitamente con la política de deslegitimizar el derecho a saber qué pasó, dónde están y quiénes fueron los responsables.

La invitación  de Madres y Familiares una vez más será a acompañarlos  este año a través de las redes sociales, porque si lo hacemos todos se verá en el mundo entero.

TODOS SOMOS FAMILIARES

SON MEMORIA, SON PRESENTE, ¿DONDE ESTÁN?

 

Notas

(1) Triple A: Alianza Anticomunista Argentina y OCOA : Órgano Coordinador de Operaciones Antisubversivas. Aníbal Gordon fue un siniestro personaje que desde 1951 era un mantón, participe de crímenes bestiales. Murió en la cárcel en 1987 condenado por delitos de lesa humanidad.

(2) CCDTE – Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio: Los primeros fueron instalados en Argentina en 1975 por miembros de las Fuerzas de Seguridad que actuaban como bandas  paramilitares,  durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. A partir del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, estos CCDT se multiplican y extienden en todo el país cuando tomó el poder la Junta Militar, para ejecutar un plan sistemático de desaparición de personas en el marco del terrorismo de Estado.

(3) El Centro Clandestino “Automotores Orletti” funcionó en la calle Venancio Flores 3519/21 de Floresta, Capital Federal, entre mayo y noviembre de 1976, estaba a cargo del Primer Cuerpo del Ejército y de la Secretaría de Inteligencia del Estado, allí se destacaron los integrantes de la llamada Triple A, que de la mano de Aníbal Gordon, ejercía liderazgo en el lugar.

(4) Carla Artés Company, hija de  Enrique Joaquín Lucas López, uruguayo, secuestrado en Cochabamba, Bolivia; donde desaparece y de Graciela Rutilo Artés, argentina, secuestrada en Bolivia; trasladada en forma clandestina a  Argentina y allí desaparecida. Fue secuestrada junto con su madre  el 4 de abril de 1976 y apropiada por la familia del represor Rufo (que actuaba en Orletti) a los 9 meses de edad. Gracias a la denuncia de su abuela Matilde Artes Company, integrante de Abuelas de Plaza de Mayo es localizada por Abuelas en 1983 y su identidad restituida el 25/08/1985. Carla falleció el 22 de febrero de 2017.

(5) Crecencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, diplomáticos cubanos secuestrados a una calle de la Embajada de Cuba en Bs.As el 9 de agosto de 1976, fueron torturados y asesinados en “Orletti”. Sus cuerpos aparecieron en el 2012 y 2013 dentro de tambores cercanos al canal de San Fernando. Fueron trasladados a Cuba y entregados a sus familiares donde recibieron honores del pueblo y gobierno cubano que durante décadas no dejó de reclamar por ellos.

 

(*) Ana María Bereau, uruguaya radicada en Cuba, fue prisionera política en Argentina.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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