Premio Nobel para médicos cubanos: ¿Será?

Por Mario Ernesto Almeida Bacallao

Más abajo, en “Noticia Destacadas”, Granma anuncia la buena ventura de la propuesta del lauro de marras para los médicos cubanos pertenecientes a la Brigada “Henry Reeve”. En la casilla inmediata, Cubadebate indica que en Grecia ya han recogido más de 13 mil firmas para avalar la idea y luego sale Prensa Latina alegando que en España también lo están pidiendo. Vuelve Cubadebate con que desde Bélgica y Jueventud Rebelde con que también en Francia. Y así…

Sin embargo, la certeza de lo que acontece se alcanza en las redes sociales. Repito la fórmula en los respectivos buscadores y ahí aparece la gente común, de aquí y de acullá, que sin rimbombancias deja unas palabras sentidas y un enlace, como quien intenta regar por el mundo una tarjeta de agradecimiento para que todos la firmen.

La Revista Médica Electrónica, con fecha marzo-abril 2019, enuncia que “ningún cubano ha tenido la suerte de lograr alguno de esos premios”, aunque siete de nuestros connacionales, a lo largo de más de un siglo, han sido nominados a los Nobel de Medicina, Literatura y la Paz. Sus nombres: Arístides Agramonte, Carlos J. Finlay, Joaquín Abarrán, Agustín Castellanos, Raúl Pereira, Alejo Carpentier y Eduardo Boza. Además de ellos, en 2015, fue nominado al Nobel de la Paz el Contingente Internacionalista “Henry Reeve”, por su enfrentamiento a la epidemia del Ébola.

Cuando el 27 de noviembre de 1895 Alfred Nobel expresó en su testamento el deseo de que existiese una Fundación con su nombre, quizás no imaginaba que entrado en años el siglo XXI su iniciativa seguiría motivando a muchos de los hombres y mujeres más talentosos del orbe. Tampoco tenía idea de que el 10 de diciembre de 1986, fecha de su muerte, marcaría el día en el cuál, a partir de 1901, se efectuaría la ceremonia de entrega de los Premios Nobel.

Actualmente, el galardón se entrega en  seis categorías: Física, Química, Medicina, Literatura, Economía y Premio Nobel de la Paz

En el caso de este último, para que una nominación resulte válida, debe ser presentada por personas que se encuentren entre los siguientes grupos: miembros de asambleas nacionales o gobiernos de estados Soberanos, miembros de de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, miembros del instituto de Derecho Internacional, directores de universidades, profesores universitarios de historia, leyes, ciencias sociales, filosofía, teología y religión, directores de institutos de investigación sobre la paz, ganadores anteriores y miembros del Comité del Nobel.

En concordancia con los estatutos de la Fundación Nobel, puede ser nominado cualquier individuo propuesto por quienes cumplan con los requisitos enunciados anteriormente.

En torno a cada categoría existe un comité que, en septiembre de cada año, envían invitaciones  a personas calificadas para que aporten candidatos. Todas las propuestas deben enviarse antes del 31 de enero siguiente.

Durante los próximos meses, cada comité evalúa las proposiciones y prepara una escueta lista con los que mayores posibilidades cuentan para ganar. Entre marzo y agosto un grupo de asesores evalúa el listado y en el mes de octubre cada comité realiza la elección de sus ganadores con el requisito de una mayoría simple; decisión definitiva e inapelable.

Luego dan a conocer los resultados. Las ceremonias se desarrollan en diciembre. La del Premio Nobel de la Paz tiene sitio en Oslo, Noruega, mientras la de las otras categorías acontece en la ciudad de Estocolmo, Suecia.

El Premio Nobel es nada. Nuestros médicos lo saben. No obstante, las voces alrededor del mundo continúan pidiendo el prestigioso lauro para quienes, desde una isla del Caribe, han aterrizado en las más difíciles condiciones, donde algo hermosamente raro hay que tener dentro para llegar y, así de simple, servir.

Nuestros médicos no llevan la cuenta de las decenas y decenas de miles de vidas salvadas ni de los tantos países en cuyos suelos han dejado mucho más que una torunda embarrada de sangre. Ellos solo hacen los que saben: hombre por hombre, mujer por mujer, remiendan lo roto y luego regresan a su tierra, a sus casas, para reseñar, como si hablasen de una medalla, la cara de aquel viejo desamparado cuando le dijeron que ya no iba a morir, su mano, su abrazo.

Tomado de Cubahora

Foto de portada de ACN

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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