Retórica anticubana exacerbada estimula agresiones, afirma Embajador de Cuba en Estados Unidos

La retórica cargada de hostilidad de la actual administración estadounidense es la que promueve acciones tan reprochables como la agresión perpetrada el pasado 30 de abril contra la Embajada de Cuba en Estados Unidos, dijo José Ramón Cabañas, jefe de esa misión diplomática.

En entrevista con Prensa Latina, el Embajador de la Isla en Washington precisó que aunque se comunicaron por vía telefónica en dos ocasiones ese día con el Departamento de Estado, y se entregaron notas diplomáticas en La Habana y la capital estadounidense; aun cuando prometieron dar detalles de la información que se hubiera recopilado sobre lo sucedido, cuatro días después nada se ha dicho oficialmente.

“Ni la Cancillería ni el secretario de Estado, Mike Pompeo, han hecho siquiera una condena pública formal del hecho. En cambio, en su primera alusión a Cuba un día después de la agresión, el secretario se pronunció en contra de las brigadas médicas cubanas que hoy brindan asistencia a decenas de países en el mundo”, comentó.

Más adelante refirió que cuando todos los días funcionarios de alto nivel del Gobierno de Estados Unidos atacan a Cuba y refuerzan el bloqueo, incluso en momentos en que todos luchan contra la COVID-19, los agresores no solo se ven políticamente motivados, sino que pueden sentir que “viven el momento propicio” y que cuentan con “cierta inmunidad”.

Significó que la historia es testigo de ello, pues hechos similares contra diplomáticos de la nación caribeña ocurrieron en momentos en que era más hostil la actitud de Estados Unidos contra Cuba.

Si “funcionarios estadounidenses, de manera morbosa e inmoral, atacan a nuestras brigadas, a nuestros médicos, pues al terrorismo verbal solo le faltaba el terrorismo armado, y ya sucedió”, añadió.

Sobre los sucesos llamó la atención acerca de las filtraciones que no ayudan a su esclarecimiento. En este sentido, contó detalles que no coinciden con las versiones difundidas hasta el momento, como que el individuo primero “se acercó a la puerta de peatones de la sede con una bandera cubana en la mano y la arrojó”, gritando frases inaudibles. Luego regresó al auto y extrajo el AK-47 con el que disparó contra la fachada del edificio aproximadamente la mitad del cargador, para entonces cambiar de posición y disparar en dirección al lobby. Finalmente tomó una bandera estadounidense que se puso sobre los hombros y comenzó a gritar frases y gesticular parado en medio de la Calle 16, donde permaneció hasta que llegó la policía.

De acuerdo con Cabañas, los reportes iniciales, que contienen imprecisiones, se filtraron, lo cual resulta lamentable. También dio ese calificativo a la filtración sobre la identidad del sospechoso en custodia y otros elementos, algo que “ni los mismos oficiales que han trabajado en el caso pueden explicar”. Sin embargo, destacó que “al parecer hay alguien tratando de lograr una matriz de opinión incluso antes de que se conozca la información de manera oficial”, pues en la nación norteamericana “no se filtra cualquier información, se filtra solo aquello que funcionarios de alto nivel desean que se filtre”.

Afirmó que no puede haber ninguna razón que justifique la agresión, a la cual catalogó, por su naturaleza, como un acto de terrorismo. Agregó que, si bien se ha hablado de las supuestas condiciones mentales del perpetrador, es difícil pensar que un perturbado mental pueda acceder a una licencia de conducción fácilmente, maneje y encuentre un punto en un mapa, y después del asalto esté suficientente calmado como para no ofrecer resistencia a la policía.

El Embajador valoró positivamente los mensajes y llamadas de solidaridad e indignación que recibieron desde temprano ese día, entre los cuales sobresalieron los de la comunidad diplomática, especialmente latinoamericana y caribeña, y los de cubanos de todas partes y personas con las que habitualmente se relaciona la misión o que visitan el consulado.
“Mucha gente no comprende cómo un ciudadano puede manejar kilómetros por una carretera con un fusil de asalto y municiones, detenerse en el corazón de Washington DC y abrir fuego contra una Embajada”, a solo dos millas de la Casa Blanca, señaló.

Cabañas enfatizó en la intención de dañar símbolos cubanos, como lo demuestra no solo que el individuo tirara la bandera, sino también los disparos contra la estatua del Héroe Nacional José Martí y la bala que perforó el mástil de la bandera, “una de las pocas que en respeto a las víctimas de la COVID-19 en Estados Unidos y el mundo permanecen a media asta”, apuntó. 

“Fueron atacados muchos de nuestros símbolos ¿Habrá alguien pensando en tratar de destruirlos? La respuesta es, no podrán”, concluyó el Embajador.

KMG/RL/ Foto de portada: Meridian/ Archivo. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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