Terrorismo estadounidense contra Venezuela

Por Hedelberto López Blanch.

Todo lo tenían organizado y planeado para después de capturar o asesinar al legítimo presidente venezolano, Nicolás Maduro, crear el caos, dar un golpe de Estado e imponer en el poder al títere de Estados Unidos, Juan Guaidó.

Hace años y en especial en los últimos meses, no ha habido un solo día en que el presidente Donald Trump, el secretario del Departamento de Estado, Mike Pompeo, el enviado de la Casa Blanca para Venezuela, Elliott Abrams y el senador Marcos Rubio, hayan dejado de lanzar acusaciones y amenazas contra Maduro y el gobierno de la República Bolivariana. A esto se suma una enorme y nefasta propaganda en los medios hegemónicos contra autoridades de esa nación.

Dictadura, tiranía, narcotraficante, son algunos de los epítetos repetidos constantemente contra Venezuela por la plana mayor de la administración norteamericana a la par que han enfatizado en muchísimas ocasiones que sacarán a Maduro de la presidencia por cualquier vía, sin excluir la militar.

El 3 de mayo pasado, se iniciaron en Venezuela una serie de incursiones marítimas en la zona costera de Macuto, estado de La Guaira, por parte de grupos armados procedentes de Colombia que fueron neutralizados por acciones conjuntas entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES).

La denominada «operación Gedeón», que buscaba generar desestabilización, violencia y atentar contra miembros del Gobierno venezolano, tuvo su continuidad el 4 de mayo y, nuevamente, las fuerzas de seguridad del Estado le hicieron frente, esta vez, con el apoyo del pueblo organizado en la localidad de Chuao, ubicada en el estado Aragua. Hasta el momento, se han capturado a 32 individuos, entre ellos dos ciudadanos estadounidenses.

Un reportaje publicado en The Washington Post informó que en septiembre de 2019, en un deslumbrante rascacielos de la ciudad de Miami, Juan Guaidó, autotitulado presidente interino de la República, y varios de sus representantes se reunieron con el ex boina verde estadounidense Jordan Goudreau, director ejecutivo de la organización mercenaria Silvercorp-USA, para explorar las opciones posibles que llevarían a la salida de Nicolás Maduro.

Guaidó, J.J. Rendón, estratega político que lideró las conversaciones, el desertor Clíver Alcalá Cordones, Goudreau, y otros asistentes, firmaron un documento por medio del cual se le entregaría 212,9 millones de dólares a Silvercorp-USA para realizar la misión terrorista, y además se le adelantaban 50 millones de dólares para los preparativos.

Una vez que tuviera “éxito” la invasión, el dinero a pagar saldría de futuras exportaciones de petróleo venezolano bajo el “gobierno” de Guaidó y de convenios con narcotraficantes que también participarían en esa operación, cuyos elementos se entrenaron en territorio colombiano. De esa forma se entregaba el país al control de Estados Unidos y de las mafias de la droga asentadas en suelo colombiano.

Como siempre han hecho, Trump, Pompeo y el presidente colombiano, Iván Duque, han asegurado que no tenían conocimiento alguno de la operación fallida.

Tras la frustrada operación murieron en el enfrentamiento varios mercenarios y otros resultaron detenidos, entre estos, los militares estadounidenses, Luke Alexander Denman y Airan Berry.

En un video grabado durante los interrogatorios, Luke Denman,  reveló que «las únicas instrucciones que recibió» del líder de la operación, el exboina verde Jordan Goudreau, consistían en tomar el control de un aeropuerto del país para trasladar al presidente venezolano a Estados Unidos, una acción por la que esperaba recibir entre 50 000 y 100 000 dólares.

Denman aseguró que Goudreau, dueño de la empresa de seguridad Silvercorp, con sede en La Florida, les entregó todas las armas y uniformes tácticos utilizados durante la operación. Asimismo, afirmó que Goudreau es «comandado directamente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump».

Este es el mismo guión utilizado por la Casa Blanca desde hace décadas como fueron por citar algunos, la invasión por Playa Girón con la utilización de mercenarios; la de Panamá en 1989 para derrocar y secuestrar al general Manuel Noriega o el golpe de Estado y secuestro del presidente hondureño Manuel Zelaya en 2009.

Los hechos son irrefutables: los verdaderos organizadores y promotores de los actos terroristas contra Venezuela fueron Estados Unidos y Colombia, los que se apoyan en la ultraderechista oposición venezolana que anhela ver a su país convertida en otra colonia estadounidense.

Los intentos por derrocar a Maduro por parte de Washington y Bogotá continuarán pero la unión cívico-militar bolivariana ha demostrado que son y serán un hueso duro de roer.

RL/ Foto de portada: EFE.

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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