Una variante del SARS-CoV-2 ha perdido fuerza, revela virólogo italiano

El virólogo Arnaldo Caruso, uno de los fundadores de la Sociedad Italiana de Microbiología, acaba de aislar en su laboratorio de la Universidad de Brescia una variante del coronavirus mucho más débil que la actual y que podría acabar imponiéndose, informó el periódico El Mundo en su edición de hoy 29 de mayo.

En una entrevista publicada por el diario, el científico explicó que las infecciones en Italia y España hoy son mucho más atenuadas, y que, incluso, los ancianos presentan síntomas muy ligeros. “Todo hace pensar que el virus ya no tiene el poder destructivo que tenía antes, que no tiene la carga necesaria para desencadenar enfermedades graves y, en muchas ocasiones, mortales”.

Caruso atribuye esta pérdida de fuerza del coronavirus a muchos factores, incluidos los climáticos. Y piensa que sucede como con otros virus respiratorios; entre ellos, los de la gripe, “respecto a los cuales sabemos exactamente cuando comienzan los contagios y cuando terminan”.

A partir de marzo, dijo, todos sabemos que la gripe no se contagia y no se manifiesta clínicamente. El virus de la gripe llega y se va, y lo mismo podría ocurrir con este coronavirus, ya que es un virus respiratorio.

Asimismo, puede suceder que en diciembre el SARS-CoV-2 se reactive, alertó. “La segunda oleada, como sucede con todos los virus respiratorios, ocurre con el regreso del mismo nuevamente potente y fuerte, cuando las condiciones climáticas son las óptimas para su difusión.

Ojalá se impongan algunas variantes que estamos observando como las dominantes en un futuro próximo, haciendo que la enfermedad que provoca el SARS-CoV-2 sea más blanda, menos agresiva. Pero esa esperanza necesitará tiempo para hacerse realidad: el virus tendrá que llevar a cabo varias mutaciones para adaptarse perfectamente a los seres humanos”.

El virólogo italiano pronosticó además que, durante el verano, el virus circulará de manera prácticamente asintomática, lo que probablemente provocará infecciones no visibles, sin síntomas, y hará posible a muchas personas inmunizarse.

Durante el resto del diálogo, Arnaldo Caruso narra cómo durante las pruebas realizadas a personas que habían resultado infectadas, empezaron a ver resultados que siempre mostraban una carga del virus muy baja. Y que todos los positivos que han tenido últimamente han sido con una baja carga viral. “Significa que está perdiendo fuerza a causa del calor y probablemente de otros factores que a día de hoy desconocemos”.

Pero entre estas pruebas —subrayó—, había, sin embargo, una con una carga altísima, como las que veíamos al comienzo de la epidemia, y eso nos llamó la atención. Después vimos que el paciente era completamente asintomático.

A partir de ahí, el equipo científico que encabeza Caruso decidió aislar esa variante del virus y observó que, respecto a lo que veían en el pasado, esta variante del SARS-CoV-2 infecta las células y se replica muy bien, pero es poco agresivo.

Es algo que no habíamos visto antes. Y eso nos hace pensar que se trata de una variante que mantiene la capacidad de replicarse, pero es menos agresiva en el daño que causa a las células”.

Pero hasta que no analicen el genoma de esta variante y su prevalencia en la población, incluso de manera retrospectiva, no sabrán si esta variante debilitada es la que más se difunde en este momento.

En breve tendremos una respuesta y eso nos permitirá saber si es una casualidad que haya afectado a un solo paciente o si ha circulado entre la población y puede convertirse en una de las variantes importantes del SARS-CoV-2”, previno.

No obstante, anticipó que dentro de los estudios que están haciendo sobre los virus en circulación en este momento, han encontrado otras variantes del SARSCoV-2 que, aunque han sufrido mutaciones importantes, no han reducido su capacidad agresiva.

Al concluir la entrevista el científico explicó que los virus para sobrevivir necesitan ser menos agresivo, más soportable para las personas. “Esta variante óptima significa ser capaz de replicarse bien sin matar a la célula que infecta. La mayor esperanza sería que desapareciera, como lo hicieron los virus del SARS y el MERS, sus primos carnales, que eran demasiado agresivos y no han podido mantener un reservorio en los humanos”.

FP/RL

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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