Brasil: ¿Moro nuevo candidato de la derecha?

Por Hedelberto López Blanch.

Una realidad se ciñe sobre Brasil y es que las fuerzas de derecha, tanto de centro como las más extremas han sabido adueñarse de los resquicios de poder y dejar prácticamente apartada a los movimientos sociales y de la izquierda.

El gigante sudamericano vive un conflicto interno, encabezado por Jair Bolsonaro, un Presidente con amplias tendencias fascistas, que esta llevando al país a una grave crisis sanitaria y económica.

La pandemia del nuevo coronavirus ha contagiado a 850.000 personas y provocado la muerte de 43.000, mientras Bolsonaro insiste en afirmar que la Covid-19 es solo un catarrito y a la par destituye ministros, se enfrenta a gobernadores estaduales que desobedecen sus arbitrarias órdenes y amenaza con dar un golpe de Estado militar.

El ultraderechista Jair Bolsonaro, que llegó a la casa de gobierno como consecuencia del golpe de Estado de 2016 contra la presidenta Dilma Rousseff, puede destruir la economía de Brasil y matar a millones de personas, destacó recientemente  un editorial del periódico O Globo, órgano que como se conoce representa a las fuerzas de derecha adinerada de esa nación.

El mandatario no cambia su postura pese a las incontrolables muertes por el coronavirus que van llenando los cementerios masivos improvisados, la moneda se devalúa y las perspectivas económicas empeoran. Esto ha motivado que la desaprobaron popular de la gestión de Bolsonaro, se eleve al 63 % frente a un 39% que la aprueba.

Uno de los máximos críticos ha sido el gobernador de São Paulo, João Doria, que significó que el presidente “promueve acciones irresponsables todas las semanas además de presionar a los gobernadores colocándolos como enemigos del pueblo”.

En este escenario, ocurre la renuncia de su examigo y compinche de tropelías, el ministro de Justicia, Sergio Moro quien acusa a Bolsonaro de seis crímenes, entre ellos obstrucción de la justicia y corrupción pasiva privilegiada, presionar para tener acceso ilegal a reportes de inteligencia y a información de investigaciones en curso.

Además le imputa de interferir en las investigaciones abiertas contra tres de sus hijos: el concejal Carlos Bolsonaro, el diputado Eduardo Bolsonaro (ambos por diseminación masiva de noticias falsas) y el senador Flávio Bolsonaro (por una conexión con paramilitares en Río). Todo una cohorte de nepotismo.

La Corte Suprema aceptó un pedido de la fiscalía para investigar las denuncias de Moro, lo que ha puesto al presidente en uno de sus momentos más difíciles al unírsele las muertes por el coronavirus, la economía en caída, su discurso anticorrupción desinflado y sus hijos acorralados por investigaciones judiciales. 

Los analistas indican que la jugada de Sergio Moro, tiene como fin levantar su figura para lanzarse como candidato presidencial a las elecciones de 2022 lo que sería apoyada por Estados Unidos y por las fuerzas internas que van desde la extrema derecha al centro, y no tan fascistas como las de Bolsonaro.

Recordemos el trayecto de Moro, el exjuez y exministro quien persiguió con saña y alevosía al Partido de los Trabajadores y en especial a Dilma Rousseff y a Lula da Silva en la llamada operación Lava Jato, la que especialistas y organizaciones progresistas indican que fue organizada y dirigida desde Washington.

Como juez a cargo de Lava Jato, intimidó y amedrentó a periodistas, abogados y académicos que lo criticaron y aunque organizaciones no Gubernamentales y organismos como la Orden de Abogados de Brasil protestaron por sus métodos, el entonces juez mantuvo sus prácticas e incluso llegó a espiar ilegalmente las conversaciones telefónicas entre abogados y clientes para anticiparse a las estrategias de la defensa.

Bolsonaro cada vez más acorralado trata de acercarse ahora a las fuerzas de derecha y centro que antes criticaba, mientras observa como su “examigo” Moro se lanza a tratar de ganar puntos como posible candidato a las presidenciales de 2022.

La cruda realidad es que tras el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff y la persecución contra Inacio Lula da Silva, las fuerzas del Partido de los Trabajadores y de las organizaciones sociales han entrado en un gran mutismo, mientras las de derecha se han repartido los principales puestos en los diferentes estratos de poder.

No es menos cierto que hace falta un despertar de esas fuerzas progresistas que ponga a Brasil en el camino de una verdadera democracia participativa a favor de sus millones de habitantes desfavorecidos.

RL/ Foto de portada: Cris Bouroncle/AFP.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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