Donald Trump y su animadversión con el medio ambiente

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Por Susana Tesoro.

El Presidente de los Estados Unidos está calificado como un verdadero “destroyer”.

Su última “hazaña» contra el medio ambiente  fue firmar una proclamación por la que modifican dos importantes apartados del sistema de protección de las aguas y ecosistemas del Monumento Nacional de los Cañones y Montes Submarinos del Nordeste.

Esta gran reserva marina, la única e estas características en la costa este de Estados Unidos, fue anunciada el 15 de octubre de 2016 por el entonces presidente Barack Obama, coincidiendo con la celebración en Washington de la conferencia internacional OurOcean.

El nuevo Monumento Nacional de los Cañones y Montes Submarinos del Nordeste se encuentra frente a las costas de Nueva Inglaterra (al este de Nueva York y Boston) y cubre una superficie de 12.725 kilómetros cuadrados. La creación de esta gran reserva marina en 2016 fue recibida con satisfacción por una larga lista de entidades conservacionistas y científicas. Ahora, las críticas ocupan una lista incluso más larga; excluyendo por supuesto a los sectores pesqueros beneficiados.

Con su nueva proclamación, Trump desmantela otro de los legados ambientales de Obama autorizando la pesca comercial en una de las zonas de mayor riqueza natural del litoral atlántico de Estados Unidos. El argumento principal de Trump en este caso vuelve a mostrar su línea de gobierno trazada a capricho: “Lo hacemos, pues por qué debemos forzar a navegar lejos a nuestros pescadores si tenemos pescado frente a nuestras costas”.

Además del simbolismo de ser la primera gran reserva de Estados Unidos en el Atlántico, el investigador Peter Baker, de The Pew Charitable Trusts (una de las entidades más autorizadas en el mundo en esta materia), destacó que la extensión y calidad de los espacios marinos que se protegerán con la creación de la nueva reserva, “van unidos a la protección de una extraordinaria variedad de vida marina, desde los corales a las ballenas y las aves marinas”.

La lista de recortes ambientales durante el mandato de Donald Trump acumula decenas de medidas que revierten acciones de protección dictadas por su predecesor. Entre otras decisiones nefastas para el medio ambiente se incluyen la mayor reducción de tierras protegidas en la historia de Estados Unidos o la autorización para que los automóviles sigan contaminando.

No podemos olvidar que el gobierno Trump tramitó la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de Paris y que entre sus propuestas peregrinas para hacer frente a la elevación del nivel del mar derivado del cambio climático se incluye la utilización de “fregonas y cubos”.

Tantas acciones de “maldades” y “locuras”, indican que el ego del Presidente Trump pretende devorarse el mundo, y la toma lo mismo contra el inmenso Océano, que contra Cuba, una pequeña isla del Caribe, donde invierte miles de millones de dólares para mantener un bloqueo económico y financiero sin sentido.

Tengamos presente además, que mientras esto ocurre, cada día mueren más estadounidenses y sube el número de contagiados por la Covid-19, y el Presidente Trump dedica sus esfuerzos a recuperar la economía por encima de la salud y el medio ambiente.

RL/ Foto de portada: Ting Yen/ Reuters.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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