La ciencia cubana frente a la Covid-19: Ocho datos claves

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A las puertas de entrar en la primera fase de la etapa pos-COVID-19, Cuba cerró esta semana con una disminución importante en los casos positivos y activos de la enfermedad. Además, solo se reportó un fallecido en los últimos quince días. Permanecen ingresados 229 personas confirmadas con la COVID-19, cifra que representa apenas el 10,2 por ciento de la totalidad de las que han sido diagnosticada. La luz al final del túnel está cada vez más cerca.

Tras la acertada estrategia de contención del nuevo coronavirus en la nación caribeña, se articulan tres esfuerzos igual de importantes: la atención directa, inmediata y coherente de las autoridades gubernamentales; la dedicación y sacrificio del personal médico en hospitales de todo el país y la labor encomiable de la ciencia cubana en la búsqueda de protocolos y tratamientos.

En particular, los científicos de la Isla han echado mano de sus logros ya validados, aplicables en este contexto, y los han combinado con nuevos proyectos e investigaciones específicas para la pandemia. Para que no se escape ningún detalle, resumimos el enfrentamiento de este sector a la COVID-19 en ocho datos claves.

– El Grupo Empresarial BioCubaFarma diseñó junto al Ministerio de Salud Pública (MINSAP) una estrategia de atención farmacológica acorde a las etapas en que se desarrolla la COVID-19. De este modo, los medicamentos suministrados se dividieron para las fases pre-contagio, viremia, neumonía y recuperación.

– A todas las personas vulnerables de llegar a la fase grave o crítica de la enfermedad se le aplicaron un grupo de medicamentos, potenciadores de la respuesta inmune, incluso antes de contraerla. Destaca la distribución por todo el país de 180 mil frascos de Biomodulina T, fármaco inmunopotenciador que estimula la aparición del interferón y células del sistema inmunológico, y de más de 100 mil dosis de Factor de Transferencia, que también eleva las defensas.

– Se concibió el uso profiláctico del Interferón, sobre todo para el personal de la salud cubano que trabajó dentro y fuera de la nación. Como resultado, en Cuba hubo menos de un 50 por ciento de infección entre sanitarios respecto a lo ocurrido en el mundo y no se ha lamentado ninguna muerte.

– Para las fases posteriores al contagio, la aplicación del Interferón Alfa 2B fue vital. El fármaco, con capacidad de interferir la multiplicación viral dentro de las células y cubrir la deficiencia natural de interferón que provoca el SARS-CoV-2, ha sido reconocido en varios países del mundo.

– En el caso de los pacientes que evolucionaron hacia estados graves o críticos, la estrategia de medicamentos incluyó los anticuerpos monoclonales y el CIGB-258, que actúa directamente en los efectos trombóticos de la enfermedad. Estudios tras su aplicación constataron una tasa de supervivencia en los pacientes graves de más del 90% y en los críticos de más del 76%.

– Los investigadores del Centro de Inmunoensayo (CIE) trabajan para desarrollar tres nuevos diagnosticadores que permitirán detectar con mayor rapidez a las personas infectadas con COVID-19. Ya consiguieron desarrollar uno, el ELISA SARS-COV-2 IgG, creado para la detección de anticuerpos IgG del virus en suero o plasma humano.

– Para combatir el nuevo coronavirus, elCentro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) ha desarrollado el Oleosol, un gel hidroalcohólico con gran utilidad para la desinfección de las manos y las mesas.

– Varios investigadores cubanos se insertan en el desarrollo de estrategias para obtener candidatos vacunales contra la COVID-19.

AT/RL/ Foto de portada: NTV. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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