La Covid-19 provoca estragos en la calidad de vida de los niños

La crisis económica anunciada por expertos, analistas, observadores y hasta por la mismísima Organización Mundial del Trabajo, ya se puede tocar con la mano en muchísimas familias afectadas en el mundo.

A nivel mundial, el comercio internacional se ha derrumbado, con expectativas de que la depresión persista como lo hizo después de la crisis financiera de 2008. La pandemia provocó una caída del 3 por ciento en los valores del comercio mundial en el primer trimestre de 2020. Se prevé que la desaceleración se acelere en el segundo trimestre. Las previsiones recientes muestran una disminución del 27 por ciento, señala un informe de la ONU.

Dada la estrecha tensión de las cadenas de suministro mundiales, las medidas para detener la propagación del virus, como el cierre de fronteras, el transporte y las empresas, han suprimido las exportaciones e importaciones mundiales y han reducido la producción. Tales cambios pueden influir en el nivel de vida de los pobres al inflar los precios, al tiempo que se reducen los ingresos del trabajo y los activos familiares. Una disminución en el comercio que disminuye el nivel de vida empeorará el trabajo infantil, advierte el informe.

Ya son muchos los niños que se han quedado huérfanos por la pandemia y varios países de bajos y medianos ingresos vieron cambios drásticos en el progreso en la reducción del trabajo infantil y la inscripción de niños en la escuela.

Las horas de trabajo globales cayeron en el primer trimestre de 2020 en un 4,5 por ciento, estimado en comparación con el último trimestre de 2019. Esto suma aproximadamente 130 millones de empleos a tiempo completo, suponiendo una semana laboral de 48 horas. Se espera que las horas de trabajo globales en el segundo trimestre sean 10,5 por ciento más bajas, equivalentes a 305 millones de empleo a tiempo completo.

Menos oportunidades de trabajo y salarios más bajos pueden llevar a las personas a una ocupación informal o de explotación, lo que puede reducir aún más los salarios y, a su vez, contribuir al trabajo infantil. En comparación con los adultos, es más probable que los niños acepten trabajo por menos salario y en condiciones vulnerables. A su vez,  las empresas pueden reclutar niños deliberadamente para reducir costos y aumentar las ganancias.

Sucede también que los niños son a menudo la mano de obra más disponible en los hogares. Por ejemplo, el desempleo de los padres debido a las crisis económicas en Brasil ha llevado a los niños a intervenir para proporcionar apoyo temporal. Se han documentado efectos similares en Guatemala, India, México, Estados Unidos y República de Tanzania.

Una forma de ayuda financiera para las familias es reducir los costos escolares, afirma el informe. El cierre temporal de los centros educativos está afectando actualmente a más de mil millones de estudiantes en más de 130 países. Incluso cuando se reinician las clases, algunos padres ya no pueden permitirse enviar sus hijos a la escuela.

La OIT y la UNICEF están desarrollando un modelo de simulación para analizar el impacto de la Covid-19 en el trabajo infantil a nivel mundial. Es este un momento de reflexión para los ciudadanos de países donde se protege a los niños, no se practica el trabajo infantil y existe educación y salud gratuitas, valoren el beneficio que significa semejante circunstancia para sus hijos.

ST/RL/ Foto de portada: HARO/ Unicef.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: