Protestas en EEUU: Clamor por el cambio en una sociedad enferma

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Por Deisy Francis

Nadie de conciencia, especialmente en la juventud, está pidiendo una reforma con las actuales protestas en Estados Unidos, sino un cambio fundamental para una sociedad enferma, injusta, racista y en deterioro, afirmó el fotorreportero Bill Hackwell.

Hasta que el cambio ocurra, estas movilizaciones ahora expresadas de muchas formas no desaparecerán, advirtió Hackwell, residente en la ciudad de Oakland, California, en entrevista exclusiva con Prensa Latina vía electrónica.

Fotorreportero Bill Hackwell. Foto: Tom Darci

«El lento y tortuoso asesinato de George Floyd por un policía de Minneapolis con un largo historial de violencia racista, fue solo un hombre negro más a quien un agente mató y este doloroso hecho atrapado en cada detalle por un teléfono celular, resultó el que encendió el fuego que no muestra signos de haberse extinguido», afirmó el también editor de la publicación en inglés del diario argentino Resumen Latinoamericano.

Excepto quizás por las luchas de los trabajadores durante la depresión de los años 30, no creo que haya realmente ninguna comparación con otros períodos de levantamientos en Estados Unidos por la profundidad y la resistencia de la gente

Por eso para Hackwell, quien a lo largo de los años ha podido participar y documentar muchas protestas y movimientos en Estados Unidos que vuelan bajo el radar de los medios de comunicación corporativos, consideró que lo que está sucediendo ahora «no tiene precedentes en magnitud y alcance».

A juicio suyo asisten a lo que llamaría ‘la tormenta perfecta de contradicciones’ en el escenario político. «Hay una verdad que está ahí y no tienen manera de encubrir: la brutal injusticia y el racismo«, acotó.

«Todo esto, por supuesto, es alimentado por la polarización del presidente Donald Trump, quien más que ser un vil y repugnante racista es un reflejo de la crisis», consideró el excelente testimoniante gráfico.

Según Hackwell, la primera condición de la tormenta es el nivel de pobreza que empeora en Estados Unidos creando una gran brecha con la riqueza. «Son los multimillonarios y el resto, nosotros», dijo.

Por ejemplo, cuando el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, está a punto de convertirse en el primer trillonario del mundo, la falta de vivienda se observa en todas partes, «incluso las personas con trabajo no pueden permitirse los escandalosos precios de las casas y los desalojos se están acelerando«, acotó.

«No hay ninguna ciudad que no tenga un porcentaje de su población sin vivienda y en el centro de San Francisco, por citar un caso, el Ayuntamiento está rodeado por todos lados por un ejército de personas sin hogar que viven en la calle», enfatizó.

A menos que ocurra una reorientación radical de la sociedad que garantice una vivienda, un trabajo y una atención sanitaria asequibles, los fundamentos de la vida, nada cambiará, aseguró Hackwell, integrante del Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos.

La segunda condición de la tormenta fue la entrada de la Covid-19 que llegó preavisada al país presumiblemente más rico del mundo y demostró que no solo no estaba preparado, sino que no se preocupaba por la emergencia de salud, argumentó.

Hay 40 millones de estadounidenses que no tienen cobertura médica -agregó-, los profundos recortes en programas federales para pandemias y el desmantelamiento de los fondos para los Centros de Control de Enfermedades desnudaron a Estados Unidos.

La tercera condición -destacó- está en la conciencia nacional: un racismo sistémico, algo que nunca se perdió entre los negros, solo que ahora el resto de la sociedad ya no puede negar ni ocultar lo que está pasando.

Todos estos elementos son los factores subyacentes que han hecho que estas protestas sean diferentes al pasado, puntualizó el fotorreportero estadounidense.

Los lemas «El Racismo es la otra Pandemia», «No hay Vidas que importen hasta que las Vidas Negras importen» y «El Racismo en EEUU es sistémico», reflejan una nueva conciencia y he visto a cientos de personas blancas en estas protestas llevando esos carteles y coreando las consignas, lo cual es alentador, enfatizó.

Las demandas de desfinanciar a la policía y ponerla bajo control de la comunidad reemplazan los viejos reclamos de «vamos a reunir una comisión para llegar al fondo de esto», expresó.

A su vez, Hackwell insistió que la policía debe rendir cuentas por sus delitos, pues «en este país, la gran mayoría de los asesinatos policiales más flagrantes y obvios han dado lugar, en vez de condenas, a que la policía salga libre después de un juicio corrupto y luego los culpables se trasladen a otra ciudad para reanudar su carrera».

Por eso recalcó, la mejor manera de que obtengan justicia George Floyd, Rayshard Brooks (a quien un policía le disparó por la espalda cuando huía para salvar su vida en Atlanta), y el resto de cientos de víctimas similares, es que esos policías sean condenados por asesinato y pasen el resto de su existencia en prisión. El sistema debe cambiar.

En respuesta a la pregunta sobre los peligros de hacer periodismo en tiempos de crisis, Hackwell señaló que este es un momento especialmente peligroso, pues los fotógrafos y reporteros se han convertido en blanco violento de la policía en las manifestaciones.

La policía y los soldados de la Guardia Nacional es obvio que fueron orientados a atacar a los periodistas en particular, ya que se les ve como los enemigos al exponer cuán brutales y violentos pueden ser y cuántos de los asaltos a manifestantes pacíficos fueron claramente no provocados. Todo eso captado por la cámara, puntualizó.

Hay reporteros que han perdido ojos, sufrieron fractura de huesos y su equipo fue destrozado no solo en Minneapolis, donde estallaron las protestas, sino en todas las ciudades desde Louisville hasta Los Ángeles, dijo.

El sitio US Press Freedom Tracker documenta 400 casos que está siguiendo de periodistas que fueron arrestados, amenazados o atacados por la policía desde el 25 de mayo, informó Hackwell.

Y en las movilizaciones es fácil ver que no solo están equipados con un arma y una placa, sino con todo el último material letal de los militares diseñado para la guerra, planteó.

Pero se topan -alertó- con que cada manifestante tiene una cámara en su teléfono y a través de las redes sociales sus imágenes pueden ser enviadas alrededor del mundo en un segundo.

Así que mientras la policía está tratando de reprimir a los medios de comunicación -concluyó- en realidad todo el que participa en estas movilizaciones es un periodista potencial. 

Tomado de Prensa Latina

Foto de portada: Bill Hackwell

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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