A 113 años del nacimiento de Frida Kahlo

Por Alejandra Funes.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, mundialmente reconocida pintora mexicana, nació el 6 de julio de 1907 en Coyoacán, México. Casada con Diego Rivera, también pintor revolucionario de su época, fue protagonista de sus propias pinturas. Su vida transcurrió entre el sufrimiento y el dolor. Dolor que padeció desde pequeña, cuando a sus 6 años tuvo poliomielitis que la dejó con un mal en una pierna y ese fue el comienzo de su sufrimiento. Tímida y vergonzosa por el bullying de parte de los niños de su escuela por su defectuoso caminar, y animada por su padre y compañero a practicar deportes que no eran convencionales a su época para una niña, fue Frida abriéndose camino en su intrigante y deliciosa vida.

El amor romántico y su postura partidaria

Recorrió las calles de su México querido en lucha alzando banderas del comunismo. Tuvo contacto con el mismo Trotsky exiliado. Embelesado, tal vez, por aquella joven hermosa pero casada, enamorada pero libre, dedicada a la pintura, sus creencias y su dolor físico. Todo ese drama que no le impidió conocer el amor. Amor poligámico, amor polifacético, amor profundo, amor eterno y amor superfluo a la vez. Se dice que era bisexual. Se habla muy escondidamente de su amorío con la gran Chavela Vargas. Entre ellas, sin dudas, reinó el amor, el compañerismo y la confianza. Existe una carta que Frida le escribió a su mejor amigo Carlos Pellicer que dice:

“Hoy conocí a Chavela Vargas. Extraordinaria, lesbiana, es más se me antojó eróticamente. No sé si ella sintió lo que yo, pero creo que es una mujer lo bastante liberal que si me lo pide no dudaría un segundo en desnudarme ante ella. Cuántas veces no se te antoja un acostón y ya. Ella repito es erótica. ¿Acaso es un regalo que el cielo me envía?”

¿Esto deja en claro su bisexualidad? ¿Fue un deseo o un pensamiento momentáneo?  Se comenta de su relación abierta junto a su marido Diego Rivera, de numerosos y numerosas amantes. En sus obras expresa un gran dolor por amor, además del físico. Su desilusión por las infinitas infidelidades de su marido, al que amaba profundamente y al que le ha dedicado muchas obras, diario y frases hoy conocidas por todos y todas.

“Así como el pincel roza el lienzo; así como la pintura se queda plasmada por siempre en el cuadro; así veo el amor entre Frida Kahlo y Diego Rivera. Una historia que trasciende el tiempo y el espacio; un amor que quedará grabado por siempre en nuestros corazones; un amor para la eternidad”.

Reza una frase en Cultura Colectiva sobre la vida amorosa de Frida y Diego. No tan perfecta, no tan amorosa. Diego fue un constante infiel. Y la peor infidelidad que hunde a Frida en una depresión es la relación que mantiene él con la hermana menor de ella. Se separan, ella comete una serie de acciones contra sí misma, suma a su sufrimiento el dolor del amor perdido. Dedica frases de desamor en su diario íntimo, realiza obras con ese mismo tenor.

¿Acaso el amor tiene que ver con causar dolor emocional en el otro? ¿Amar es equivalente a sentir tristeza y pena? ¿Acaso se puede amar eternamente a quien te lastima? ¿Acaso la desazón de corazones rotos te lleva a soportar violencias como el desamor, el control y el desprecio del otro?

«No hablaré de Diego como de mi esposo porque sería ridículo. Diego no ha sido jamás ni será esposo de nadie. Tampoco como de un amante, porque él abarca mucho más allá de las limitaciones sexuales, y si hablara de él como de mi hijo, no haría sino describir o pintar mi propia emoción, casi mi autorretrato y no el de Diego».

El sacrificio, la entrega, la promesa de amor eterno como regla de una relación amorosa se agrietan en los caminos de hoy. Desde el Feminismo desmitificamos esta idea patriarcal cultural que resurge en el amor propio, en el fabricar las herramientas para liberar los patriarcados que nos habitan y los variados dispositivos de control, mejorando las emociones con una misma y en relación con las personas. No existen los príncipes de colores, ni las otras mitades y nadie muere de amor. El amor no mata, no intoxica, no combustiona.

El arte

No pinto sueños. Pinto mi propia realidad” decía Frida, cuando André Breton calificó su obra como surrealista. Desde su dolor enteramente físico, después de que a sus 18 años tuvo un grave accidente de autobús que la dejó postrada durante muchos años y con un inmenso dolor con el que lidió toda su vida hasta su deceso, su obra pictórica ronda principalmente en autorretratos que ella audazmente pintaba mirándose a un espejo. Construyó sin querer un personaje a partir de su apariencia, su vestimenta y accesorios del folklore mexicano.

A pesar de la época en la que vivió, donde la mujer quedaba supeditada al mundo masculino, fue autosuficiente y con mucha fortaleza afrontó su vida y la supo llevar a los extremos de felicidad y drama de igual manera.

Pintose desde su propia perspectiva, con identidad, rechazando toda visión de la hegemonía femenina, abriendo así un nuevo mundo representando a las mujeres y al feminismo.

Como símbolo feminista queda su imagen para siempre. Desde su elección de no seguir con estereotipos hegemónicos femeninos, como dejarse vellos faciales y corporales, arma su imagen única y transgresora.

Pasará a la historia por ser una mujer talentosa pero también por haber marcado un antes y un después en la sociedad de la época hasta nuestros días.

Con las tradicionales mañanitas iniciará el festejo del 113 aniversario del natalicio de Frida Kahlo, organizado por el Museo Casa Azul, la fiesta continuará durante 10 días, del 6 al 16 de julio, con un atractivo programa conmemorativo. Por la situación que se vive derivada de la pandemia de Covid-19, las actividades artísticas y culturales se desarrollarán por medio de plataformas digitales, dice a MILENIO, Hilda Trujillo, Directora del Museo Frida Kahlo Casa Azul.

Tomado de Diario Femenino.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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