Bolívar, a 237 años de su natalicio

Por Dailenis Guerra Pérez.

Cuenta José Martí en su excepcional Tres Héroes que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer. Decía que aquel hombre lloraba frente a la estatua de Bolívar, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo.

Escribía el Apóstol que aquel sujeto no se quitó siquiera el polvo del camino. Tampoco preguntó dónde se comía ni bebía, pero que hizo bien, porque todos los americanos deben querer a Bolívar como a un padre y a los que, como él, pelearon porque la América fuese del hombre americano.

Martí les describía a sus lectores que Bolívar era pequeño de estatura, pero con fuego resplandeciente en la mirada y verbo afanoso y enérgico. Que el dolor de su país oprimido le comprimía el pecho y no le dejaba vivir en paz. Que Bolívar no se cansaba cuando parecía que un pueblo entero estaba agotado.

Que con valor e ímpetu libertó a Venezuela, Nueva Granada, Ecuador, Perú y fundó una nación nueva, la de Bolivia. El Libertador conquistó batallas sublimes con un ejército de bravos soldados, descalzos y medio desnudos; pero que estremecía hasta las piedras y llenaban de luz su alrededor, de sobrenatural manera.

Martí jamás sintió que se peleó tanto, “ni se peleó mejor, en el mundo por la libertad. Bolívar no defendió con tanto fuego el derecho de los hombres a gobernarse por sí mismos, como el derecho de América‚ a ser libre”. A los que leían La Edad de Oro, les dijo que Bolívar murió de pesar en el corazón; pobre y con una familia de pueblos.

Bolívar tuvo muchos seguidores a través del tiempo. Ese que enmarcó su vida, como lo hace con aquellos que no pueden morir en el olvido de los pueblos que luchan por lo justo.

Hoy dijo el mandatario venezolano Nicolás Maduro en su cuenta de Twitter que Bolívar fue el “…Gigante que encarnó los valores espirituales y morales de nuestra venezolanidad, y que hoy estamos llamados a profundizar. Somos los herederos de su grandeza y como ayer, lograremos vencer las dificultades”. 

Evo Morales también hizo referencia en la red social al que fundó su madre tierra, la Bolivia que hoy sufre tanto como lo hacía en los tiempos que Bolívar exigía libertad. “Sus ideales y su lucha para que los pueblos seamos libres y soberanos continúan muy vigentes. La Patria Grande no es solo un sueño, está tan cerca como la unidad de nuestros países”. 

Bolívar era otro ser natural, con sus imperfecciones y bondades. Pero fue el humano que se volvió la propia verdad que defendía. Hoy es símbolo de la rebeldía antimperialista de los pueblos de América, es una y otra vez, renacer de la esperanza de una sola patria.

Hace 237 años que le nació a la América ese hijo ilustre. Al que Martí quería que se le perdonaran todos sus defectos, porque tuvo disímiles virtudes. Su mayor virtud fue su obra misma, su arrebato por ver libre a la América, su furia al opresor y su tozuda voluntad de justicia social. No es difícil enamorarse (como se hace por primera vez) de su acción, de su pensamiento progresista y de su intrepidez.

RL/ Foto de portada: VA/ Shuterstock.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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