Cooperación Unión Europea-Cuba se adapta a los tiempos de pandemia y se alista para 2021-2027

Por Deny Extremera San Martín.

En medio de la pandemia de COVID-19, la Unión Europea está reorientando sus programas de cooperación con Cuba en el ámbito de la agricultura sostenible y la salud, para apoyar los esfuerzos del país caribeño en el enfrentamiento a la enfermedad.

La cooperación también se extiende a la investigación científica en la biofarmacéutica, la cultura, el intercambio académico y otras áreas, y debe ampliarse en el próximo ciclo (2021-2027) a la digitalización y el apoyo a medidas para modernizar la economía de la isla, dijo este martes a la prensa el embajador de la UE en La Habana, Alberto Navarro.

En el contexto de la pandemia, Europa se ha acercado a Cuba mirándola con ojos de amigo, de socio, sabiendo que hoy cada parte debe aprovechar sus fortalezas. Una de las grandes fortalezas de Cuba es la salud pública y se ha visto en la respuesta a la pandemia, que ha sido resiliente. Cuba es también un ejemplo de solidaridad, con el envío de misiones médicas al exterior”, afirmó el diplomático.

“Es la primera vez en la historia que la UE ha recibido misiones médicas cubanas, como recientemente en el caso del norte de Italia, y ahora en la isla de Montserrat, parte del territorio europeo. También lo hemos visto en Andorra, que no es parte de la UE pero está en nuestro entorno, o con islas británicas como Turcas y Caicos”, añadió.

“A mí me gusta saludar ese ejercicio de solidaridad. Cuando pase la pandemia, una de las huellas que van a quedar es este ejemplo de solidaridad que está dando Cuba”.

En medio de las exigencias y nuevos escenarios que ha planteado la pandemia, la UE ha reorientado programas de cooperación en la agricultura sostenible como Agrocadenas (Programa de Apoyo al Fortalecimiento de Cadenas Agroalimentarias a Nivel Local) y Basal (Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local).

Hemos reajustado algunos de esos programas, con un importe en torno a 1.7 millones de euros. También hemos aprobado dos contratos para trabajar con la Sociedad de Gerontología y con la Sociedad de Higiene y Epidemiología. Buscamos, sobre todo, la ayuda a los más vulnerables, a los de la tercera edad. Relacionados con esto hay dos proyectos a través de la ONG española MPDL (Movimiento por la Paz) y la ONG italiana (WeWorld-GVC), que tienen experiencia y trabajan en Cuba desde hace años. Impulsamos ayuda médica, medios de protección como mascarillas, ventiladores mecánicos”, precisó el embajador de la UE en La Habana.

La Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) funciona con préstamos que facilita y luego pide a la UE complementarlos con donaciones. En Cuba –explicó Navarro–, “para un préstamo de 25 millones de euros que ya estaba aprobado con el Minsap, han pedido una subvención de cinco millones de euros a un instrumento de la UE, Latin America Investment Facility (LAIF, Facilidad de Inversiones para América Latina), del cual ya hemos hecho uso en algunos proyectos, como la apertura de la AFD en La Habana».

Estamos a la espera de que el comité LAIF en Bruselas la apruebe. Estamos hablando de cinco millones de euros de subvención que irían básicamente al Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK)”.

“En un contexto de pandemia, de un mundo que es cada vez menos libre, menos abierto, menos seguro y con un auge de los nacionalismos, de las políticas cada vez más aislacionistas de algunos países, la cooperación de la Unión Europea con Cuba es más necesaria que nunca”.

El diplomático también se refirió al proceso bilateral que en los últimos años han seguido la UE y Cuba. “Somos socios, estamos siguiendo un diálogo y una cooperación crecientes desde que en diciembre de 2016 firmamos el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, que entró en vigor en noviembre de 2017. Hemos triplicado nuestra cooperación y al mismo tiempo hemos impulsado los diálogos políticos en prácticamente todos los ámbitos”.

En el horizonte cercano está el tercer consejo conjunto UE-Cuba. “El año pasado, en septiembre, estuvo en La Habana Federica Mogherini poco antes de dejar el cargo de alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Celebramos aquí el segundo consejo conjunto, un gesto hacia Cuba, porque nunca los consejos se hacen fuera de Bruselas o Luxemburgo.

“Ahora estamos preparando el tercer consejo conjunto, que sería, a más tardar, en noviembre. Esperamos que tenga lugar de forma presencial, en Bruselas; si no es posible, será por teleconferencia. Los tres diálogos que nos faltan para llegar a ese consejo (tráfico ilícito de armas ligeras, no proliferación y desarrollo sostenible) los realizaremos en septiembre y octubre. Ya hemos celebrado los de derechos humanos y de medidas coercitivas unilaterales, donde Cuba es un caso paradigmático: el país que ha tenido sanciones por más tiempo”.

En cuanto al manejo de la pandemia en la isla, Navarro consideró que “se está haciendo una gestión razonablemente buena. Nosotros hemos informado a Bruselas de los datos, que son objetivos. Cuba es, como Uruguay, un país que se destaca en América, un continente que en estos momentos reporta prácticamente la mitad de todos los casos y muertes por COVID-19 en el mundo».

“Creo que aquí tenemos todos que aprender, día a día seguir trabajando juntos, con las grandes fortalezas que tiene Cuba en este sector y las que tiene la UE, para ver cómo podemos hacer frente juntos de la mejor forma posible a esta pandemia y buscar el bienestar y la prosperidad de los ciudadanos; que los ciudadanos europeos y cubanos se puedan conocer mejor y puedan vivir mejor en un mundo en sociedad».

Por eso hemos saludado las nuevas medidas económicas que anunció el presidente Díaz-Canel, porque de lo que se trata es de dar un poco más de oxígeno a la economía de Cuba, que tiene que sufrir el bloqueo reforzado de Estados Unidos; invertir en la creatividad que hay en esta sociedad y que se pueda utilizar mejor”, señaló.

“La cooperación entre ambas partes es respetuosa, franca, honesta. Busca el bienestar de los ciudadanos y aprendemos mutuamente, porque no se viene a dar lecciones. Los europeos, creo que más que nadie, hemos aprendido a ver lo que se hace en cada país, a enseñar nuestra experiencia pero también a aprender”.

Sobre la recuperación, expresó el interés en ver “cómo se prepara Cuba para la pospandemia, el regreso a la normalidad, la vuelta del turismo, que no va a ser fácil. El turismo internacional es un tema complejo; pueden abrirse los aeropuertos, las fronteras, pero hay miedo en mucha gente a tomar un avión. Lo estamos viendo en España, donde Meliá, que es el primer operador hotelero, ha abierto el 30% de los hoteles, pero están a un 20% de ocupación, y de ese 20%, el 80% son españoles”.

Al comentar la labor de la medicina y los médicos cubanos en varias naciones, dijo que “es un ejemplo, y nos gustaría, como Unión Europea, poder trabajar con ellos y explorar la posibilidad de crear una escuela como la ELAM (Escuela Latinoamericana de Medicina) para África, donde también hay mucha necesidad y donde hay mucha experiencia por la parte cubana. Sería muy bonito crear una ELAM de África con know-how cubano y fondos europeos, ya sea en Adís Abeba, donde está la Unión Africana; en Cotonú (Benín), en Argelia… Es uno de los proyectos que de alguna manera nos gustaría estudiar y viabilizar.

También queremos juntos, Cuba y Europa, revitalizar los contactos entre América Latina y Europa. No nos hemos reunido a nivel de líderes en cinco años (en 2015 se celebró la última cumbre), y a nivel de ministros desde 2018”.

En la cooperación entre la UE y la isla se inserta el programa Erasmus+, que favorece las relaciones entre universidades europeas y cubanas.

Es una relación que está creciendo, al igual que en la investigación con el programa Horizonte 2020, que tiene interés en el tema de BioCubaFarma, el interferón y las cuestiones de la pandemia, y en el ámbito de la cultura tenemos el proyecto del Convento de Santa Clara como centro de formación en artes y oficios de la restauración y conservación del patrimonio de Cuba y el Caribe, el programa más importante que ha emprendido la Unesco en cuanto a cultura en la región”.

En la preparación del nuevo ciclo de cooperación 2021-2027, cuyo marco presupuestario debe aprobar la UE, el embajador apuntó que la intención es “avanzar en los próximos años no solo en los sectores donde estamos presentes, como la agricultura sostenible, energías renovables y lucha contra el cambio climático, o la cultura y los intercambios de expertos, sino en la digitalización y en el desarrollo del sector privado y las cooperativas. Tenemos mucho que aportar ahí también, a partir de las nuevas medidas económicas, en áreas como la  capacitación y esquemas de microcréditos”.

Cooperación y retos compartidos

Juan Garay, jefe de Cooperación de la delegación de la UE en Cuba, explicó que ese proceso pasa por un diálogo con las autoridades de la isla. “Nuestro interlocutor es el Mincex, y con ese ministerio vamos acordando áreas de cooperación que tienen un marco plurianual de siete años. En 2020 concluye el actual marco y el próximo se inicia en 2021.

“Cada siete años decidimos sectores prioritarios donde cooperar. En este último ciclo han sido la agricultura sostenible, la energía limpia y la modernización de la economía. Actualmente, estamos dialogando sobre el próximo ciclo de programación, 2021-2027. Decididas las prioridades, se busca la mejor manera de que lleguen las colaboraciones a Cuba en esos sectores”, dijo Garay.

Hasta ahora, la mayor parte de la cooperación europea se ha hecho a través de Naciones Unidas, aunque otros proyectos se implementan por vía de organizaciones de la sociedad civil cubana y europea, o se relacionan con fondos para universidades y algunas autoridades locales.

La UE cuenta en Cuba con una carpeta de proyectos que supera los 140 millones de euros en valor total. “Hemos analizado cómo la situación generada por la pandemia los afectaba y los hemos adaptado al escenario creado por la COVID-19. Además, hemos hecho una colaboración importante con el Ministerio de Agricultura, adelantando 1.5 millones de euros en el programa Seguridad Alimentaria y Sostenible. Ese monto ha ido a fortalecer lo que en Cuba se conoce como ciclo corto, para aumentar la producción de alimentos frescos, disminuir las importaciones y aumentar la seguridad alimentaria”.

En cuanto a la salud, Garay apuntó que se han seleccionado proyectos de apoyo a las prioridades que el Gobierno cubano ha definido en el enfrentamiento a la pandemia.

“Unos tienen que ver con las poblaciones más vulnerables, sobre todo los adultos mayores. Con la Sociedad Cubana de Gerontología y la ONG italiana WeWorld-GVC se ha desarrollado un proyecto de 800.000 euros apoyando equipamientos, capacidades, un nuevo servicio especial de detección de hipoacusia en las personas mayoresEsa es un área. La otra ha sido con los profesionales de la salud, buscando mejorar el acceso a equipos de protección individual y medios de higiene, y también en capacitación”.

Con la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología y la Sociedad Cubana de Bioingeniería, “estamos apoyando la fabricación local de miniventiladores mecánicos, que no son tan caros ni complejos. Estamos colaborando en la fabricación de 500 miniventiladores. De ellos, en 252 hemos apoyado en partes y equipamiento para diseñarlos y ensamblarlos localmente. Se basan en códigos abiertos de software, la forma de compartir conocimientos para enfrentar problemas comunes”.

Explicó que el más reciente proyecto a punto de contratación incluye a la OPS, BioCubaFarma, el Centro de Neurociencias de Cuba (CNeuro), el Centro de Inmunoensayo y la red de laboratorios SUMA, entre otras instituciones. “No solo vamos a apoyar la mayor disponibilidad de equipos de protección fabricados en Cuba (con diseño cubano y estándares internacionales, basados en código abierto) y más ventiladores para las provincias del país, sino también de medios de diagnóstico, lo cual contribuye a estar preparados para enfrentar esta pandemia durante mucho tiempo».

Esta colaboración para medios de diagnóstico incluye los conocidos PCR y otros, para saber dónde está el virus entre la población, hacer estudios poblacionales y vigilancia epidemiológica y reaccionar oportunamente a esos desafíos”.

Respuesta a la pandemia y perspectivas en la biofarmacéutica

Garay –quien es médico, especialista en medicina interna y enfermedades infecciosas y en salud pública y epidemiología–, consideró que al abordar la gestión de la actual emergencia sanitaria en la isla, hay que analizar “cómo Cuba ha respondido a la pandemia y qué es lo que ha conseguido; cómo se ha priorizado salvar vidas en el país y en otros más de 30 donde han colaborado las brigadas Henry Reeve. Es encomiable.

En todo el mundo se reconoce esa labor, y no solamente ahora, sino desde hace casi 60 años. No hay otro ejemplo en el mundo de cooperación solidaria en los rincones más remotos salvando vidas. Yo he sido médico en África rural y en todos los sitios donde he estado trabajando he encontrado a colaboradores cubanos que han dejado lejos a sus familias, que han ido por solidaridad y que han puesto todo su esfuerzo en cooperar en esos países. Es algo que todo el mundo reconoce, es admirable».

“El impacto en Cuba ha sido mucho menor que en otras partes del mundo. Un principio que ha mantenido firme y ha reforzado Cuba durante la pandemia es proteger a su población y, a pesar de tener una economía tan afectada, seguir cooperando con muchos países.

Esta pandemia posiblemente se quede un tiempo largo. Los estudios poblacionales, saber dónde está y a dónde puede llegar la enfermedad, qué posibles brotes puede haber, es un área en que pueden colaborar mucho Cuba y la UE”.

Las dos grandes prioridades de la UE en Cuba para los próximos siete años son las identificadas para la región latinoamericana e incluso para Europa: transición ecológica y transición digital, apuntó Garay. Sin embargo, en el terreno de la biofarmacéutica hay un trabajo con BioCubaFarma y se ha hecho un diplomado de fármaco-economía para aumentar el acceso de los productos cubanos a los mercados del mundo. “Sabemos de oportunidades muy interesantes”, dijo.

Por ejemplo –continuó– el CIGB tiene una fábrica en el País Vasco. “Estamos viendo todas las posibilidades para aportar con préstamos de instituciones como el Banco Francés. Ha habido interés de varios países en apoyar la fabricación en Cuba y fuera de Cuba de algunos productos cubanos y favorecer su acceso al mercado europeo. Si lo tienes en una fábrica europea, ya con los estándares europeos, es más fácil que desde ahí llegue a todos los países de la UE”.

Precisó que “estamos en una etapa preliminar de análisis, pero es una idea de futuro, de trabajar no solo en la investigación» (hoy hay media docena de investigaciones con institutos cubanos bajo Horizonte 2020, el programa de cooperación científica de la UE, y hay seis proyectos presentados a convocatoria relacionados con la COVID-19, pendientes de selección).

“Aparte de desarrollar nuevos productos de impacto relacionados con esta y otras enfermedades, está el tema de cómo llevar esos productos cubanos al comercio global, y una vía podría ser esta de la fábrica del CIGB en Europa”.

“Todo se hace con un espíritu de cooperación. La cooperación no es ‘Europa viene aquí y paga la importación de tales insumos’. La cooperación es aprender juntos de retos compartidos. Cuba tiene algunos temas interesantes que aprender de la Unión Europea, y la Unión Europea tiene mucho que aprender de Cuba. Estamos identificando muchos valores y muchos objetivos compartidos, muchos más de los que la gente cree”.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: Irene Pérez.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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