El Banco de Inglaterra proyecta el robo del siglo

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Por Hedelberto López Blanch/RL

Cada vez están más desacreditados los bancos del sistema capitalista cuyos dueños, gerentes y funcionarios se convierten en millonarios a expensa de los países y pueblos del mundo.

Lo que esta ocurriendo con el oro que Venezuela depositó en las arcas del Banco de Inglaterra no tiene parangón en la historia pues rompiendo todas las reglas internacionales y en contubernio con el régimen estadounidense de Donald Trump, se lo quieren arrebatar al pueblo bolivariano, su legítimo dueño.

En una prepotente decisión política dirigida desde Washington para continuar cerrando económica y financieramente al legítimo gobierno del presidente electo Nicolás Maduro, el Tribunal Superior británico decidió el pasado 2 de junio, que el diputado opositor venezolano y autoproclamado presidente del país, Juan Guaidó, es quien puede acceder a las 31 toneladas de oro, valoradas en más de 1 000 millones de dólares, que se encuentran retenidas en ese Banco.

Para el juez Nigel Teare, Guaidó quien se ha ligado con narcotraficantes colombianos, fraguado golpes de Estado y atentados contra Maduro y recibido millones de dólares de Estados Unidos para tratar de derrocar al gobierno bolivariano, es el administrador «ad hoc» del oro y el que puede acceder a estas reservas.

¿Qué haría el régimen estadounidense si por ejemplo, el reverendo Jesse Jackson, después de tantos desmanes y racismos contra la población negra estadounidense se proclamara presidente interino de Estados Unidos?

Es, como dirían los alumbrados de este mundo, el absurdo del absurdo.

Como era de esperar, el gobierno bolivariano no se quedará de brazos cruzados y el Banco Central de Venezuela (BCV), presidido por Calixto Ortega, informó que «apelará inmediatamente» a la «absurda e insólita decisión de un tribunal inglés» en detrimento de los venezolanos.

Esta disputa comenzó desde 2018 cuando Estados Unidos ordenó a todos sus aliados cerrar cualquier puerta que hiciera respirar al gobierno bolivariano para que el pueblo venezolano fuera el que derrocara a Maduro, y así ellos no verse involucrado directamente como lo hicieron en la imposición de deleznables dictaduras militares en Brasil, Chile, Argentina y Uruguay en las décadas de 1960, 1970 y 1980 del pasado siglo.

La decisión del juez Teare (avalado por el ultraderechista primer ministro Boris Johnson) se produce tras una disputa por estos recursos después de que el BCV presentara el pasado 14 de mayo una demanda en contra del Banco de Inglaterra con el fin de obtener y vender los lingotes venezolanos, para transferir los recursos al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y de esa forma adquirir alimentos y medicinas necesarios para el país caribeño en medio de la pandemia.

La vicepresidenta venezolana Delsy Rodríguez, tras repudiar esta nueva agresión contra la República Bolivariana, denunció que «cada minuto y hora que pasa significan personas que pueden perder la vida por el virus, y Venezuela requiere de sus recursos”.

Se había hecho una norma (que con las actuales circunstancias deberá cambiar) que naciones pequeñas almacenaban oro en bancos extranjeros, tanto en Europa como en Estados Unidos, como una forma de resguardo económico.

En 2011, el presidente Hugo Chávez repatrió cerca de 160 toneladas de oro, argumentando la necesidad del país de tener el control físico de los activos.

Pero el oro que Venezuela tenía en el Banco de Inglaterra, y que hoy es objeto de la disputa, se quedó en las bóvedas de la institución británica, donde reposan las reservas de al menos 30 países del mundo, pues Londres (ante este robo) era conocido como el centro mundial del comercio de este metal precioso.

Como norma internacional, un Banco Central no puede, una vez que tiene una reserva de oro, quedársela o no devolvérsela a su legítimo dueño, a menos de que exista un incumplimiento de las condiciones establecidas en el contrato. Pero ese no es el caso de Venezuela que ha cumplido con todas las directivas.

Esperemos que Gran Bretaña, una nación que fue metrópolis de varias colonias y hoy es una semi colonia de Estados Unidos, comprenda que el robo del oro depositado en sus bancos no puede ser transferido a un individuo como Guaidó, que nunca fue elegido por el pueblo y que solo representa los intereses de Washington en su afán de hacer de Latinoamérica su patio trasero que se debilitó desde que triunfo la Revolución cubana en enero de 1959.

El oro de Venezuela debe volver a sus legítimos dueños: el pueblo bolivariano.

Foto de portada: Annur TV

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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