El fullero de la Casa Blanca

Por José Luis Méndez Méndez/ Especial para Resumen Latinoamericano

La mayoría de los presidentes de Estados Unidos, han apelado a la trampa durante su administración, unos más que otros, pero algunos han establecido record, este es el caso del actual inquilino de la Casa Blanca, el barnizado, ha sido émulo de otros destacados tramposos.

Su estilo manipulador, no es de su paternidad, ya en 1964, el ex presidente Ronald Reagan inyectó en la campaña electoral la palabra “elite”, 16 años antes de ser elegido presidente.

Fue el ex presidente Richard Nixon, por supuesto, quien hizo todo esto cuando fue un candidato nacional, corriendo y ganando en un resentimiento anti elitista cuatro años después. “Tenía un don para identificar, a partir de sus propios prejuicios personales, el agobiante sentido de agravio en los demás”, dijo John Aloysius Farrell, el biógrafo de Nixon. “Toda la vida de Nixon fue un chip en su hombro”, dijo el historiador presidencial Doug Brinkley en una entrevista.

Para Nixon, fue una fórmula para el éxito; Para otros, ofrecía una hoja de ruta. “El anti elitismo de Nixon”, señaló Farrell, “fue un elemento fundamental del populismo republicano moderno”, y, algunos agregarían, sus diversos vástagos, desde Ross Perot a Pat Buchanan, hasta el laqueado.

El pintado Trump conoció a Reagan, también conoció a Nixon, de ellos aprendió las fullerías del poder. En la década de 1980, ambos políticos eran invitados habituales en la suite del Yankee Stadium del dueño del equipo George Steinbrenner. Tenían un confidente común en el agente político Roger Stone. “Su hombre lo tiene”, dijo Nixon a Stone, sintiendo el potencial político de Trump, Stone así lo escribió en su libro, The Making of the President 2016: How Donald Trump orquestated a Revolution (Cómo Donald Trump, orquestó una Revolución).

El presidente Trump estaba intrigado por la comprensión de Nixon del uso del poder. En 1989, Stone ayudó a organizar una reunión de fin de semana en Houston, donde Trump y Nixon se refugiaron en una habitación de hotel y hablaron durante horas. Nixon, según Stone, estaba “francamente impresionado”. Trump, mientras tanto, “absorbió todo lo que pudo”. En Trump, Nixon vio una presencia fanfarrona y llena de posibilidades. En Nixon, Trump vio una conexión en su desdén por las élites, que ya, desde entonces, eran su obsesión.

Ha Nixon se le conoce como un tramposo destacado, mandó a un equipo de truhanes a robar secretos en el Comité Demócrata en 1972, intento que terminó en el escándalo Watergate, con su carrera política y presidencia, lo negó todo, destruyó evidencias, desapareció grabaciones, encubrió a participantes y negó todo conocimiento sobre el caso hasta que los hechos lo lapidaron.

Por su parte Reagan, emprendió una cruzada guerrerista contra Nicaragua, vendió armas a Irán de forma ilegal, antes las había vendido a Irak en su guerra contra el país persa. Con las utilidades armó a la contra nicaragüense hasta que todo se descubrió y estalló el escándalo Irán-Contras y entonces negó su participación, estuvo a punto de terminar como su carnal Richard Nixon.

De ambas fuentes bebió, el actual inquilino de la Casa Blanca y ha demostrado la pericia alcanzada para el embuste en la conducción errática del Estado pandémico que es Estados Unidos, engaños tras otros ha tratado de adormecer a la población, aseguró tener todo bajo control, que el flagelo desaparecería por arte de magia, ahora cuando está en el punto de no retorno, trata de acaparar cuanta vacunas aparezcan en el mundo. Se ha enredado en sus propios embelecos no cumplidos.

Se le ha visto jugando al golf cuando todavía los contagiados no llegaban a tres millones, ahora la cifra supera los 4 millones y en ascenso. Quienes juegan golf, afirman que es una manera de conocer las características de los participantes, en esa actividad no hay árbitros, se asumen la decencia y buenas prácticas. Los que han coincidido con el laqueado en estas lides coinciden en opinar que al más mínimo desliz Trump filtra un fraude.

Él opina que sus campos de golf son los mejores, los tiene diseminados por varios países. Se conoce que en un evento de alto nivel en Irlanda, donde participó una delegación estadounidense, el inquilino influyó para que se hospedaran en un resort campo de golf de su propiedad, aunque este distaba a 300 kilómetros de Dublín donde se celebraba la reunión.Los gastos gubernamentales fueron a las arcas del Presidente, en un claro tráfico de influencias y falta de ética.

Uno de los últimos embustes es la acelerada y peligrosa ofensiva contra China, está tratando de cohesionar a la población estadounidense a su alrededor con esta manipulación, inventa un falso enemigo, cuando su inaptitud para enfrentar el flagelo es la verdadera razón de la calamitosa situación del país, necesita resultados de cara a las elecciones y multiplica sus amenazas en lugar de buscar soluciones.

Agrede con medidas punitivas a Cuba, amenaza a Venezuela, Irán y mantiene la tensión en diversos confines del mundo. En su incontenible racismo, el presidente norteamericano siguiendo su práctica habitual de renombrar todo lo que compra o quiere conquistar, ha denominado al flagelo como “virus chino”, sin importarle si estigmatiza o no a una población y desata la xenofobia contra los asiáticos, los culpa de todo lo mal hecho por él y se acerca a límites que pueden producir efectos imprevisibles. Desvía la atención de lo que acontece en el interior del país de la realidad, convierte a China en una amenaza con pérfidos fines electorales. Es un bravucón de barrio frustrado, que necesita realizarse.

Lo cierto es que la plaga ha inundado a los Estados Unidos, de manera incontenible, el tiempo perdido no se podrá recuperar y los sombrerazos que ahora ensaya de nada valdrán. La economía estadounidense esta cuesta abajo, los intereses de quienes lo colocaron en la Casa Blanca están en ruta de colisión con sus ambiciosas iniciativas, incluida esta última de probar fuerza con el gigante asiático para adormecer con el nacionalismo más arcaico a los contribuyentes, que se verán acorralados en esta nueva aventura en que los quiere involucrar el orate charolado.

En su desesperación insiste en su manía de mentir; disemina noticias falsas; ha retomado nuevamente las plataformas que ha calumniado; se cuelga recetas para supuestamente curar la enfermedad; requiere ser desmentido; sigue con promesas de millonarias compras de vacunas y demagógicamente anuncia que lo que sobre lo repartirá a otros países. Solo podrá ser reelecto por medio de un colosal fraude, puede hasta proponer que se posterguen las elecciones del 3 de noviembre con el empleo del flagelo como pretexto, está acorralado y se torna cada día más peligroso e imprevisible.

Noviembre, está a la vuelta de la esquina y la reelección en tiempo de virus se le desliza entre los dedos sin poderlo evitar.

Foto de portada: Reuters

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: