Preservar la salud es proteger el empleo y la economía

No se trata de un acertijo, es una realidad grande como un templo: si no hay salud, no hay fuerza de trabajo, ni empleo, ni economía en cualquier país. Está por desarrollarse la Cumbre de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuyo tema será la Covid-19 y el empleo, como un motor que impulsa las riquezas en el mundo.

El presidente de la Asamblea General de la ONU, Antonio Guterrez, ha reiterado la importancia de invertir en salud como «una inversión en capital humano, desarrollo social y económico y el empoderamiento de todas las personas». No obstante algunos jefes de gobiernos, equivocadamente, han decidido poner por delante de los cuidados de salud, la reapertura económica.

Es cierto que el confinamiento, siendo una medida sanitaria correcta, provocó un desfavorable impacto en la economía. Pero también se han buscado alternativas como el trabajo desde casa lo cual ha hecho que la pandemia haya estimulado el proceso de digitalización que venía en curso.

La población en edad de trabajar que no son nativos de internet, ha desarrollado las habilidades y destrezas digitales como imperativo ante una barrera que limite la incorporación de la población, particularmente la más vulnerable, al mercado laboral. Y, de paso, para hacer frente a los efectos de un eventual desempleo tecnológico.

La OIT prepara algunas estrategias para la pronta re absorción del personal que fue desplazado hacia la inactividad y la desocupación.

Se adelanta el diseño de programas masivos de capacitación y entrenamiento para brindar a los trabajadores oportunidades de incorporación o de mejora de sus habilidades.

Otras ideas son los proyectos temporales de empleo público para compensar las pérdidas de puestos de trabajo en razón de la emergencia sanitaria y que, en tanto no exista y sea distribuida, una la vacuna, se mantendrán por un tiempo.

Lo que sí está claramente definido, es que es imprescindible mantener las medidas sanitarias en todos los centros que comiencen la reapertura, sobre todo en los lugares de servicios públicos como son restaurantes y otros similares en los que la higiene habitual deber duplicarse.

Un artículo publicado en el diario Granma de Cuba, indica que la isla no «enfermó» el amparo a sus trabajadores, en tanto que fueron dictadas 36 medidas en materia laboral, salarial y de seguridad social aprobadas durante la epidemia; o de cómo el país fomentó el teletrabajo, o cómo reubicó en otros puestos y amplió las garantías salariales de quienes quedaron en casa al cuidado de hijos menores, de adultos mayores y personas en condiciones de fragilidad; o exoneró de impuestos a casi un cuarto de millón de cuentapropistas; o mantuvo el pago de las pensiones y los trabajadores sociales continuaron la atención especial a las familias que lo requieren; o de cómo los que enfermaron recibieron un subsidio, y los que se sometieron a aislamiento preventivo debido a la enfermedad, también tuvieron protección.

Esto ocurre, señala el diario Granma, en una pequeña isla, bloqueada y asfixiada económicamente por el gobierno de los Estados Unidos. En Cuba, todos los trabajadores mantuvieran su relación laboral con la entidad, y las medidas de protección fueran más amplias que las anteriormente establecidas por ley, tanto para el sector estatal como el no estatal.

ST/RL

Foto de portada: ShutterStock

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: