Trump: El contemplativo laqueado de la Casa Blanca

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Por José Luis Méndez Méndez/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Cuando Estados Unidos está próximo a superar los 4 millones de contagiados, su presidente admite que la pandemia en ese país puede agravarse, pero su declaración es indignante, de manera contemplativa trata sobre el flagelo, simula estar atado de manos con expresiones como “así está el mundo”, es “lo que tenemos”, cuando en realidad debió decir “hasta aquí los he llevado por mi persistente irresponsabilidad durante meses ante el fenómeno”.

Aleja de si su responsabilidad ante el azote, lo presenta como un fenómeno que existe y se desarrolla más allá de su voluntad, elude admitir el no haber tomado en consideración las constantes alarmas, alertas recibidas del inminente peligro. ¿Un análisis pendiente es determinar cuántos estadounidenses se hubiesen salvado si su presidente hubiere adoptado las medidas elementales de manera oportuna para enfrentar la desgracia y detener re incontenible goteo de víctimas actual por su incompetencia?

Un artículo de The New York Times de marzo indicaba pasadas experiencias cuando varias personas estuvieron al borde de la muerte y por ejemplo el Hospital Bellevue en la ciudad de Nueva York ya no tenía equipo médico para enfrentar la demanda.

Desde ese mes los expertos en epidemias predijeron un crecimiento explosivo en el número de pacientes críticos, combinado con una grave escasez de equipos, suministros, personal y camas de hospital en áreas de los Estados Unidos, donde estaba aumentando los contagios por coronavirus, nada preventivo puso en práctica el Gobierno.

La prevención es importante, pero cuando los casos ya están avanzados es imposible no atenderlos y, eventualmente, tomar una decisión sobre a quién priorizar.Los médicos reconocen que esa visión contradice su postura sobre la defensa de la vida a toda costa, pero se llega a un punto en que es mejor decidir cuáles salvar y cuáles sería inútil esforzarse, debido a la complejidad de cada caso.Esta especie de lotería con fundamentos, evaluación personalizada y los planes de racionamiento asistencial ante situaciones similares resulta ajena a la medicina cubana.

Se dedicó a minimizar el impacto, divulgó noticias falsas, apeló a mentiras absolutas, criticó a los medios de comunicación a los cuales culpó de atacarlo con el fin de impedir su reelección, incriminó a países, organismos internacionales y a sus propios científicos. Siguió su aspiración electoral mientras a diario morían decenas de miles de su conciudadanos, desvió la atención de los críticos con ficticias crisis internacionales, incrementó las sanciones económicas, creó tensiones con gobiernos, se negó a cooperar con los llamados de la ONU para aprobar una moratoria de las medidas punitivas impuestas a varios países para que pudieran enfrentar la calamidad mundial.

Al parecer, ahora, ha concluido que su caída es indetenible y apela a incrementar la crisis diplomática con China, la acusa por la supuesta interferencia en la búsqueda de la vacuna mágica, que sacará al barnizado del hoyo donde se ha metido. Ha llegado a calificar a ese país de amenaza y etiquetarlo de su “enemigo”, al extremo de la convocatoria del secretario de Estado estadounidense a la creación de una coalición universal para combatir a la potencia asiática.

El casablanquino, entre tanto, promete invertir miles de millones para adquirir la redentora vacuna que lo germinaría como el benefactor de la nación, pero cuando aparezca y produzca su efecto después del 3 de noviembre, entonces será demasiado tarde para sus aspiraciones.

Foto de portada: Carlos Barria. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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