Uruguay: Un hasta siempre para María Elena Curbelo

Por Gabriela Cultelli.

A María Elena Curbelo la dejaron en silla de ruedas en la tortura. Yo la conocí en la Habana cuando el XI Festival de la Juventud y los Estudiantes de 1978. Ella acababa de salir de la cárcel y allí estaba en el tribunal de «Yo acuso al imperialismo».

Fue una de nuestras mujeres rehenes, junto a Lucía Topolanski, Graciela Jorge y otras compañeras. La tuvieron que liberar porque se les moría.

Después de la Revolución Sandinista de 1979, como María Elena era médica, se fue a trabajar allí dónde los pobres de América más la necesitaban. Viajó a Cuba nuevamente, esta vez para operarse. La Revolución Cubana siempre sanando nuestras heridas, logró mejorarla muchísimo. En esa ocasión tuve el honor de acompañarla en las noches de hospital pues nos turnabamos con las demás compañeras, también para ayudar de día con sus dos hijitos que había adoptado en Nicaragua.

Regresó a su Nicaragua revolucionaria, hasta que con la «democracia» retorna a su Uruguay natal. No se instaló en la capital, se fuera vivir al norte con los más humildes, a la ciudad de Bella Unión en el departamento de Artigas. Trabajaba en el barrio «Las láminas» como pediatra, en tiempos que se le morían los niños de las enfermedades del hambre y la pobreza, cuando la mortalidad infantil casi alcanzaba el 50 por mil.

Después del 2005 cuando ganó el Frente Amplio, María Elena ocupó la Dirección de Salud Pública del Departamento de Artigas.

Es muy triste su muerte, pero por lo menos a uno le queda aquello de que pudo vivir hasta que en ese mismo lugar la mortalidad infantil llegó a poco más de 6 por mil, y las casas del antiguo rancherío de «Las láminas» eran un recuerdo, pues fue transformado en un barrio de viviendas decorosas con todos los servicios necesarios.

CARTA A MARIA ELENA/ Por Mónica de León

Ella murió cuando quiso.
María Elena Curbelo Morales falleció hoy, 4 de julio.
Murió como y cuando quiso.
No murió cuando los milicos la detuvieron salvajemente.
No murió cuando los milicos de la dictadura uruguaya se lo impusieron con torturas y amenazas.
No murió cuando con el pecho estrujado y el cuerpo roto fue trasladada junto a 10 mujeres más a la cárcel de Punta de Rieles porque los milicos dijeron que eran Rehenes.
Ni siquiera murió cuando internada en el Hospital Militar después de todos los horrores de la tortura, pasó meses en una cama boca arriba con la espalda ensopada (su punto débil, espina bífida) esperando que le cambiaran las sábanas.
María Elena Curbelo Morales murió cuando quiso.
Justo después de ayudar a su hijita a levantar vuelo y convertirse en un ángel.
Pero también, después de denunciar en Organismos Internacionales la tortura.
Después de denunciar en Uruguay que la desnutrición en Bella Unión superaba el 50%.
Después de ayudar a un par de generaciones de niños a revertir el hambre y zafarlos de la condena eterna de sus estragos.
Murió después de transformar la casa de una vecina en un consultorio y atender a todos los niños del pueblo como si fuera la única pediatra del Departamento.
Después de alimentar a los niños de su Pueblo con leche caliente y pan.
Murió después de que “Las Láminas” dejara de ser un asentamiento de casas de láminas de madera para transformarse en un barrio digno y con identidad.
Y murió después de demostrar que la discapacidad se vence tan simplemente como dando la oportunidad a cada ser humano de descubrir su habilidad extraordinaria.
Frente a cada decisión importante en la vida ella echaba mano a la “Camisa del Bebe”, una guayabera blanca que había heredado del “Bebe Sendic” y que ella decía que la guiaba a tomar la decisión correcta.
No tengo dudas amiga, hoy en tus manos la “Camisa del Bebe” te guio y sentiste fuerza para tomar la decisión que, entendiste, era correcta.
Aflojar el cuerpo, liberar la lucha y volar, volar alto.
Porque finalmente te fuiste cuando quisiste y no cuando te lo impusieron.
Ese es tu legado.
Ahora yo no te veré, pero serás un ángel que nos guíe.
Esas mismas palabras que hace algunos días le dijiste a tu hijita me las quedo hoy.
Pero déjame llorarte un ratito, porque también de esto estoy aprendiendo de vos.
Vuela alto amiga y GRACIAS. SIMPLEMENTE GRACIAS.

Foto de portada: Lourdes Vitabar.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: