Venezuela y el reto electoral

Por Orlando Oramas León.

El 6 de noviembre están pactadas las elecciones para renovar la Asamblea Nacional (hoy en desacato) todo un reto para el gobierno bolivariano y para los sectores opositores que apuestan por el diálogo político y la normalización en el país.

Se pone a prueba otra vez la voluntad política de las autoridades gubernamentales, encabezadas por el presidente constitucional Nicolás Maduro.

Los comicios responden a su respeto a la Constitución emanada de la Revolución Bolivariana, que impulsó el entonces presidente Hugo Chávez.

Las elecciones tendrán lugar en un contexto bien difícil para el Gobierno, sometido a medidas de bloqueo y otros actos agresivos comandados por Estados Unidos y un grupo de gobiernos que pretenden aislar a Venezuela y desconocer a Maduro.

Tales políticas llegan al extremo de obstaculizar los esfuerzos de ese país por resolver necesidades materiales de la población al impedirle el acceso a recursos propios y negarles asistencia financiera.

No en balde el Fondo Monetario Internacional se negó a prestar a Caracas cinco mil millones de dólares destinados a enfrentar la pandemia de la Covid-19.

En este propio contexto Washington se apropió de la petrolera venezolana Citgo, que operaba en territorio estadounidense, y que durante su actividad incluso prestó asistencia social a sectores desfavorecidos de la nación norteña.

Por estos días, además, Venezuela batalla ante la justicia británica para acceder a sus reservas en oro depositadas en las bóvedas del Banco de Inglaterra.

Venezuela ha resistido estos y otros embates, pero es indudable que este bregar produce desgaste sobre todo por los esfuerzos y la intención de Washington por provocar desaliento y penurias en la población venezolana.

Aun así, con la inscripción de más de 70 partidos y el anuncio del cronograma electoral durante esta semana, Venezuela avanza en la hoja de ruta para la realización de unos comicios parlamentarios democráticos y transparentes.

A este momento se llegó luego de complejas negociaciones con sectores de la oposición y el establecimiento de una Mesa de Diálogo que Washington y sus aliados internos intentan desbancar.

Con ello el proceso bolivariano demuestra otra vez su voluntad de diálogo y de dirimir las diferencias en las urnas, como lo ha hecho durante 20 años y 25 procesos electorales.

Quedan obstáculos por delante, en el propósito del Ejecutivo de restituir la institucionalización del Parlamento, devenido plataforma de ataque a la Constitución, desconocimiento a los poderes del Estado, de intromisión extranjera, saqueo del Tesoro público y fragua de ataques paramilitares.

Para ello, a lo interno la lidia será con el sector extremista que encabeza Juan Guaidó, el elegido por la administración Trump para que represente sus intereses en el país con las mayores reservas petroleras del planeta.

Guaidó significa el ala de la derecha que busca atajos para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro y en ello le acompaña Washington.

Tales pretensiones resultan el mayor peligro para el proceso electoral de noviembre; desconocerlas sería apostar a continuar la crisis política en Venezuela y  nuevas privaciones para su pueblo, e intentonas de ataques terroristas en los que Estados Unidos y Colombia se dan la mano.

OOL/RL/ Foto de portada: El Universal/ Archivo.

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: