Cuba en Datos: Cinco meses de pandemia y el retroceso “anunciado”

Por Lisandra Fariñas Acosta.

Es aceptable que los 93 contagios de COVID-19, la cifra más alta desde que inició la epidemia del nuevo coronavirus en Cuba, reportados este lunes por las autoridades sanitarias, nos impacten y preocupen. Por lo que suponen en el curso de la evolución de la enfermedad en el país, no son para nada un buen augurio.

Pero que esta “guerra”, nos sorprenda, luego de que estaban más que avisados los riesgos de lo que podía suceder si la disciplina y el cumplimiento estricto de lo indicado no se hacía parte indisoluble de la vida de cada cubano y cubana, no es comprensible.

No faltaron oportunidades para que desde la máxima dirección del país se alertara una y otra vez de que aplanar las curvas, o volverlas una espiral ascendente sin control, estaba únicamente en nuestras manos. Nadie queda exento de la responsabilidad.

El 23 de julio pasado, en el espacio televisivo Mesa Redonda, el ministro de Salud Pública, doctor José Angel Portal Miranda advertía:

“Tal vez ahora más que nunca resulta esencial no actuar con exceso de confianza, pues de la responsabilidad y disciplina con que sigamos actuando en todos los escenarios dependerá que podamos mantener bajo control la enfermedad y seguir avanzando con éxito por la nueva normalidad que vive el país”.

Sin embargo, aún cuando todo el país avanzó (algunas provincias más, otras menos) a las distintas fases de la etapa de recuperación, la confianza y la pérdida de la percepción de riesgo nos jugó una mala pasada. Valdría la pena volver a advertir que el hecho de que sean hoy La Habana, Artemisa y Villa Clara, las provincias donde se concentre la mayor tensión por los casos diagnosticados, no exime del riesgo al resto del territorio nacional. La dispersión del virus, de no acatar lo establecido, sería inminente.

Para que se tenga una idea más concreta, de acuerdo con el titular de Salud, en los primeros ocho días del mes de agosto se confirmaron 255 casos, que representa  el 90% de los casos confirmados en el mes de julio. Ya suman 3 046 los contagiados desde el 11 de marzo, cuando se reportaron los tres primeros casos.

El retorno de la provincia de La Habana a la fase de transmisión autóctona limitada, así como el retroceso de Artemisa a la fase dos y al municipio de Bauta, en ese territorio a la fase 1, nos deja varias lecciones. La más importante: dejar escapar la oportunidad, por segunda ocasión, de hacer las cosas bien, sería necedad.

Este lunes en el grupo temporal de trabajo, el presidente de la República Miguel Díaz-Canel, insistió en que estos sucesos tensionan un grupo de esfuerzos e implican la necesidad de trabajar con recursos de los cuales no tenemos todas las disponibilidades necesarias en la situación que atraviesa el país.

Para una nación donde se ha trabajado con ahínco desde el día cero de la epidemia, donde cientos de profesionales de la salud han visto a sus familiares en escasos momentos durante cinco largos meses, donde otros cientos se han jugado la vida en zona roja. Para un país que apostó a la ciencia de modo que el menor número de sus hijos muriera, y puso allí los contados recursos, para los miles de niños y niñas a los que el aislamiento ha golpeado de varias maneras, no está permitido el fracaso frente al virus.

Los modelos matemáticos advierten que es posible revertir el curso que ha tomado la epidemia, el gobierno está determinado a seguir haciendo lo indecible, habría que quererse muy poco para que cada uno de nosotros no ponga el resto en esta ecuación.

Cronología del retroceso

  • 3 de julio: La Habana entra en la primera fase de la primera etapa de recuperación, más tarde que el resto del país.
  • 7 de julio: Se abre un evento de transmisión local en el Consejo Popular Pilar Atarés, en el habanero municipio Cerro. Medida similar se establece al día siguiente para 10 manzanas del Consejo Popular Lawton, en el municipio Diez de Octubre, con alrededor de 7 000 habitantes, para el control de un foco de contagio.
  • 16 de julio: Autoridades anuncian que a partir del 20 de julio el país pasa de manera gradual a la tercera fase de la etapa de recuperación, con excepción de las provincias de Mayabeque (en fase 2) y La Habana (en fase 1).
  • 22 de julio: Se abre un evento de transmisión local en los consejos populares urbanos I y II en el municipio Bauta, provincia Artemisa. Se decreta cuarentena en un área de 237 manzanas donde residen más de 28 500 personas.
  • 28 de julio: Se abre un nuevo evento de transmisión local en el Consejo Popular Baracoa, relacionado con el evento anterior en el mismo municipio de Bauta.
  • 29 de julio: Se abre un nuevo evento de transmisión local en el habanero municipio La Lisa y se identifica un foco de contagio en el Consejo Popular Santa Felicia, municipio Marianao, que el 1ro de agosto pasa a considerarse evento de transmisión.
  • 30 julio: El Consejo de Defensa de La Habana anuncia la aplicación inmediata de un plan de incremento de medidas para controlar la situación de nuevos brotes.
  • 6 de agosto: Se abre un nuevo evento de transmisión local en una empresa de construcción y montaje del Mariel, en Artemisa.
  • 7 de agosto: La Habana retorna a fase de transmisión autóctona limitada, Artemisa a Fase 2 y el municipio de Bauta a fase 1. Se aprueba la aplicación en el municipio de Camajuaní con un nuevo evento de transmisión, en la provincia Villa Clara, de la cuarentena inmediata.
  • 10 de agosto: Se informa la cifra más alta de casos confirmados desde el 11 de marzo.

Tomado de Cubadebate/ Infografías: Edilberto Carmona Tamayo.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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